Manuela Carmena rehabilitará el muro histórico de la Casa de Campo

La humedad y la fuerza de las raíces de la vegetación del entorno han empujado hasta que el muro histórico de la Casa de Campo ha claudicado al paso del tiempo. La tapia, construida en tiempos de Fernando VI por el arquitecto Manuel de Molina y remodelada durante el reinado de Carlos III , bajo la batuta del maestro Francesco Sabatini , será rehabilitada después del verano. El área de Medio Ambiente y Movilidad ya ha licitado los trabajos, que comenzarán el 1 de septiembre y concluirán seis meses más tarde. El presupuesto de las obras de mampostería, albañilería y restauración asciende a 253.810,71 euros, con IVA, según consta en el expediente de contratación consultado por ABC.

Se descartó poner cargas para enderezar la cerca, ya que pesa 2.582 kilos por metro y el desplome alcanza 10 grados
32 metros de longitud Vivero de la Casa de Campo MorerasReservado Chico

Al estar situado en pleno frente de batalla durante la Guerra Civil, gran parte del muro fue destruido por el paso de los carros blindados durante los tres años de contienda. Sin embargo, tal y como indica el arquitecto a cargo del proyecto, Carlos Díaz del Río, «no cabe duda de que la antigüedad del muro condiciona su posible rehabilitación». Además, desde 2010, la Casa de Campo está protegida como Bien de Interés Cultural (BIC) por Patrimonio. Por ello, se debe mantener un seguimiento arqueológico de los trabajos.

Causas del desprendimiento

Tres factores han influido a lo largo de los años en que el muro esté, pese a los parches y contrafuertes, en peligro de derrumbe. El primero es el vegetal. En 2015 se taló el almez -un árbol singular, parecido al madroño-, cuyas raíces estaban fracturando los cimientos de la tapia. Sin embargo, el tocón y su pudrimiento aún afectan al muro, cuya parte más inclinada se encuentra colindante al tronco cercenado.

El segundo agente es el geotécnico. La cantidad de humedad que tiene el terreno, por los sedimentos asociados al río Manzanares, facilita cualquier movimiento del muro. También precipita el deterioro del mortero con el que está construido. Los musgos y líquenes que han crecido en sus paredes propician que el muro esté empapado siempre.

La tercera causa es la constructiva. Varios tramos del muro tienen refuerzos añadidos que se han realizado, según el arquitecto, «de forma más bien chapucera», ya que se han utilizado materiales que nada tienen que ver con los originales. Y ya no tienen función estructural ninguna.

Detalle de una de las grietas existentes ene l muro de la Casa de Campo
Detalle de una de las grietas existentes ene l muro de la Casa de Campo- MAYA BALANYÀ

Una de las soluciones que se planteó fue la de enderezar el muro en vez de reconstruirlo de nuevo. Sin embargo, la pared pesa 2.582 kilos por cada metro y ya acumula un desplome de 10º. Por eso, debido a su estado, no se puede considerar que sea capaz de resistir los esfuerzos de la tracción que lo volvería a enderezar.

Se descartó también la «rehabilitación in situ», ya que habría que «coser» y «unir» mediante resinas y micro anclajes todas las partes antes de actuar sobre el total. Tal y como explica el arquitecto responsable, en una «analogía poco técnica pero muy visual», «el muro es como el turrón del duro, una vez roto en pedazos no es posible que funcione como un elemento estructural completo y se producen movimientos independientes».

Por eso, debido al estado lamentable en el que se encuentra la tapia histórica, lo más prudente, según determinó el urbanista, es reponer el muro en la misma disposición y dimensiones actuales, con las mismas franjas de ladrillo de tejar y piedra de sílex y mortero. Los materiales con los que reconstruirlo también serán los de la propia cerca actual, estudiados y seleccionados para corroborar su validez. En caso de que faltase material, se fabricarán ladrillos con el mismo formato y se repondrán con la piedra de las mismas características. Además, la obra se realizará por medios tradicionales. Todo ello con el objetivo de que el resultado sea el más parecido al original.

Bajo rasante, para solucionar el problema de la inclinación de la tapia, que provocaba que se resquebrajara su base, se realizará una cimentación profunda con micropilotes. Y una lámina de PVC protegerá al muro de la humedad. Con ambas estrategias se pretende proporcionar una base estable y duradera, que apenas afecta al terreno.

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