Los candidatos del establishment se lanzan a la caza de Marco Rubio

En el largo proceso electoral norteamericano, quien sobresale se convierte en pieza codiciada. Les ocurrió a Ben Carson y Ted Cruz, cuando superaron a Trump en las encuestas en Iowa. Las críticas feroces del magnate frenaron su escalada, aunque al final el senador por Texas lograra la victoria. Y ahora le ha tocado el turno a Marco Rubio, el emergente senador hispano, cuya triunfante tercera posición en Iowa (con el 23,1% de apoyo) le ha convertido en uno de los favoritos de la carrera republicana.

Su problema es que en una competición, siempre se avanza a costa de los rivales. En este caso, los afectados son los representantes del establishment del partido, el grupo de gobernadores, Jeb Bush (ex de Florida), John Kasich y Chris Christie (estos últimos hoy en el cargo, en Ohio y Nueva Jersey). Para los tres, mal parados en las urnas en Iowa (ninguno por encima del 3% de los votos), el auge de Rubio es la gran amenaza a su propia supervivencia en la carrera. El hispano, que cabalga de forma autónoma, es hoy el potencial aspirante a relevarles como candidato oficialista, frente a los outsiders Trump y Cruz. O, como él proclama, «el único que puede unir el partido». New Hampshire, el segundo estado en liza, con primarias el próximo martes, se presenta como una final para los gobernadores, que sólo superarán si logran frenar el impulso de Rubio. De ahí sus invectivas contra el hijo de cubanos, que se ha convertido en favorito en las webs de apuestas, por encima de Cruz y Trump, y que en un solo día tras Iowa, recaudó dos millones de dólares más.

Christie fue el más contundente contra el senador. Le acusó de rehuir las preguntas de los periodistas, que a su entender, además, son excesivamente condescendientes con Rubio: «A ver si le hacéis preguntas comprometidas», alentó el gobernador a los miembros de la prensa. Christie menospreció al hispano al asegurar que es «un muchacho que vive en la burbuja», donde está cómodo porque «se limita a aprenderse frases de memoria». El gobernador de Nueva Jersey intenta desmitificar la reconocida capacidad dialéctica del senador por Florida, habitualmente exitoso en los debates. Rubio le replicó ayer asegurando que está «a disposición de cualquiera y preparado para las preguntas más duras».

El intento de Bush

Jeb Bush lo intenta pero no consigue descabalgar a su hijo político, con quien comparte procedencia del estado de Florida. Después de una continuada ofensiva con anuncios de televisión intentando desprestigiar a Rubio por su falta de bagaje político, ayer volvió a alertar de que «no puede ser candidato a presidente de los Estados Unidos alguien que no tiene experiencia vital». Otra de las críticas recurrentes de Bush hacia el hispano ha sido sus habituales ausencias del Senado, que a su juicio le descalifican.

También el equipo de campaña de Kasich, no él personalmente, está intentando resaltar, una y otra vez, la falta de experiencia del hispano, quien con 44 años es el aspirante más joven de los 23 que iniciaron el camino en ambas carreras, republicana y demócrata.










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