Las incógnitas del caso John Cantley, el reportero atrapado en el «califato»

Un combatiente francés del autodenominado Estado Islámico afirmó hace semanas que vio al periodista capturado John Cantlie con vida en la «capital» del régimen, Raqqa, a principios de este año, según informaron varios tabloides británicos, pese a que la caída de Mosul varios informes señalaron que el corresponsal inglés había muerto en las operaciones para liberar Mosul de los yihadistas. Fuentes iraquíes aseguraron que pese a las sospechas de su muerte no lograron encontrar su cuerpo.

Con el colapso territorial del califato, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha exigido la liberación de Cantlie, secuestrado hace cinco años por Daesh en Siria. Además, la ONG hizo un llamamiento a la comunidad internacional, especialmente al Gobierno del Reino Unido, para que renueve sus esfuerzos para su puesta en libertad, según un comunicado.

La directora de RSF en el Reino Unido, Rebecca Vincent, recordó que ya se cumplen cinco largos años del cautiverio de John Cantlie a manos del Estado Islámico, cinco años privado de su libertad, explotado y utilizado para propósitos de propaganda.

Un excombatiente de Daesh dijo a la revista francesa Paris Match que vio hace meses a Cantley. Considerado una pieza valiosa para su maquinaria de propaganda, el periodista británico ha aparecido en doce vídeos propagandísticos del grupo yihadista desde que fue capturado. La última grabación fue publicada en diciembre de 2016, en la que se le veía pálido y demacrado, a diferencia de vídeos anteriores en los que tenía mejor aspecto. En ese último vídeo, Cantlie recorría las calles de Mosul, comentando la destrucción de los puentes de la urbe, antiguo feudo yihadista en Irak, y entrevistando a sus residentes.

Raqqa ahora ha caído en manos de las fuerzas sirias, pero muchos líderes de Daesh han huido y podrían haberse llevado a Cantlie con ellos. En los vídeos, el reportero no emplea el enfático lenguaje religioso de sus captores, pero los apoya claramente. El acabado y planteamiento de las emisiones es altamente profesional, como si fuese un reportero más de la BBC o la CNN. Sus reportajes lo han hecho popular entre las tropas del «califato». «No lo matarán mientras les sea útil», dijo a Paris Match el periodista francés Nicholas Hein, que compartió cautiverio con él. Cantlie sabía que la propaganda era su frágil seguro de vida.

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