Los temores por la deriva de Italia encienden las alarmas en la Eurozona

Los temores por la deriva que pueda tomar la situación económica de Italia y su capacidad para hacer crujir una vez más los cimientos de la Eurozona van en aumento. Los inversores han redoblado su tensión sobre la deuda italiana y la prima de riesgo del país ha escalado los últimos días hasta los 280 puntos básicos. La posibilidad de que el hundimiento del puente de Génova traspase en miles de euros las pérdidas humanas y materiales ya conocidas se ha sumado a la aversión de los inversores a un Gobierno con quizá demasiado gusto por el gasto.

«Si ocurre lo peor, la fantasía irá al poder». La frase es del ministro de Políticas Europeas, Paolo Savona, a quien el presidente de la República, Sergio Mattarella, impidió formar parte del Gobierno de coalición populista dado su radical euroescepticismo. «Lo peor», según Savona, es el posible ataque especulativo de los mercados contra Italia, algo que varios destacados miembros del Ejecutivo avanzan que ocurrirá. Y «la fantasía» consiste en recurrir a un «fondo de inversión ruso, en caso de ataque especulativo contra Italia, si el Banco Central Europea (BCE) no acude en ayuda de Italia».

Savona ha sugerido que, en caso de tormenta en los mercados, como él mismo admitió en julio en el Parlamento, el BCE tendría que acudir en ayuda de Italia comprando su deuda. Pero el ministro está imaginando «una alternativa exterior», bajo forma de garantía rusa, hipótesis que «estamos examinando», según destaca «La Stampa». Se deduce que, llegado el caso, podría ser un fondo soberano de Moscú el encargado de tutelar a Italia.

El Ejecutivo admite que una posible ayuda a Italia por parte de Putin, amigo del vicepresidente transalpino, crearía «serios problemas de política exterior»

El ministro admite que esto «crearía serios problemas de política exterior». Cabe destacar que el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, mantiene excelentes relaciones con el presidente ruso, Vladímir Putin.

El país transalpino es la única de las grandes economías del área euro que no ha recuperado su nivel de PIB previo a la crisis y, según las previsiones, está lejos de conseguirlo. Atenazado por un nivel de deuda del 132% del PIB, el envejecimiento de su población, la baja competitividad del tejido empresarial y el deficitario estado de sus infraestructuras, el crecimiento de la economía no resulta sencillo.

En Europa, además, esta crisis supone despertar viejos fantasmas de los peores años de crisis. La posibilidad de un horizonte de gasto desbocado en Italia coincide con el final a una era de rescates a Grecia en la que las autoridades invirtieron 280.900 millones.

La política fiscal, clave

Ahora, Italia se enfrenta a un intenso calendario de negociaciones con Europa en materia fiscal, lo que hace entrever una vuelta de curso convulsa en los mercados. Así, el próximo 31 de este mes la agencia Fitch deber revisar el rating de la deuda italiana, misión a la que se unirá luego Moody?s. En cuanto al Ejecutivo, el 27 de septiembre es su fecha límite para presentar la segunda versión del documento económico y financiero, que deberá incluir el programa de estabilidad y el programa nacional de reformas, con medidas como el «flat tax», la renta de la ciudadanía o la reforma de las pensiones.

Algunos miembros del Gobierno ya gritan contra el presunto complot de los mercados. Por ejemplo, ante la información del «Wall Street Journal» del pasado fin de semana afirmando que hay fuga de capitales de Italia por la incertidumbre política del país, Salvini ha respondido que los «poderes fuertes -banca y mercados financieros- quieren golpear con la especulación a Italia para eliminar el experimento italiano del cambio», representado por el Gobierno de coalición del Movimiento 5 Estrellas y la Liga.

El Gobierno se excusa en el hundimiento del puente de Génova para pedir más gasto público y no cumplir el déficit y la Comisión Europea le niega más margen

«Buscarán por todos los medios cortar de raíz el experimento italiano con la deuda, la prima de riesgo, la rebaja de rating de las agencias, con las advertencia de Bruselas a multas?», señala Salvini, identificado por el semanario francés «L? Express» en su portada como el hombre político que «hace temblar a Europa, populista y xenófobo».

Por el momento, las agencias de calificación de riesgos están a la espera de conocer los presupuestos para el año próximo, que serán presentados a Bruselas en octubre. El Ejecutivo ya ha adelantado que no respetará los parámetros de Maastricht, que exigen mantener el déficit en relación con el PIB por debajo del 3%.

Roma pide más dinero

Italia se había comprometido a tener un déficit del 0,9%. Pero ahora, con la catástrofe del puente Morandi de Génova, que causó 43 muertos, el Gobierno argumenta que necesita 50.000 millones, al margen de los Presupuestos, para mantener la seguridad en carreteras, puentes y escuelas. La Comisión Europea ha respondido con una negativa: «Italia debe respetar las reglas de balance, ya hemos dado muchos recursos económicos para las infraestructuras», dijo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

No gusta a Bruselas las intenciones del Gobierno italiano de aumentar los gastos, teniendo en cuenta la exorbitante deuda pública, y tampoco a las agencias de rating. Moody?s debía presentar a finales de mes su informe sobre el rating de Italia, pero ha decidido posponerlo a octubre para conocer mejor las políticas fiscales y la agenda de reformas del Gobierno populista.

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