La juez tilda la agresión a una joven de Murcia de «cobarde y sorpresiva»

«Sorpresiva», «desproporcionada» y «cobarde». Estos son solo algunos de los calificativos que la titular del Juzgado de Instrucción número 5[…]

«Sorpresiva», «desproporcionada» y «cobarde». Estos son solo algunos de los calificativos que la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Murcia emplea para describir la brutal agresión que sufrió una joven de 19 años el pasado fin de semana en Murcia. La magistrada María del Mar Azuar envió a prisión en la noche del martes al principal acusado de este linchamiento, Alejandro E., un vecino de Cehegín de 22 años, que se calificó a sí mismo como «antifascista».

En el auto en el que justifica esta medida, al que ha tenido acceso 'La Verdad', la juez explicó que, tal y como la Policía Nacional hace constar en su informe, el sospechoso «mostró un especial ensañamiento» con la víctima, dándole varias patadas y llegando a pisarle la cabeza en varias ocasiones. Sostuvo, además, que su estancia en prisión es necesaria para evitar que se trate de sustraer a la Justicia -dada la gravedad de las penas a las que podría enfrentarse- y para evitar represalias contra la víctima, ya que ambos residen en la capital murciana.

En este documento, la magistrada destacó que los hechos «no consistían en una simple agresión o pelea entre varias personas». Esta paliza se inició, según explica en su auto, cuando Ariadna R. golpeó con una patada por la espalda a la víctima, «de forma sorpresiva y cobarde» y «sin que constase provocación alguna por su parte». Tras caer al suelo, precisó, acudieron otras personas que, «en vez de separar, optaron por agredir de forma desproporcionada» a la chica, «que se encontraba sola».

En las imágenes de las cámaras de seguridad del local y las que grabó un testigo, remarcó, queda constancia de la «intervención activa y violenta» de Alejandro E., de 22 años y conocido como 'Topi', que reconoció ser antifascista, como rezaba en su sudadera -con el lema 'antifascista siempre'- y que achacó esta ideología a que «mi abuela está enterrada en una cuneta». La instructora constató, en este punto, que los siete detenidos por esta actuación mostraban estética y vestimenta 'skinhead' de extrema izquierda.

«Sin sentimiento de culpa»

Un detalle que tiene especial importancia dado que, como remarcó la juez, la víctima reconoció que «en otros tiempos había mantenido relación con grupos de extrema derecha». Además, la joven luce en la falange de una de sus manos un tatuaje con una runa odal, un símbolo directamente relacionado con la ultraderecha. Mientras la agredían, la muchacha aseguró haber sido insultada con palabras como «cerda, puta y nazi de mierda».

En el informe policial que consta en las diligencias, a las que ha tenido acceso 'La Verdad', la Policía explica que la víctima era conocida por la Brigada de Información por haber estado involucrada en el entorno de extrema derecha de Murcia y haber participado, cuando aún era menor de edad, en algún incidente similar con integrantes de grupos de extrema izquierda.

La juez subrayó, además, que ni Alejandro E. ni los otros dos detenidos que pasaron a disposición judicial, Ariadna R. y Carlos V., realizaron ningún acto encaminado a defender a la víctima o a pedir auxilio y tampoco mostraron «sentimiento de culpa o arrepentimiento alguno».

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Frente a la decisión adoptada con Alejandro E., la magistrada optó por conceder la libertad con cargos a los otros dos jóvenes e imponerles algunas medidas cautelares que habían solicitado el fiscal y el letrado de la acusación particular, Pedro López Graña, como una orden de alejamiento, la obligación de comparecer quincenalmente en el juzgado y la prohibición de salir del país.

En el caso de Ariadna R., la magistrada argumentó en su auto que, aunque concurren en su caso el riesgo de fuga y el de reiteración delictiva, no se considera necesario su ingreso en prisión, dada su participación en los hechos, su corta edad -acaba de cumplir 18 años- y el hecho de que vive con sus padres y cursa segundo de Bachillerato. La juez tampoco consideró obligado el traslado a prisión del otro acusado, Carlos V., para proteger a la víctima, dado que este vive en Madrid.

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Toda la información sobre el suceso en el diario «La Verdad»

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