Scott: «Kevin Spacey puso mi trabajo y el de todo el equipo en peligro»

Lo primero que llama la atención al conversar con Ridley Scott es su inmensa seguridad en sí mismo. Su confianza[…]

Lo primero que llama la atención al conversar con Ridley Scott es su inmensa seguridad en sí mismo. Su confianza radica en sus éxitos ?«Alíen», «Blade Runner», «Thelma & Louise», «Gladiator»?, pero también en su ética profesional. Cuando Scott se enteró de las acusaciones sexuales contra su estrella Kevin Spacey, y pensó en cómo podrían afectar al resultado de su película «Todo el dinero del mundo», decidió borrar de un plumazo a Spacey y sustituirlo por Christopher Plummer, que era el actor original pensado para el papel. Una hora tardó Scott en tomar la decisión; una hora en la que hizo cinco llamadas mientras preparaba la producción de un rodaje en nueve días. Lo que otro director hubiera filmado en cinco semanas (rodar 22 escenas con un actor diferente), lo hizo Ridley en una y media. Su socio, el billonario Dan Friedkin, le prestó los diez millones de dólares que necesitaba para las nuevas secuencias y un avión privado con destino a Roma.

Sentados frente a frente con el realizador británico más importante del momento en un hotel de Los Ángeles, en una conversación personal con ABC, descubrimos que Scott es un hombre que no pide perdón por sus palabras ni su manera de dirigir. Un director que apuesta por entretener al público sin miedo a tocar cada palo de la baraja cinematográfica, y que, a muchos, gracias a «Thelma & Louise», «Blade Runner» o «Alíen», nos cambió el destino para siempre.

P - Mark Wahlberg ha dicho que comparar las interpretaciones de Kevin Spacey y Christopher Plummer es comparar naranjas con manzanas.

R - Sí. Son completamente diferentes. Kevin es frío, más frío, gran actor, agudo, mientras que Christopher es más cálido, pone el corazón en el personaje. De alguna extraña manera, el papel responde mejor al trabajo de Christopher aunque las palabras sean las mismas. Los diálogos de Plummer tienen más resonancia porque su registro es más variado. Supongo que eso es lo que ha querido decir Mark.

P - ¿Puede destacar la importancia de su equipo de filmación para rodar las escenas de Plummer en nueve días?

R - Totalmente. Cuando evolucionas con un equipo, mejoras. Yo sabía que contaba con el mejor grupo de profesionales cuando tomé la decisión ?que me llevó exactamente una hora? de rodar de nuevo las escenas de Spacey con otro actor. Fundamentalmente dije: ¡que se joda! No voy a dejar que su problema afecte a mi película. Hice cinco llamadas y cuando tuve confirmación, me puse en marcha.

P - ¿Por qué tomó la decisión de sustituir a Spacey?

R - Porque él puso mi trabajo y el de todo el equipo en peligro. La película no se hubiera estrenado, ya entonces habían cancelado su serie de televisión. Weinstein había perdido muchas películas, lo cual me parece injusto, y no estaba dispuesto a tirar mi trabajo y el de mis colaboradores por la ventana. Considero que hay que separar las acciones profesionales de un artista con aquello que hacen en privado. Francis Bacon fue un tipo muy raro, pero eso no desmereció su pintura. ¿No era peculiar Miguel Ángel? ¿O Leonardo Da Vinci? Vamos, vamos... Kevin Spacey es un gran actor, pero mantiene prácticas privadas que no comparto.

P - Puede poner por ejemplo a Balthus, un pintor en entredicho en estos momentos...

R - A Balthus le gustaban las chicas jóvenes, pero era un pintor jodidamente bueno. El libro «Lolita», de Nabokov, en la versión de Penguin, se ilustra con un dibujo de Balthus. Es la imagen de una niña de diez años en actitud completamente seductora. Balthus estaba obsesionado con las chicas, pero era un gran pintor. Admito que era un tanto raro porque sus cuadros están demasiado cerca del precipicio. Yo le diría: no, muchas gracias a sus pinturas de jóvenes, y sí a sus paisajes, que son fantásticos.

P - ¿Habló con Kevin Spacey después de tomar la decisión?

R - No. Nunca me devolvió la llamada. Quiero matarle... ¿Bromeas, después de lo ocurrido y que no tenga la cortesía de llamarme?

