La huelga general del transporte público amenaza con paralizar Atenas

Atenas se verá paralizada este lunes por la huelga de los trabajadores del transporte público. La convocatoria incluye al metro, al denominado tren eléctrico (que une la capital con El Pireo) los autobuses, trolebuses y tranvías. A ello se añade las tres horas de paro de los controladores aéreos del aeropuerto de Atenas -entre las 12.00 y las 15.00 horas-, lo que afectará a la mayoría de los vuelos nacionales. Los trabajadores protestan contra los nuevos ajustes y reformas, exigidos por los acreedores, que se incluyen en un gigantesco proyecto de ley de más de 400 artículos. El proyecto está previsto que sea aprobado este lunes, durante una votación en el Parlamento, gracias a los votos de los diputados oficialistas del partido radical Syriza y del partido de extrema derecha nacionalista Griegos Independientes.

Aún no está claro si esta votación bastará para que el Eurogrupo del 22 de enero autorice una nueva entrega del tercer rescate o si el Gobierno griego necesitará presentar nueva legislación para otras reformas no incluidas.

Reformas más criticadas

Las medidas más criticadas de este proyecto de ley son cuatro. La primera concierne a los requisitos para las convocatorias de huelga, que a partir de ahora exigirá que en las asambleas de trabajadores que hayan cotizado se obtenga más del 50% de los votos a favor de la huelga. La segunda es el recorte a unas medidas fiscales que ayudaban a las familias numerosas (a partir de tres hijos). La tercera prevé que se agilicen las ejecuciones hipotecarias, realizándose en un futuro de forma electrónica. El objetivo es evitar los problemas surgidos en los últimos meses, cuando han sido boicoteadas por grupos de ciudadanos. A la cabeza de estos colectivos figuraban el antiguo diputado y exministro Panayotis Lafazanis, y la antigua diputada y presidenta del Parlamento Zoí Konstandopulu, ambos nombrados por Alexis Tsipras en su primer gobierno. La cuarta medida afecta a varias compañías de transporte público estatales, en su mayoría deficitarias, que podrán ser privatizadas.

Tanto el sindicato de los funcionarios griegos ADEDY como la Confederación Nacional de Trabajadores Griegos GSEE han denunciado las reformas y recortes de este proyecto de ley. La GSEE denuncia que «el Gobierno continua aplicando medidas contrarias a los trabajadores que empobrecen a toda la sociedad griega, dando ahora el golpe final a trabajadores, pensionistas y parados, eliminando hasta derechos garantizados constitucionalmente como el de la huelga». A su juicio, el Ejecutivo está a las órdenes de los acreedores.

Dimisión del viceministro de Educación

El resultado de la votación de este lunes no se verá afectado por una dimisión ministerial: el viceministro de Educación, Kostas Zuraris, del partido de Griegos Independientes, insultó en un programa radiofónico este sábado por la noche a los equipos de fútbol Olimpiakós (del Pireo) y Aris (de Tesalónica) y a sus seguidores, lo que motivó que más de 10.000 personas exigieran su dimisión. El diputado ha presentado su dimisión al presidente del Gobierno, Alexis Tsipras, y está previsto que este lunes sea sustituido. Zuraris es diputado por la ciudad de Tesalónica y su voto es necesario para que Tsipras consiga sin aprietos la mayoría necesaria para aprobar esta nueva ley con 151 votos en el Parlamento unicameral (Syriza tiene 144 diputados y Griegos Independientes otros 9, con un total de 153 diputados).

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