Serra asegura que el BdE no le dejó cambiar el rumbo de Caixa Catalunya

«No hubo mala praxis». Éste es el eje sobre el que el expresidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, ha basado esta mañana su comparecencia en el Congreso, cargando culpas del hundimiento de la entidad, al Banco de España y la Generalitat por no permitirle cambiar el modelo del negocio para reducir la exposición de las cajas al ladrillo. Algo que, ha asegurado ante los diputados, intentó sin éxito desde 2006 «cuando nadie pensaba en la crisis».

Serra solició una entrevista con el gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, después de que el Banco de España enviara las primeras recomendaciones a las entidades, para proponerle el desmantelamiento de PROCAM, la inmobiliara de la entidad que provocó después el hundimiento de la entidad, y el cambio del equipo directivo.

Pero Fernández Ordóñez derivó el encuentro al director de Supervisión y éste se mostró en contra de ese desmantelamiento ya que los resultados positivos de la entidad se debían a la inmobiliaria. Según Serra, le aseguró que con seguir las indicaciones del Banco de España sería suficiente.

Tampoco la Generalitat quiso hacer caso de sus advertencias, ha asegurado Serra, defendiendo que no podía ir más allá puesto que su cargo de presidente no tenía poderes ejecutivos, todos en el equipo directivo. Aún así, ha asegurado que también intentó convencer al consejo de administración de la necesidad de cambiar el rumbo y relevar al equipo directivo. No lo logró porque los buenos resultados que arrojaba PROCAM llevé al consejo a intentar mantenerla hasta el final. «En absoluto encontré ninguna ilegalidad ni práctica no ajustada a derecho (en la caja)», ha aseverado.

Serra también ha repartido culpas al otro lado del Atlántico porque la crisis mundial, a su juicio, fue la causa de que las medidas adoptadas por el Banco de España no fueran suficientes. «Si el supervisor americano hubiera frenado a tiempo estas prácticas (las hipotecas de riesgo), la crisis mundial hubiera sido menor», ha denunciado.

«España estaba mejor preparada que la mayoría de los países europeos, gracias a las medidas introducidas por el Banco de España como las provisiones contracíclicas, el concepto de crédito subestándar y los controles de transparencia», ha reconocido antes de apuntar las debilidades que tenía el sistema finaciero: «todas graves y relacionadas entre sí: la burbuja inmobiliara, un desequilibrio entre lo que consumíamos y lo que producíamos que se traducía en un déficit exterior, y un elevado endeudamiento privado».

«No fue una mala praxis sino una tormenta para la que no servían medidas de protección, sobrevaloramos la fortaleza de la economía y minusvaloramos que la crisis era sistémica y no de unas cuantas entidades», ha señalado. Serra ha remachado su primera intervención pidiendo a la clase política y los reguladores que se aseguren de que «el sistema financiero está al servicio de la economía y no al revés».

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