Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, pero Trump conserva el Senado

El Partido Demócrata se hizo ayer con la mayoría de escaños en la Cámara de Representantes, desde la que podrá liderar ahora la oposición a Donald Trump y bloquear activamente sus medidas más controvertidas, como la construcción del muro con México. Los republicanos, por su parte, mantienen el control del Senado, en un Capitolio dividido y en el que los dos partidos deberán negociar a partir de ahora todas las leyes que pretendan aprobar. El resultado de las elecciones parciales de ayer no es ninguna novedad: todos los presidentes desde Ronald Reagan han tenido que gobernar en algún momento con la Cámara en manos de la oposición.

Desde 2010, los republicanos controlaban la Cámara de Representantes, que representa de forma proporcional a la población norteamericana y cuya finalidad es plasmar en leyes el sentir popular. Aspira a presidirla, como ya hizo entre 2006 y 2010, la diputada californiana Nancy Pelosi. Para los demócratas, la noche electoral estaba mucho más cuesta arriba en el Senado. Solo se renovaba un tercio de esa cámara de representación territorial, y la mayoría de escaños son de estados donde Trump ganó con suficiencia en las presidenciales de 2016.

«Vamos a hacer que Washington vuelva a funcionar, vamos a tomar medidas legislativas importantes», dijo ayer Pelosi en un discurso en Washington momentos después de que se conociera la victoria demócrata en la Cámara. La diputada ni siquiera esperó al recuento en su Estado para defender los logros de su reforma sanitaria y detallar todo un programa de gobierno: «bajaremos el precio de las medicinas para los ancianos, mejoraremos las infraestructuras, crearemos empleo y abriremos más escuelas». Haciéndose eco de un lema de campaña del propio Trump, Pelosi, que ha ganado ya 18 elecciones, añadió: «Vamos a desecar el pantano de dinero negro en que se ha convertido Washington».

En la Cámara, distritos que en 2016 votaron a Trump optaron ayer por diputados demócratas en estados cruciales como Florida y Virginia. Lograron arrebatarle escaños al Partido Republicano en todo el país, incluidos estados habitualmente conservadores como Kansas o Virginia. Ganaron también en distritos en manos de los conservadores desde hace décadas, como el número 27 de Florida, que incluye una buena parte de Miami y que había dejado vacante la diputada Ileana Ros-Lehtinen. La sucederá, en un bastión de la disidencia cubana, Donna Shalala, que fue ministra con Bill Clinton.

La victoria demócrata es limitada. Los resultados preliminares apuntan a que los republicanos reforzarán su escueta mayoritaria actual (51-49) en el Senado. La clave ha estado en estados muy disputados donde los demócratas no han podido arrebatar escaños republicanos o han perdido los propios: ha sido el caso de Tennessee, donde la conservadora Marsha Blackburn se ha impuesto con cierta holgura a Phil Bredesen, o en Indiana, donde el hasta ahora senador demócrata, Joe Donnelly, ha sido derrotado por el republicano Mike Braun.

En Florida, otro estado muy reñido, la oposición se deja otro senador. El veterano demócrata Bill Nelson lo ha perdido a favor del republicano Rick Scott, que hasta ahora ha sido gobernador del estado. Otras derrotas dolorosas para los demócratas ha sido la de Heidi Heitkamp en Dakota del Norte y la de Claire McCaskill en Misuri, que también perderá su escaño.

Conservar el Senado permitirá a Trump y a los republicanos maniatar impulsos legislativos de los demócratas desde la Cámara de Representantes y le facilitará todavía más uno de sus grandes logros como presidente: reforzar la mayoría conservadora en el Tribunal Supremo. El Senado es el encargado de confirmar a los nuevos magistrados, y hay tres jueces progresistas que tendrán más de 80 años en el final de su presidencia.

Su capacidad de colocar dos jueces conservadores en dos años como presidente ?Neil Gorsuch y el polémico Brett Kavanaugh? ha sido uno de los factores clave para el apoyo leal de sus bases republicanas. Además, cualquier intento de ?impeachment? ?recusación del presidente? impulsado por la Cámara de Representantes debe ser aprobado por dos tercios del Senado. La posibilidad de que los demócratas opten por esa vía contra Trump, cuya campaña está bajo la investigación de un fiscal especial por un supuesto complot con Rusia para interferir en las elecciones presidenciales de 2016, tendrá un freno en el Senado.

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