Los vecinos y comerciantes se rebelan contra la «playa» de Carmena en Colón

Lejos de recibir con entusiasmo la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid instalará una «playa» en los Jardines del Descubrimiento de la plaza de Colón, los residentes y comerciantes de la zona temen que los días de julio y agosto, periodo en que estará operativo el proyecto, se conviertan en una «suerte» de «Aquí no hay quien viva». La previsible aparición de perjuicios derivados de la actividad, tales como el ruido, la suciedad o la masificación del enclave, con un aforo previsto de hasta 3.500 usuarios, suponen un verdadero quebradero de cabeza para un vecindario envejecido y con apenas margen de maniobra.

Tal es la situación, que la mancomunidad de Carlos III -que agrupa los bloques de las calles de Goya, 5 y 7; Hermosilla, 4 y 6; el hotel NH Colón y el edificio Platea Madrid-; y las comunidades de Goya, 9; y Serrano 24, 26, 28, 30, 32 y 34 presentarán alegaciones al proyecto con el objetivo de que no salga adelante. «Los vecinos estamos hartos de que todas las semanas haya algún evento que altere la tranquilidad de la plaza», señala a ABC un representante de la mancomunidad de Carlos III, quien desvela que hoy mismo, coincidiendo con el Pleno municipal donde se tratará la inminente puesta en marcha de la «playa», denominada «MadBeach», trasladarán a Cibeles un primer recurso.

Desde la asociación remarcan la falta de información por parte de las autoridades y añaden el temor a la hora de construir un área recreativa de tamaña envergadura. «Nos preocupa no saber si se ha hecho un cálculo de estructura en relación al peso que puede sostener la plaza; porque debajo hay un aparcamiento y está todo hueco», apunta el portavoz, cansado de que los moradores de Colón sean siempre los más perjudicados: «Solo en nuestra mancomunidad hay alrededor de 280 vecinos; el consulado de Brasil, con una media de 30 empleados; el hotel, con 170 habitaciones y el inmueble de Platea, de 6000 metros cuadrados y un aforo máximo cercano a las 2.000 personas. Además de los establecimientos ubicados a pie de calle».

Vecindario envejecido

Otro de los puntos sensibles que subrayan los reclamantes es la elevada edad media del vecindario, un hecho que «dificulta sobremanera» la adaptación de la barriada a la «playa». «Gran parte de los que viven aquí es gente de más de 70 años, algunos de ellos enfermos con certificados médicos que así lo acreditan», advierten desde la mancomunidad Carlos III. Con un tránsito diario en torno a las 2.000 personas, la plaza de Colón aumentará su afluencia dado la capacidad total prevista por la empresa promotora Ant Company. «Si ya el tráfico y el poder aparcar es complicado, no queremos ni pensar cuando vengan miles de personas a bañarse», apuntan dos trabajadores de un local cercano.

Imagen del proyecto «MadridBeach», proyectado en la plaza de Colón
Imagen del proyecto «MadridBeach», proyectado en la plaza de Colón - ABC

El Pleno de Madrid dará cuenta este martes del acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno en el que se delega en la Alcaldía, en el ámbito del Área de Cultura y Deportes, la competencia para el otorgamiento de una autorización que habilite la implantación de «MadBeach». O dicho de otro modo, se someterá a debate la cesión, por parte del distrito de Salamanca a la concejalía de Cultura, que dirige la propia alcaldesa, Manuela Carmena, de las competencias para negociar con la promotora.

En ese sentido, el concejal del PP adscrito al distrito de Salamanca, Percival Manglano, tacha de «hipócrita» la actuación del Gobierno municipal en Colón: «Antes decían que su prioridad era la de luchar contra la pobreza vergonzante del distrito, ahora lo prioritario para Ahora Madrid es montar una ?playa"». Además, afea que el autodenominado «gobierno de la participación» quiera sacar adelante esta iniciativa sin contar con los vecinos ni haberles informado previamente.

Entre cinco y nueve euros

El nuevo espacio contará con una piscina de olas, un gran chiringuito central, dos pistas de vóley, conciertos de música en vivo -todos los días de 20 a 22 horas-, una «zona chill out» y diversos talleres educativos, entre otras atracciones. Pese a la idea inicial de que los bañistas pudieran acceder al recinto de manera gratuita, todo hace indicar que el precio por persona podría oscilar entre los cinco y los nueve euros.

La idea de la regidora es que la capital cuente con una playa artificial similar a la que tienen otras ciudades europeas como París, Londres, Ámsterdam o Kiev. «Es una actividad que puede resultar interesante», explicó Carmena el pasado 18 de junio, al tiempo que comparó la experiencia con las pistas de hielo que se instalan durante la época de invierno. Ese día, la edil socialista Mar Espinar criticó también que el Ayuntamiento fuera a transferir «un cachito de espacio público» a unos inversores que montarán un parque acuático en pleno centro de Madrid.

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