Rivera, dispuesto a abstenerse si Podemos no forma parte del pacto

Sea por ganar tiempo para no llegar «muerto» al 39 Congreso del PSOE, como dicen en privado los barones socialistas más críticos, o porque su único objetivo sea convertirse en presidente del Gobierno, Pedro Sánchez sorprendió ayer con una fórmula para investirle jefe del Ejecutivo:no negociará siquiera la abstención de ERC y Convergéncia, sino que irá directamente a un pacto tripartito con Ciudadanos y Podemos para echar a Mariano Rajoy de La Moncloa.

Y eso que Ciudadanos ya ha dicho que no participará en un acuerdo con Podemos y a su vez, los de Pablo Iglesias insisten en no renunciar al referéndum de autodeterminación en Cataluña, verdadera «línea roja» no solo para los de Albert Rivera sino para el propio PSOE; de hecho, fueron los barones socialistas, empezando por la andaluza, Susana Díaz, y el asturiano, Javier Fernández, quienes impusieron a Sánchez el pasado 28 de diciembre no sentarse a negociar con la formación morada mientras no retirase su reivindicación soberanista.

Ausencias

El anuncio lo formuló el propio Sánchez después de una Ejecutiva atípica por las ausencias, este lunes en Ferraz. Iba a ser inicialmente una reunión de la Permanente (solo los secretarios de área) pero Sánchez decidió el viernes que la de ayer fuera un plenario de la dirección socialista y lo comunicó a las 21.30... cuando la agenda oficial de los cargos institucionales para la semana siguiente ya estaba fijada. Además no se avisó a otros críticos, como el exlíder del PSM Tomás Gómez del cambio de planes.

En C's ven «prácticamente imposible» que un programa del PSOE les pueda gustar a ellos y a Podemos

La resultante fue una reunión a la que no acudieron ni Gómez ni el presidente valenciano, Ximo Puig, ni el castellano-manchego, Emiliano García-Page, críticos como Díaz y Fernández con la deriva del partido. No obstante, García-Page, en un desayuno en Albacete, dejó claro que es «optimista» respecto a un acuerdo de investidura con Podemos, pero si no hay referéndum. «El Gobierno que salga de este parlamento, tiene que estar libre de ultimátum» y «de hipotecas independentistas», insistió. Por su parte, Sánchez, antes de hablar a puerta cerrada en Ferraz, estuvo en la SERy reconoció estar viviendo «un momento apasionante», para dejar claro que ni lo ocurrido en Cataluña ni las reservas que el «multipartito» genera en su partido, le van a echar para atrás a la hora de conformar un gobierno «de cambio y de progreso».

De hecho, en la Ejecutiva, según fuentes socialistas se habló mucho de soberanismo y poco de las consecuencias que va a tener en la investidura del próximo presidente del Gobierno de España. Ello permitió al secretario general del PSOEcomparecer posteriormente en rueda de prensa para anunciar que habían acordado «reafirmar» el no a Rajoy o a cualquier otro candidato del PP.

«Nos une el cambio»

La propuesta de Pedro Sánchez a Ciudadanos y Podemos estará basada en que «a los tres nos une el cambio». «un cambio, reformista, que regenere nuestra vida democrática, que reconstruya el Estado del bienestar dañado en estos cuatro últimos años y que ponga fin a una fractura de convivencia que sufre Cataluña», añadió.

Preguntado si prefiere que C´s y Podemos entren en el Gobierno, Sánchez comentó que «la estabilidad se puede garantizar de muchas maneras, dentro y fuera del Gobierno». «Lo importante es compartir una hoja de ruta y creo que tanto con Podemos como con Ciudadanos podemos compartir buena parte de esa hoja de ruta, tanto en material social como de regeneración».

El PP pide a los socialistas que aclaren «qué compañeros de viaje eligen»

El líder socialista se refirió al 39 Congreso, para explicar que el próximo 30 de enero el Comité Federal se reunirá para fijar la fecha del mismo. No obstante, dejó claro que «los tiempos del PSOE son los de España» y no quiere que haya proceso congresual antes de la investidura del nuevo presidente del Gobierno.