P - ¿Por qué decidió escoger a Christopher Plummer?

R - Porque era uno de los actores que estaban en la lista antes de elegir a Spacey.

P - ¿Cuantas escenas tuvo que repetir?

R - Veintidós.

P - Usted demostró un gran afecto por Spacey antes de que saltara la noticia de sus abusos.

R - Rodar con Kevin fue muy divertido, no lo niego. Pero yo no tenía ni idea de lo que sucedía en su casa los fines de semana, y no quiero saberlo.

P - ¿Que ocurrirá con la versión de su película protagonizada por Spacey?

R - La voy a enterrar y no la voy a mostrar jamás. El primer filme es perfecto y el segundo también es perfecto (se ríe). Dentro de veinte años tal vez lo enseñe para calmar la curiosidad del público, pero no por dinero. Eso sería asqueroso.

P - Hablando de la película. No cabe duda que vivimos en una sociedad obsesionada con el poder. Usted creció en una familia de clase trabajadora, sentía fascinación por el dinero.

R - Cuando veía un Rolls Royce no sentía envidia sino deseo. Yo quería uno y trabajé para comprármelo. Hice todo lo posible por conseguirlo, pero no por envidia, sino por ambición. Soy de los que creen que el trabajo duro puede llevarte al éxito.

P - El dinero es sinónimo de corrupción.

R - No siempre. Mi socio es riquísimo y es un tipo fantástico; derecho y educado. Cuando tienes padres que te inculcan valores, el resultado es la decencia. Mis padres no tenían mucho dinero, pero siempre conté con su colaboración. La fundación de una gran educación es la comunicación. Puedes obsesionarte con el éxito y con hacer dinero como consecuencia de sufrir la negligencia de tu familia, es algo que ocurre con frecuencia.

P - ¿Cuando decide rodar una película, piensa en los premios?

R - Nunca, nunca. Por eso sigo trabajando. He rechazado proyectos que ni se imagina. No funciono pensando en los premios. Soy un caballero inglés, tengo mis manos en el paseo de la fama de Hollywood Boulevard... ¿Qué me gustaría ganar? Claro, pero no lo busco. Me complace más el hecho de que la cinta sea bien recibida por el público. (Dice esto y busca desesperadamente la pata de madera de la mesa, donde da tres golpes).

P - ¿Es supersticioso?

R - Muy supersticioso. Estoy agradecido por mi buen estado de salud y por poder seguir trabajando con la intensidad con que lo hago. Estoy más ocupado que nunca y eso es un gran regalo.

P - Es inevitable, viendo la imagen que da de Jean Paul Getty en su película, pensar en «Ciudadano Kane».

R - Es muy similar, sí. Hoy en día hay millones de billonarios, mientras que en los años sesenta y setenta Jean Paul Getty era reconocido por tener un billón de dólares. Era objeto de admiración. Su riqueza le convirtió en una celebridad y, en aquel entonces, yo formaba parte de la escena de Londres. Fue cuando me contagié de la fascinación por el personaje.

P - ¿Qué opina del resultado de la secuela de «Blade Runner»?

R - Es mi guion y soy el productor, así que estoy muy contento. Iba a dirigir la película, pero estaba involucrado en la siguiente fase de Alien y no pude realizarla.

P - ¿Se imagina su vida sin rodar películas?

R - No. Pero supongo que me dedicaría a pintar. Pinto con propiedad y lo hago a lo grande. Cuando regreso a casa los fines de semana, paso todo mi tiempo pintando. Es algo muy similar a la dirección porque en ambos medios necesitas una gran dosis de critica personal. Mi proceso creativo como pintor me fascina porque veo como evoluciono y en lo que me quiero convertir. Soy realista, me gusta encontrar las influencias en los pintores ingleses de los años cuarenta y cincuenta como David Hockney.

P - ¿Cómo artista se siente responsable de retratar o hacer comentarios sociales sobre los tiempos en los que vive?

R - Nunca me he sentido realmente atraído por esa idea. Esos no son mis filmes, lo que yo busco es entretener. Dicho esto, en mis películas siempre encuentras botones de recuerdo que te informan de la actualidad.

P - ¿Cuál es su película favorita de este año?

R - La de Angelina Jolie, «First They Killed My Father».

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