«Innovar y llevar la contraria lo llevo en mi código genético»

La vocación inquebrantable por la agricultura de Carlos Falcó y su pasión por la innovación y el emprendimiento quedaron al descubierto en la entrevista que Giuseppe Tringali, vicepresidente de Mediaset, hizo al marqués de Griñón en el transcurso de 'Banca Privada 2017'.

La vocación inquebrantable por la agricultura de Carlos Falcó y su pasión por la innovación y el emprendimiento quedaron al descubierto en la entrevista que Giuseppe Tringali, vicepresidente de Mediaset, hizo al marqués de Griñón en el transcurso de 'Banca Privada 2017'.

Carlos Falcó y Fernández de Córdova es un aristócrata que pudo dedicar su vida a vivir de 'las rentas' pero decidió seguir su vocación y trabajar en su pasión: la agricultura, en concreto, el cultivo de la vid y el olivo. Se licenció como ingeniero agrónomo en la Universidad de Lovaina y más tarde se graduó en la Universidad de California. Tras acabar sus estudios volvió a España para elaborar vino de calidad, convirtiéndose en pionero en la modernización de la viticultura europea haciendo vinos de pago en España, donde introdujo variedades como Cabernet Sauvignon. En sus viñedos ha aplicado innovaciones tecnológicas como el riego por goteo superficial y subterráneo y reconoce que «el primer riego por goteo del mundo se instaló en mi viñedo de Malpica». Ha escrito tres libros: 'Entender el vino', que se ha convertido en best seller, 'Oleum', sobre aceite, y 'La buena vida'. Es presidente de Pagos de Familia Marqués de Griñón, empresa propietaria de Dominio de Valdepusa, de Viñedos del Rincón y de Oleum Artis, y también preside el Círculo Fortuny, asociación que acoge a los principales fabricantes españoles de productos de lujo.

¿Qué te llevó, procediendo de una familia de aristócratas, a estudiar Ingeniería Agrícola?

Mi familia había planeado que yo ingresara en la Academia Militar de Zaragoza, pero a los 15 años fui a ver a mi abuelo Joaquín Fernández de Córdova a su castillo de Malpica y le dije que quería ser ingeniero agrónomo y no le disgustó la idea. Me dijo que hablara con mi madre y esta decisión cambió mi vida. Con 17 años me fui a la Universidad de Lovaina para estudiar Ingeniería Agrícola durante cinco años. Después me fui a la Universidad de California para estudiar cultivos mediterráneos como la vid y el olivo. Estuve dos años allí. Esa universidad trabajaba en el tema del vino y lo estudie en profundidad. Nada más volver a España fui al Ministerio de Agricultura y les expuse mis proyectos. Me dijeron que todo lo que quería hacer estaba prohibido, que cómo iba a vender un vino de Toledo sin denominación de origen. Les contesté que lo exportaría y me respondieron que para exportar había que hacer como mínimo un millón de botellas. Bajo estas circunstancias demostré a las grandes compañías de La Rioja que un pequeño productor de pago podía exportar directamente.

También has sido uno de los precursores de la exportación en España.

Sí, así es. Ahora exportamos un 75 por ciento de nuestra producción y el 25 por ciento restante lo dirigimos al mercado nacional. No obstante, estas cifras pueden cambiar a lo largo de este año. La exportación de vino fue la aventura que inicié primero, pero siempre he tenido en mente producir aceite de oliva porque en Malpica mi familia llevaba 700 años haciéndolo. Siempre he llevado esta idea en la 'recámara' y cuando tuve oportunidad viajé a la Toscana y ese fue el origen donde se fraguó la revolución del aceite que hicimos en Toledo.

Siempre has apostado por la innovación. Utilizaste por primera vez en España determinadas variedades de uva para hacer vino e introdujiste tecnología de riego en tus vides que hasta entonces no se había utilizado. ¿De dónde viene este interés tuyo por la innovación?

Innovar y llevar la contraria lo llevo en mi código genético. California y su universidad son la avanzadilla tecnológica de Estados Unidos. Allí está Silicon Valley. En una cena con el decano de la facultad de Agricultura y Etnología probé un Cabernet Sauvignon y un Chardonnay hechos allí, y eran sorprendentes. Le pregunté cómo conseguían hacer esos vinos en un clima mediterráneo. El decano me dio una palmada y me dijo: tecnología, en California creemos mucho en la tecnología. Yo hice mi tesis sobre el sistema de riego por aspersión y, más tarde, en 1974 vi en una revista científica que los israelíes habían descubierto un sistema nuevo, el riego por goteo. Visité Israel y me reuní con la plana mayor de su Ministerio de Agricultura que me explicaron que querían cultivar naranjos en el desierto para lo que encargaron a la universidad crear un sistema de riego que pudiera utilizar agua salina y en poca cantidad. Así se creó el riego por goteo. El primer riego por goteo del mundo se instaló en mi viñedo de Malpica. Hoy todo el mundo lo emplea. Más adelante, instalamos una patente de la NASA que es un sistema de riego por goteo subterráneo. Así hemos ido avanzando.

¿La tecnología podrá coexistir con la artesanía para seguir produciendo artículos de calidad y de lujo?

En los primeros años, la tecnología con que contábamos era el sistema de riego en los viñedos, después introdujimos tecnología digital. Con relación al aceite de oliva instalamos en Toledo una planta de extracción antioxidativa que habían diseñado universidades italianas. Costaba un millón de euros. Yo no tenía ese dinero pero pude instalarla con ayuda de un empresario del sector inmobiliario, y en 2013 nos concedieron el premio al mejor aceite de oliva del mundo. Y aún estamos aprendiendo y mejorando. Ahora estamos investigando utilizar el aceite de oliva como cosmético, como pasaba en la antigüedad. Para ello estamos haciendo un estudio científico cuyas conclusiones las tendremos en julio.

Además de tu último libro 'La buena vida', has escrito otros dos: 'Entender el vino' y 'Oleum'. El primero se ha convertido en best seller.

Sí, 'Entender el vino' ya lleva 13 ediciones. En estos años he seguido mi vocación, he hecho lo que me gusta y trabajar en lo que a uno le gusta y le ilusiona es lo importante. El otro día en casa de Ramón Tamames alguien dijo que hacerse mayor es tener más recuerdos que proyectos y yo sigo teniendo más proyectos que recuerdos.

¿Qué supone para ti tener a tu hija Xandra en tu empresa?

Es muy importante. El día a día de la gestión de la empresa lo hace mejor una persona de cuarenta y tantos años. Xandra aporta mucho rigor a la gestión. Hace años entró como directora de Marketing y ahora es la que manda.

Como presidente del Círculo Fortuny, ¿en qué posición se encuentra España en relación al sector del lujo?

En una posición cada vez mejor. Este sector mueve en Europa unos 600.000 millones de euros y aporta mucho valor añadido, porque hay más valor añadido al exportar un Porsche o un vino de Vega Sicilia que al exportar un producto normal. Hoy Círculo Fortuny cuenta con 62 asociados, entre ellos hay socios honoríficos del mundo de la cultura como el Museo del Prado, el Thyssen, el Reina Sofía o el Liceo de Barcelona. Estamos uniendo dos cosas importantes: la cultura y la creatividad. Este año celebramos en Berlín el Congreso Mundial de la Excelencia y el año que viene lo celebraremos en Madrid y demostraremos que España tiene dos elementos claves para lograr la excelencia: la cultura y la creatividad.

Pueden ver la entrevista íntegra a Carlos Falcó en el videoblog «Top view» de Giuseppe Tringali en abc.es

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