La OCDE avisa de la brecha de género en España en carreras de ingeniería

Arquímedes, Leonardo Da Vinci, Gustave Eiffel. El podio de las ingenierías y las ciencias ha estado siempre ocupado por hombres. En los últimos años, las mujeres se han ido incorporando lentamente a estas disciplinas pero su presencia sigue estando muy por debajo de la deseada. Así lo subraya el último informe «Panorama de la Educación 2017» de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El estudio, publicado este martes a nivel mundial, señala que sólo el 24% de los nuevos alumnos en ingeniería, producción industrial y construcción fueron mujeres en 2015 en nuestro país. La cifra se desploma hasta el 12% en las carreras sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación, muy lejos del 19% de la media de la OCDE.

Esta organización internacional recuerda que los estudios superiores -enseñanza universitaria y Formación Profesional de grado superior- sobre Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) se consideran «clave» para el crecimiento económico y la innovación.

Al igual que en la mayoría de países de la OCDE, las españolas tienen poca presencia en los estudios de STEM y, en cambio, una presencia «desproporcionada» en carreras relacionadas con el sector educativo (España, 79%; OCDE, 78%) así como en salud y bienestar (España, 72%; OCDE, 75%).

La presidenta de la Comisión de la Mujer y Matemáticas de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), Marta Casanellas, señala a ABC que pese a que el porcentaje de alumnas en carreras vinculadas a la Ciencias y las Ingenierías en España es similar al de la media de la OCDE sigue siendo una representación «bastante baja».

Esta profesora de Matemáticas en la Universidad Politécnica de Cataluña atribuye la escasa presencia de la mujer en estas disciplinas a la falta de visibilidad de las Ciencias en la educación Primaria y Secundaria. «No se da visibilidad a que las matemáticas y la ingeniería también son aplicables a la ciencias de la salud, por ejemplo. Si se diera más visiblidad a esta rama de las STEM, las chicas estarían más motivadas para estudiarlas», apunta, Casanellas, quien también echa en falta «más modelos femeninos en la sociedad» en los que las jóvenes «se puedan ver reflejadas»

Resolver la brecha de género es crucial para Casanellas, ya que ayudaría a terminar con la desigualdad en los salarios entre hombres y mujeres. Según recuerda «los estudios de educación superior relacionados con las ciencias se ven recompensados en el mercado laboral por los altos salarios», recuerda la presidenta de la comisión de la Mujer y Matemáticas de la RSME.

No obstante, a pesar del sesgo de género, el 30% de los españoles que siguieron estudios superiores en nuestro país cursaron alguna de las áreas STEM, una de las proporciones más elevadas entre los países de la OCDE.

Menos desempleo

El informe también recuerda que «cuanto mayor es el nivel educativo alcanzado, mayores son las perspectivas de empleabilidad y menor es el riesgo de desempleo». Y en España, el 35% de los jóvenes entre 25 y 34 años no alcanza el nivel de educación secundaria superior, una de las tasas más elevadas entre la OCDE.

Asimismo, España presenta una baja proporción de jóvenes entre las citadas edades matriculados en programas de Formación Profesional y capacitación laboral en comparación con otros de la OCDE (12% frente a 26%), pese a que aquellos con dicha titulación tienen una tasa de ocupación del 74% frente al 63% con una titulación general.

Respecto a la tasa de alumnos entre 18 y 24 años escolarizados en 2016, en España era del 58%; un 18% de ese grupo no estaba escolarizado pero sí trabajando; y un 23% ni trabajaba ni estaba escolarizado (ninis). Esos datos en los países de la CODE eran: 52%, 32% y 15%, respectivamente.

En cuanto a la tasa de desempleo de jóvenes adultos que no han completado la educación secundaria, en España es del 30% (17% OCDE) frente al 20% que la han terminado (9% OCDE) y el 16% (6 % OCDE) que tienen educación superior.

El documento ha fijado también que los países con programas de Formación Profesional, aprendizaje y capacitación laboral «bien asentados» han demostrado ser más efectivos en paliar el desempleo juvenil.

Pero en España, sólo el 0,4% de alumnos de educación secundaria se encuentra matriculado en programas formativos compaginando trabajo y estudio, un porcentaje significativamente inferior que el promedio OCDE, 17%.

Por otro lado, España alcanza una escolarización prácticamente plena en educación y atención infantil a la edad de 3 y 4 años, 95% y 97%, respectivamente, muy por encima del promedio de la OCDE, 78% y 86%.

La OCDE también ha analizado en esta ocasión las horas de trabajo del profesorado en los centros públicos, concretando que en España los docentes dedicaron (2015) menos horas netas de enseñanza y menos tiempo total de trabajo que la media de la OCDE y la UE.

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