Muere otro afroamericano disparado por un policía blanco en EE.UU.
Tras el revuelo generado por la muerte del afroamericano Alton Sterling, desarmado y ejecutado en el suelo por dos policías[…]
Tras el revuelo generado por la muerte del afroamericano Alton Sterling, desarmado y ejecutado en el suelo por dos policías blancos en Baton Rouge, ha salido a la luz otro vídeo que muestra la muerte de Philando Castile, un ciudadano afroamericano que se desangra tras ser disparado por un policía blanco en Falcon Heights, Minnesota. Castile es disparado en el brazo ras ser parado en su coche, donde también se econtraban su novia, Lavish Reynolds, que graba el vídeo, y su hija de 4 años en el asiento trasero. Castile acabó muriendo horas más tarde tras ser trasladado al hospital.
Reynolds subió el estremecedor vídeo a su cuenta de Facebook en la que muestra a su novio con la camiseta ensangrentada en el asiento del copiloto. Reynolds, con un tono muy calmado, explica que un policía les paró con el coche y que, con su licencia, le pidió a su novio que sacara su carnet de conducir.
«Estaba intentando sacar su identificación y su cartera de su bolsillo y le hizo saber al policía que llevaba un arma de fuego pero que estaba buscando su cartera», dice en el vídeo Reynolds, admitiendo que su novio tenía un arma y licencia para tenerla. «Y el policía simplemente le disparó en el brazo».
Entonces el policía, apuntando con su pistola al interior del coche desde la ventana del copiloto, empieza a hablar con Reynolds. «Joder... le dije que no la sacara, le dije que quitara sus manos (del bolsillo)», dice el oficial chillando, con un tono muy nervioso. «Le has dicho que sacara su identificación y eso es lo que estaba haciendo», le contesta Reynolds. «Por dios dime que no está muerto. Dime que mi novio no se ha ido de esta manera», solloza Reynolds.
La alterada conversación continúa y el vídeo dura casi 10 minutos en el que la policía acaba poniendo las esposas a Reynolds, y esta le pide a su hija que no se asuste.
Se ha revelado que Castile tenía 32 años y que no tenía antecedentes. Castile trabajaba como cocinero y supervisor de cocina para el colegio de primaria J.J. Hill Montessory Magnet School en St. Paul. «No se merece esto... nunca ha estado en prisión ni nada. No es un miembro de una banda, nada», dice Reynolds.
Esta pasada madrugada unas 300 personas se agolparon en la escena del crímen y esperaron hasta que una grúa se llevó el coche de Castile. Más tarde otras tantas personas fueron a la puerta de la casa del gobernador de St. Paul para manifestarse en contra de la brutalidad policial contra los afroamericanos.
