Mario Conde vuelve a prisión ocho años después

El exbanquero coordinaba con su hija, que queda en arresto domiciliario, el entramado para blanquear desde 1999 hasta 13 millones que se vinculan a Banesto

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Mario Conde ingresó este miércoles en prisión ocho años después de cumplir condena por el saqueo del 'caso Banesto'. El exbanquero de 67 años durmió su primera noche en el centro penitenciario de Soto del Real (Madrid) después de que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz apreciara riesgo de fuga y de reiteración delictiva tras tomarle declaración. A instancias de la Fiscalía Anticorrupción, decretó prisión incondicional para él y su abogado de confianza, Francisco Javier de la Vega, además del arresto domiciliario de la hija del primero, Alejandra Conde, quien coordinaba el entramado societario de blanqueo, según el instructor. Otros cuatro investigados quedaron en libertad.

En un denso auto, el magistrado detalla la estructura de sociedades usadas para blanquear desde ocho países distintos 13,06 millones de euros entre 1999 y 2014. Los informes policiales dejan entrever, de forma indiciaria, actividades de 'lavado' de dinero procedente de las apropiaciones indebidas que Conde hizo en Banesto, intervenido por el Banco de España en diciembre de 1993 tras revelarse un agujero de 3.636 millones de pesetas (21,85 millones de euros) de aquella época .

Condenado a 20 años de prisión por este caso -de los que cumplió de forma efectiva seis gracias a los beneficios penitenciarios-, «ha venido desarrollando a través de su entorno cercano, familiares y amigos de máxima confianza, ingresos en efectivo de 2,3 millones y transferencias bancarias ubicadas en el extranjero por valor de 10,7 millones, cantidades de origen injustificado que han aflorado en cuentas corrientes vinculadas al exbanquero».

Esas cuentas, según la investigación policial, corresponden a sociedades en Suiza, Reino Unido, Países Bajos, Luxemburgo, Francia, Emiratos Árabes, Italia, Curaçao e Islas Vírgenes. Las transferencias que han entrado a España han sido sobre todo a través de tres sociedades nacionales, tras la que se encuentra Conde: Barnacla, Black Royal Oak y Oleificio Español. La primera empresa es la matriz del entramado, según el auto, desde la que se enviaron 5,66 de los 13 millones blanqueados.

El lideraba la estructura y justo por debajo aparece su hija Alejandra, «quien coordinaría el operativo» y que eludió la cárcel -estará recluida en su casa- por «la situación familiar de un hijo». Asimismo, Mario Conde hijo, en libertad provisional con medidas cautelares, habría servido «para instrumentar la trama defraudatoria». Como persona de su máxima confianza, aunque en los últimos años perdió «peso» en el engranaje, estaba Francisco de Asís Cuesta, a quien el juez impuso comparecencias semanales en el juzgado y le retiró el pasaporte.

María Cristina Fernández, administradora de Barnacla y Oleificio, y el supuesto testaferro Roland Stanek, ciudadano eslovaco gerente de esta última mercantil entre 2009 y 2015, también quedaron en libertad bajo cautelas similares. La primera hizo este miércoles una amplia declaración en la que, según fuentes jurídicas, confirmaría la trama de blanqueo.

Fernando Guasch, yerno de Mario Conde, también fue detenido el lunes por la Guardia Civil pero quedó en libertad esa misma noche. Este jueves comparecerá en la Audiencia Nacional.

En su declaración, el exbanquero preso apenas contestó a las preguntas del juez y la fiscal Elena Lorente durante 20 minutos. Afirmó estar en disposición de justificar el origen del dinero, que no procede de la apropiación de Banesto -se fijó una responsabilidad solidaria de 26 millones, de los que apenas se han abonado 12 hasta- y negó el blanqueo de capitales, según su defensa. El instructor les investiga a todos ellos por delitos de blanqueo, alzamiento de bienes, ocho delitos fiscales y organización criminal.

Repatriación progresiva

El auto explica cómo las transferencias bancarias y los ingresos en efectivo fueron aumentando de forma paulatina desde 1999 hasta 2014. En los primeros siete años se repatriaron como máximo unos 200.000 euros anuales a través de operaciones bancarias y pequeñas entregas en efectivo. Pero en 2008, coincidiendo con la salida de la cárcel de Conde, se blanquearon más de 2,6 millones, 1,1 en 2009, 1,4 en 2010 o 1,7 en 2011. Así hasta los 13 millones.

Fue en septiembre de 2014 cuando el Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac), dependiente del Ministerio de Economía, denunció a la Fiscalía los movimientos bancarios del entorno de Conde. La clave fue un ingreso de 600.000 euros a CaixaBank desde una sociedad suiza propietaria de dos mercantiles 'tapadera', Hogar y Cosmética, y Demerquisa. La pesquisas de Anticorrupción acabaron en el juzgado el pasado 29 de marzo y la 'operación Fénix' se desarrolló el lunes. Solo dos días después el exbanquero ya duerme en prisión.

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