La basura inunda el «territorio Carmena», que culpa a vecinos, comerciantes y PP

La invasión de basura que sacude Madrid no hace excepciones. Puente de Vallecas, el mayor granero de votos de la marca municipal de Podemos (44.318 sufragios, un 42,17% del total de los emitidos en el distrito), parece un vertedero callejero. Contenedores y papeleras rebosantes de inmundicia, colchones tirados en el suelo, restos orgánicos en plena acera, sofás desvencijados, ventanas, palés de madera, sillas, botellas... Y, cómo no, hojas secas que llevan semanas sin barrerse.

Similar situación se vive en otros barrios donde «barrió» (electoralmente) la actual regidora, como Usera o Villaverde, en los que los vecinos y comerciantes no entienden por qué les tienen tan olvidados, después del apoyo recibido a su candidatura.

En la zona noreste, ABC ha podido comprobar cómo hay calles en Ciudad Lineal que llevan literalmente al menos dos semanas sin ser limpiadas. Mientras que se baldean las avenidas principales, como la de Alcalá, las hojas se acumulan por miles en vías secundarias donde ni siquiera existen árboles. Las quejas vecinales se multiplican no sólo por la insalubridad, sino por el peligro que supone para personas mayores y discapacitados resbalar entre tanta inmundicia.

Inés Sabanés anuncia que investigará los contratos de Botella con las concesionarias

Lo último es utilizar la «técnica de la alfombra»: meter los mantos de hojas debajo de coches aparcados, para hacerlas menos visibles al menos durante unas horas. Mientras que los servicios municipales funcionan «peor que nunca», según comerciantes y residentes, son estos los que se las apañan para adecentar sus puertas como pueden.

El Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena (Ahora Madrid), lejos de hacer acto de contrición, echa balones fuera y culpa al anterior Gobierno municipal de la situación tan lamentable por la que pasa la ciudad: «Esos espantosos contratos firmados por el PP de Madrid y blindados a 10 años nos impiden limpiar las calles como nos gustaría».

La portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Begoña Villacís dijo ayer en la cadena Ser que, a pesar del blindaje de los contratos y el incumplimiento de los acuerdos por parte de las empresas concesionarias, el Consistorio tiene margen para resolver el problema de la limpieza.

El edil pone en marcha un plan porque «el problema no es limpiar, sino no ensuciar tanto»

Villacís defendió la resolución de algunos de esos contratos a la vista del incumplimiento sistemático de los mismos. «La ciudad está cada vez más sucia. Entendemos que las quejas de los ciudadanos son un indicador válido al que recurrir. La limpieza es un problema estético pero también higiénico».

El Consistorio afirma que el presupuesto de limpieza ha crecido un 12%, lo que, de ser cierto, no hace más que dar razones a quienes critican la suciedad en la capital: si hay más dinero, ¿por qué Madrid está más sucio?

La respuesta de Carmena y de su concejal de Medio Ambiente, Inés Sabanés, es, además de afear la gestión de Ana Botella, anunciar «una investigación sobre los contratos de limpieza firmados por el PP».

Promesas incumplidas

Pero también señalan a comerciantes y ciudadanos, con una campaña de concienciación que nada tiene que ver con su promesa electoral de tener Madrid limpio en seis meses. Han pasado siete y la cosa va a peor. Incluso no han podido parar el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) de las concesionarias, al contrario de lo que anunciaron en septiembre. El martes, la propia Sabanés tuvo que salir al paso sobre este asunto y manifestó que no aceptarán otro ERTE por parte de las concesionarias de la limpieza, además de reconocer que la ciudad todavía no ha conseguido el objetivo de limpieza marcado.

Precisamente mañana acaba el plazo para la inscripción en «¡Cuidamos Centro!», la última ocurrencia del Gobierno municipal. Se trata de ofertar puestos de trabajo como «dinamizadores medioambientales». Según la Agencia para el Empleo de Madrid, «el taller cuenta con 15 plazas, de las que al menos el 50% serán ocupadas por mujeres». «Tiene como objetivo desarrollar diferentes competencias, como comunicar sobre el medioambiente, interpretar sus valores y problemática y capacitar a las personas a contribuir a la mejora y conservación ambiental, entre otras». La formación durará nueve meses, con un salario equivalente al mínimo interprofesional, que está en unos 650 euros. Uno de los requisitos más llamativos es que los concurrentes deben «tener conocimiento a nivel de conversación de alguno de bengalí , wolof y/o chino».

Los responsables achacan la mayoría de la suciedad en Centro a la falta de concienciación de los vecinos, comerciantes y paseantes del distrito. Es decir, que no es tanto un problema de hacer limpieza como de «no ensuciar tanto». Sobre la promesa, en septiembre, de que se iban a contratar a 500 barrenderos, ni rastro. Y la porquería continúa acumulándose.

«Vergüenza e ineptitud»

Las denuncias de los contribuyentes se multiplican. Marta Pons es una de ellas: «Madrid está asqueroso. Veo barrenderos paseando. Vergüenza». Julio Pérez escribe a Ahora Madrid: «Siete meses y seguís con que la culpa es de otro. Vuestra ineptitud no tiene límite».

Francisco Chascón resume así la gestión de esta crisis por parte de los próceres municipales: «Seguís dando largas a la ciudadanía, vosotros que tanto habláis de la gente y sois los primeros en olvidaros de ella».










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