La economía mundial lucha para evitar un nuevo «verano maldito»

El verano, tiempo de descanso de la mayoría de los españoles, se ha convertido en los últimos años en una auténtica montaña rusa para los mercados y los millones de inversores que depositan sus ahorros en ellos. Desde que hace nueve años estallara la burbuja de las hipotecas "subprime" en Estados Unidos, se pueden contar con los dedos de una mano los meses en los que el calor estival no ha traducido en un incendio financiero. Los expertos explican que el poco volumen de negocio de las Bolsas durante estos meses es, también en parte, responsable de los movimientos bruscos que suelen registrar los parqués. Aunque también reconocen que en la última década se han vivido acontecimientos que quedarán para siempre registrado en los libros de economía. A continuación sigue un repaso de los veranos más turbulentos de los últimos años.

Estallido de las «subprime»

9 agosto 2007, Estados Unidos

El 9 de agosto de 2007 fue el primer día de la nueva era. Hasta entonces, las economías desarrolladas vivían dopadas por los dulces efectos del dinero barato. Los bancos centrales habían optado, al igual que ahora, por inundar el mercado de liquidez y ninguno fue capaz de detectar la gestación de una burbuja cuyo estallido marcaría el comienzo de una crisis global con consecuencias que aún hoy, nueve años después, se notan. Aquel 9 de agosto la Reserva Federal y el Banco Central Europeo hicieron saltar todas las alarmas con una inyección de 100.000 millones de dólares en el sistema bancario estadounidense. Esta cifra queda ahora minimizada por las ingentes cantidades que, años después, hicieron falta para salvar de la quiebra ya no sólo a entidades financieras, sino a países enteros. Pero en aquel momento, la larga ristra de ceros fue el primer aviso de que la crisis iba en serio.

La Fed, con Ben Bernanke al frente, intentaba garantizar la liquidez de un sistema que amenazaba con quebrar por las llamadas hipotecas "subprime" (o "basura"), y su posterior titulización en complejos productos financieros. Estos instrumentos habían permitido a los bancos obtener elevadas rentabilidades, ocultando el riesgo asociado a ellos. Sin embargo, cuando el mercado inmobiliario se saturó y la morosidad asociada a esas hipotecas comenzó a dispararse, la burbuja estalló. Los bancos hipotecarios estadounidenses fueron los primeros en hundirse. Después cayeron grandes entidades como Lehman Brothers, Northern Rock y la aseguradora AIG.

«Créanme, será suficiente»

26 julio 2012, Europa

La crisis financiera que había nacido al otro lado del Atlántico llegó a Europa convertida en un auténtico vendaval. Los mercados hacían crujir por los cuatro costados a un club aún muy verde y que intentaba protegerse del ataque de los mayores fondos de inversión del mundo con una armadura de cartón. La Eurozona había tenido que afrontar el rescate de Grecia, que aún así no terminaba de repuntar. Y España e Italia amenazaban con hundir el proyecto común. La situación llevó a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, acusado hasta entonces de inmovilismo, a lanzar un mensaje claro: "El BCE hará todo lo necesario para sostener el euro. Y, créanme, eso será suficiente", aseguró el italiano en Londres. Unas pocas palabras fueron suficientes para terminar con la especulación en contra de la moneda única. Aquel día, la Bolsa se anotó su mayor subida en dos años, el interés del bono soberano cayó por debajo del 7% y la prima de riesgo bajó en más de cincuenta puntos básicos.

¿La caída del gigante?

Agosto 2015, China

El verano del año pasado los inversores comenzaron a temer por la evolución de la economía China. La primera potencia mundial comenzó a corregir una tremenda burbuja bursátil que sembró dudas sobre la veracidad de las cifras económicas que estaba haciendo públicas el Gobierno. El país asiático comenzó a intentar girar su economía desde un modelo de crecimiento centrado en las exportaciones y la inversión hacia otro más orientado al consumo privado, lo que generó menores tasas de crecimiento y una desaceleración mayor de la prevista por los analistas. La cuestión que atormentó a los mercados, y que aún hoy sigue sin resolverse, es si esta terciarización de la economía china, y sus menores tasas de crecimiento, acabará afectando a la economía mundial.

Banca italiana

Verano 2016, Europa

Con los efectos del Brexit aún sin digerir, el agujero de la banca italiana ha puesto de nuevo en jaque el proyecto común. Las entidades tienen en sus balances 360.000 millones de euros en activos dañados (mucho más que en el caso español). Los resultados de los test de estrés anunciados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) a finales del mes pasado confirmaron los temores en torno al Monte dei Paschi di Siena (MPS), la entidad más antigua del mundo, que fue la única que suspendió dichas pruebas entre los 51 bancos evaluados con una ratio de capital negativa de -2,23 % en el escenario más adverso propuesto por el supervisor comunitario. Desde aquel momento, el banco toscano se ha desplomado en el parqué italiano un 19,35%. La caída de las entidades cotizadas ronda más del 60% en lo que va de año.

Las desorbitadas cifras permiten hacerse una idea de la magnitud del nuevo problema que promete sacudir el verano: la pesada losa de activos dañados que soporta la banca italiana es la mayor en términos absolutos de la banca europea y la segunda en términos relativos, sólo detrás de la banca griega. El ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan, sin embargo, defendió que los test de estrés han demostrado la solidez de la banca italiana con "una única excepción". Monte dei Paschi será recapitalizado a través de Atlante, un fondo de entre 5.000 y 6.000 millones de euros que cuenta con las aportaciones de bancos, aseguradoras e inversores institucionales.

La sombra de la burbuja

Agosto 2016, Europa

La política monetaria hiperexpansiva puesta en marcha por los principales Bancos Centrales de todo el mundo fue durante un tiempo el administrador de balones de oxígeno que necesitaban las economías para no desfallecer. Pero cada vez son más las voces que ahora alertan de la posibilidad de que el mercado se haya convertido en un dependiente de este exceso de liquidez. Lo cierto es que hasta el interés del conocido como Bund, el bono soberano de Alemania, llegó a caer el pasado mes de junio por primera vez en su historia por debajo del 0%, hasta un negativo del 0,005%. Bill Gross, fundador de Investment Pacific Management (PIMCO), uno de los mayores fondos del mundo, advirtió recientemente que estamos ante una "supernova que tarde o temprano tendrá que explotar".

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