Inversión financiera
Elijan entre lo que les diga su cabeza o les impulse su estómago a la hora de invertir. Entre el[…]
Elijan entre lo que les diga su cabeza o les impulse su estómago a la hora de invertir. Entre el valor, hasta el momento una elección no muy bien recompensada, o la tendencia, esta última apoyada en unas condiciones financieras muy favorables por la garantía implícita de los bancos centrales. Ahora, además, el BCE acentúa la percepción de falta de papel a través del QE. Baja volatilidad, elevada correlación entre activos y progresiva reducción en la profundidad de los mercados: la elección de la inversión ahora parece muy fácil, simplemente dejarse llevar. Pero, desde una perspectiva de medio y largo plazo, puede ser muy peligrosa. Y es que la mayoría de los precios de los activos no te compensa el riesgo asumido al tenerlos en cartera. Naturalmente, lo que hoy son excesos no tienen por qué convertirse a medio plazo en burbujas.
No, no teman el riesgo de burbujas a corto plazo. Estas sólo se producen cuando estallan. Y no creo que ningún banco central, ninguno, vaya a tomar medidas en estos momentos que pongan en peligro la tan costosa estabilidad financiera conseguida tras seis años de crisis y con la aplicación de medidas monetarias expansivas extremas. De hecho, aún seguimos viendo más expansión monetaria a nivel internacional bajo medidas ortodoxas y/o con la compra de activos en Europa, China y también en Japón. Además, muchas economías en desarrollo también están utilizando el margen que les ofrece la relativa calma actual del mercado baja bajar tipos. Por tanto, los excesos en los mercados se pueden mantener. Aunque es cierto que en un contexto de mayor inestabilidad, derivada del debate sobre el inicio de normalización de tipos de interés por la Fed y en menor medida también desde el BOE. Con todo, una cosa es lo que quieran hacer al dar marcha atrás a las medidas expansivas y otra lo que finalmente hagan. Yo me quedo con esto último, puesto que la normalización monetaria será muy meditada. Cuando se produzca.
Los propios bancos centrales admiten que sus medidas pueden impulsar a los inversores a comprar activos de mayor riesgo, algo que en principio no ven con malos ojos en términos de facilitar los ajustes pendientes en la economía y propiciar de esta forma un crecimiento sostenido en el tiempo. Pero, en la práctica quizás estemos viendo precisamente lo contrario. Y pienso precisamente en Estados Unidos. La deuda total de la economía ha seguido creciendo durante la crisis y no hemos visto por el momento una recuperación sostenida de la inversión empresarial. Recuerden como la economía norteamericana acumula ya más de 65 meses de crecimiento, muy por encima de la cifra promedio histórica. Pero con un stock de capital aún por debajo de los niveles de 2007. ¿Tiene algo que ver la incertidumbre derivada de la combinación de tipos de interés mínimos históricos y deuda en máximos? Unas condiciones financieras excesivamente laxas favorecen la ineficiencia en la producción, cuestionando la tan deseada recuperación tendencial. Pero esto último, como inversores financieros que somos, sólo nos preocuparía en caso de optar por el valor frente a la inercia desde una perspectiva de medio y largo plazo. Nada más lejos de la realidad en estos momentos donde prima la tendencia y bajo un corto horizonte temporal.
De hecho, la ambigüedad del escenario es quizás precisamente el «escenario» más favorable para el estilo de inversión actual. ¿Lo recuerdan? Un escenario de crecimiento débil, desigual y de incierta duración. Un escenario con datos ambiguos que favorecen el mantenimiento de políticas monetarias expansivas llevadas al límite. Realmente, donde los bancos centrales ofrecen una opción gratis de compra de activos. Con primas de riesgo bajas (y a la baja) donde los fundamentales son reemplazados por las fuerzas de oferta/demanda, impulsando la demanda las autoridades. No es más escenario, mientras dure. Y por el momento llevamos casi tres años con él. Pero ya saben la regla: no se debe extrapolar rentabilidades pasadas a futuro. Y el futuro es incierto.