Solo el PP catalán apoya a Cristina Cifuentes en su teoría fiscal

La polémica por las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en las que aseguraba que los madrileños pagaban la sanidad y la educación a los andaluce, se mantuvo ayer con un aluvión de críticas de todos los partidos políticos, el silencio del Gobierno de España que evitó pronunciarse al respecto, y el único apoyo del PP catalán, cuyo presidente, Xabier García Albiol, salió en defensa de su compañera de partido.

Hasta tal punto subió de tono la polémica que la propia Cristina Cifuentes tuvo que hacer declaraciones desde Roma, donde se encuentra porque van a nombrar cardenal al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. Cifuentes dijo públicamente durante la tarde de ayer en una rueda de prensa improvisada que pedía «disculpas» si alguien se había sentido molesto con sus palabras, si bien dejó claro que no iba a pedir perdón, «¿por qué? No soy consciente de haber ofendido a nadie. Quizás deben pedirlo las personas que están aprovechando todo esto para hacer un ataque político absolutamente injustificado».

En el entorno de la presidenta de la Comunidad de Madrid consideran que todo este asunto se ha escapado de lo racional ya que era una respuesta parlamentaria y su intervención estaba pensada y repensada. Desde el Gobierno de Madrid aseguran que los datos son los que son y ayer los volvió a reiterar la propia Cifuentes, «por el fondo de garantía de los servicios esenciales las comunidades reciben unas cantidades para poder hacer frente a educación, sanidad y servicios sociales. En ese fondo los madrileños somos los que más aportamos con más de 3.000 millones de euros, un 78% del fondo, y de esos tres mil unos mil van a Andalucía, como otra parte a Galicia, Extremadura, Castilla-La Mancha?.».

Desde la Comunidad de Madrid entienden que quizás la frase de su presidenta no fue la más adecuada y defienden la misma tesis que reiteró Cifuentes, que «por las causas que sean los madrileños son los más solidarios». Claro que añaden que el Gobierno socialista andaluz estuvo muy rápido y muy hábil en aprovecharse generando una polémica.

Desde el PP se trató de rebajar la tensión en este asunto. Juanma Moreno, líder andaluz, desveló ayer, tras estar callado más de 24 horas a pesar de la enorme polvareda, que había llamado por teléfono a Cristina Cifuentes para «pedirle explicaciones». Moreno trató de justificar sus palabras: «Cuando haces intervenciones públicas todos los días, a veces están más afortunado y otras veces más desafortunado», dijo. Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso y diputado por Almería decía ayer que había «debates desafortunados».

Por el PSOE, se pronunciaron hasta tres presidentes autonómicos incluyendo a Susana Díaz que fue la lideresa que más elevó el tono hacia un debate nacional y no se limitó solo a defender a los andaluces. «Lamento los ataques de Cifuentes a Andalucía y pido al PP que se haga ver si llevan a cabo un patriotismo de boutique que se envuelve en banderas pero, a la hora de la verdad, divide a los españoles».

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