Pablo Crespo salva a «el Bigotes»: «Era un desastre en lo económico»

El supuesto número dos de la trama Gürtel, Pablo Crespo, responde este jueves a las preguntas de su abogado defensor y de los letrados de los restantes 36 acusados del primer gran juicio a la red corrupta. Esta sesión es su tercer día de interrogatorio, después de que Crespo rechazase las acusaciones que le atribuyen a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, que solicita para él 85 años y 6 meses de prisión por un rosario de delitos, y de las demás acusaciones del caso.

En esta sesión, el número dos ha salvado a Álvaro Pérez, alias «el Bigotes», de cualquier responsabilidad en la operativa de las empresas de la trama. «Es un artista, el mejor escenógrafo que conozco; pero tan bueno era en el ámbito creativo como desastre en lo económico: sería capaz de arruinar una mina de oro», ha explicado sobre Pérez, a quien la Fiscalía considera el enlace de la Gürtel en Valencia. Crespo le ha descrito como el jefe de producción de los eventos que organizaban las firmas, un innvoador.

Crespo, considerado por el Ministerio Público el gestor de las empresas de la trama que lideró Correa, negó haber amañado contratos y haber pagado ni «un céntimo» a políticos como el antiguo alcalde de Pozuelo de Alarcón Jesús Sepúlveda. La red pervirtió la función pública y saqueó las arcas del Estado, según la Fiscalía, con un entramado de empresarios, funcionarios y políticos.

El número dos de la Gürtel, quien fuera secretario de organización del PP gallego, se escondió detrás de la figura de Francisco Correa, el cabecilla de la trama que admitió gran parte de las acusaciones: los amaños, el reparto de comisiones, los pagos a políticos y la financiación con dinero negro de actos de campañas del PP.

En la sede de San Fernando de Henares de la Audiencia Nacional, Crespo cargó contra la investigación «ilegal» del primer juez del caso, el inhabilitado Baltasar Garzón, y protestó en numerosas ocasiones por la asuencia de documentos oficiales en la vista oral. Rechazó reconocer su firma y contestar a preguntas sobre ellos.

El acusado justificó, además, la tela de araña de empresas que formó Correa en la necesidad de presentarse a concursos públicos de diversas administraciones. «Cuantas más empresas se tenga, más posibilidades hay», señaló Crespo, quien explicó que si no se hiciera así, los partidos políticos tratarían de no adjudicar contratos a una firma que tenga negocios con otros partidos. Definió está práctica como «habitual» en las grandes empresas de nuestro país.

Esta vista enjuicia las supuestas irregularidades cometidas por la trama Gürtel entre los años 1999 y 2005 (la llamada primera época de la red corrupta), en unas regiones concretas: las localidades de Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Madrid y Estepona, y las comunidades autonómas de Madrid y Castilla y León.

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