La logística gana peso en las decisiones de las pymes
Seguridad, rapidez y previsibilidad, entre sus principales demandas
Las pymes españolas están evolucionando hacia modelos de aprovisionamiento más híbridos, selectivos y próximos, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y una mayor presión sobre los costes, según refleja la segunda edición del '2B Recipient Barometer de Geopost', grupo al que pertenece SEUR, que analiza cómo están cambiando las necesidades de las pequeñas y medianas empresas y el papel que desempeña la logística en su actividad.
Respecto a la primera edición del estudio, realizada en 2024, las empresas combinan ahora un mayor número de canales a la hora de buscar y seleccionar proveedores. Internet y las herramientas de inteligencia artificial ganan espacio, aunque en España continúan teniendo un peso especialmente elevado las relaciones y los canales tradicionales.
Al mismo tiempo, la inestabilidad internacional está modificando las estrategias de aprovisionamiento y favoreciendo cadenas de suministro más cercanas. Esta tendencia convive con una creciente sensibilidad al precio, lo que obliga a las empresas a buscar un equilibrio entre eficiencia de costes y resiliencia.
Una de las principales evoluciones respecto a 2024 es el avance del aprovisionamiento de proximidad. Actualmente, el aprovisionamiento en España se ha vuelto significativamente más local (80%), lo que supone 12 puntos porcentuales más que en la anterior edición del informe.
Esta búsqueda de proximidad no supone, sin embargo, renunciar al mercado internacional. Otro 80% de las empresas españolas se abastece también dentro de la Unión Europea, por encima del 72% de media europea, con Italia, Alemania y Francia como principales mercados. Fuera de Europa, el aprovisionamiento continúa creciendo, aunque sigue siendo más limitado y se concentra principalmente en China y Estados Unidos.
Los datos muestran así un modelo cada vez más híbrido, en el que las empresas combinan proveedores nacionales e internacionales para reducir riesgos.
Entrega y negocio
Esta transformación de las cadenas de suministro también aumenta la importancia de la logística a la hora de seleccionar proveedores. Los problemas relacionados con las entregas se sitúan entre las principales señales de alerta para las empresas, junto con factores como la reputación y el precio, y adquieren incluso más relevancia que la propia calidad del producto. Por ello, el 23% de las pymes considera a la empresa de reparto como un criterio de selección clave.
Una entrega fallida tiene consecuencias para todas las pymes españolas encuestadas. Los retrasos operativos (50%), las roturas de stock (48%) o el incumplimiento de plazos (47%) pueden afectar directamente a su actividad. En consecuencia, el 65% de las pymes españolas querrían poder elegir transportista (vs 56% promedio europeo), reflejando un deseo de control sobre la última milla.
La seguridad y la capacidad de respuesta siguen marcando las expectativas de las pymes españolas en materia de entrega. La manipulación segura de los paquetes es un requisito esencial para el 77% de las empresas, mientras que el 70% destaca la resolución rápida de incidencias y el 63% señala la puntualidad como un factor indispensable. Sobre esta base, la previsibilidad emerge como el siguiente paso para mejorar la experiencia logística, al permitir una mejor planificación operativa y contribuir a la continuidad del negocio. El estudio identifica que las empresas quieren disponer de mayor información sobre cuándo recibirán sus pedidos para poder organizar su actividad, gestionar inventarios y evitar interrupciones. Un mejor seguimiento en tiempo real, entregas más rápidas y una comunicación más clara aparecen así como elementos fundamentales de una experiencia de entrega ideal.
Además, las soluciones de entrega fuera del domicilio o del establecimiento ganan presencia en España y son ya demandadas por el 41% de las empresas, frente al 32% en Europa.
La tecnología, no obstante, no sustituye al componente humano, así, el 75% de las pymes valora positivamente la familiaridad y consistencia de la persona que realiza sus entregas.
A pesar del aumento de las expectativas, las empresas españolas mantienen niveles elevados de satisfacción con sus entregas. El 85% está satisfecho con los envíos nacionales y el 87% con los internacionales, aunque el porcentaje de empresas que se declara muy satisfecha es mayor en los envíos nacionales, con un 46% frente al 39% de los internacionales.
Santiago Hernández, director de Clientes de SEUR explicó que "los resultados de esta segunda edición muestran que las pymes están adaptando sus cadenas de suministro a un entorno cada vez más complejo. Ya no se trata únicamente de recibir un paquete a tiempo, sino de contar con una logística que les aporte previsibilidad, flexibilidad y capacidad de reacción. La entrega se integra cada vez más en la planificación del propio negocio y puede ser determinante para garantizar su continuidad".
Alimentación y bebidas
El barómetro pone también el foco en las pymes españolas de alimentación y bebidas, que comparten buena parte de las tendencias generales, aunque con algunas particularidades. Mantienen un mayor peso de los canales tradicionales de aprovisionamiento y un menor uso de Internet que sus homólogas europeas, aunque destacan por una mayor adopción de herramientas de Inteligencia Artificial. En logística, sus principales prioridades son la manipulación segura (80%), la resolución rápida de incidencias (67%) y la puntualidad (58%).
Además, el 48% identifica los problemas de entrega como una de las principales barreras para trabajar con un proveedor, por delante de la mala reputación (43%) y el precio (42%). La rapidez adquiere un peso especialmente elevado: el 47% reclama entregas más rápidas, frente al 31% del conjunto de las pymes, y el 51% valora especialmente las entregas en puntos Pickup o lockers. A ello se suma que el 63% querría poder elegir transportista, reforzando la demanda de mayor flexibilidad y control sobre la última milla.
Los resultados de esta segunda edición dibujan un tejido empresarial que está adaptando sus decisiones de compra y suministro a un entorno más incierto. Frente a un modelo basado principalmente en precio, calidad y disponibilidad, las pymes incorporan cada vez más a la ecuación la resiliencia de sus proveedores y la capacidad de sus socios de transporte para ofrecer seguridad, flexibilidad y, sobre todo, previsibilidad.