No habrá «si» de C?s

En el partido que lidera Albert Rivera, sin embargo, la propuesta socialista fue recibida con muy poco entusiasmo. La formación naranja no está dispuesta a votar «si» a un hipotético gobierno del PSOE, «ni tampoco a uno del PP», recordaba ayer el vicesecretario general de Ciudadanos José Manuel Villegas. De hecho, a lo más que están dispuestos a llegar es a la posibilidad de «una abstención responsable» en el caso de que ello «facilitase la gobernabilidad».

Dicho con otras palabras, Ciudadanos no apoyará directamente a un gobierno del PSOE ni a uno del PP, pero estaría dispuesto a «no poner palos en las ruedas» si uno de estos partidos tiene posibilidad de formar gobierno. Siempre, claro está, que no sea mediante un acuerdo con Podemos: tanto si la formación de Pablo Iglesias vota «si» a PSOE como si se abstuviera en la votación, Ciudadanos no contribuiría con su abstención a ese pacto.

Consideran los de Rivera que este acuerdo llevaría aparejado negociar algún tipo de medida en el programa de Gobierno que contentase a Podemos, y creen «prácticamente imposible» que pueda existir un escenario en el que un programa «pueda satisfacer a la vez a PSOE, Podemos y Ciudadanos».

No asumible

El camino abierto por la mañana por Pedro Sánchez, por tanto, lo cerró de un portazo Villegas por la tarde, cuando explicó que su partido «nunca» apoyaría al PSOE si pacta con Podemos, una fuerza que «solicita referéndums de autodeterminación». Y en este caso, «tampoco» facilitarían que se materializara aritméticamente ese pacto mediante su abstención. «Una coalición de partidos en que estuviera Podemos, para Ciudadanos no es asumible», insistió Villegas.

En la formación naranja continúan viendo como la solución más viable la oferta que ya hizo Rivera tras las elecciones del 20-D: abrir una mesa de negociación en la que se sentaran PP, PSOE y Ciudadanos. No discuten al candidato popular, ni quieren especular con lo que sucedería si no fuera él, sino algún otro dirigente popular, el que se postulara como presidente del Gobierno.

La actitud y el voto de Ciudadanos, en todo caso, sería igual porque «primero, nosotros no vamos a hacerle las primarias al PP»; y segundo, los populares se presentaron a las elecciones con el candidato Rajoy y «no vamos a pedir que haya un cambio de ese candidato».

Mientras, en el PP el presidente en funciones mantiene su estrategia de alargar indefinidamente los tiempos. Con el desafío catalán de nuevo en primera plana, Rajoy se ve reforzado en su papel presidencial: recordando su mensaje del domingo, el vicesecretario de Comunicación popular, Pablo Casado, recordaba ayer que «el Estado de Derecho no está en funciones» y «no se va a abrir ningún proceso constituyente en Cataluña».

PP, por el pacto a tres

Insisten en el PP en el pacto a tres entre los partidos constitucionalistas, pese a la hostilidad manifiesta de Pedro Sánchez, confiados en sus cálculos: «Para llegar a una alternativa al partido que ha ganado las elecciones, las cuentas no salen». Por eso, insisten en recordarle al PSOE que tiene que vigilar «qué compañeros de viaje elige». Y le recuerdan, tal vez como aviso a navegantes, que Rajoy hasta ahora «sólo está hablando en el PSOE con Pedro Sánchez», y no con otros barones «ni con ex líderes». Es, insisten en el PP, «una cuestión de respeto entre partidos».

La cuarta pata de esta complicadísima carambola política, Podemos, mantiene su propia estrategia, aparentemente ajena a la melé de los otros tres partidos. Su líder, Pablo Iglesias, estuvo ayer en Barcelona reuniéndose con Ada Colau para estudiar los «posibles escenarios de futuro» que se abren, tanto en Cataluña como en el resto de España, con lo que él denomina «el atrincheramiento del unilateralismo en la Generalitat y la perspectiva de que éste refuerce a su vez el enroque de los partidos inmovilistas en España».

Su receta es, frente al «choque de trenes», utilizar como armas «el diálogo, la democracia y la justicia social».










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