Horarios tercermundistas y escasa productividad: el caso español

«Irracionales, de país tercermundista». Uno de los tópicos acerca del modo de vida español más habitual tiene que ver con sus horarios laborales, que son más extensos que los del resto de Europa. Lo que se dice una singularidad.

Desde Arhoe (la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españole) se lleva muchos años trabajando para que «los españoles hagamos mejor uso del tiempo». Esto quiere decir, según el expresidente de la Comisión, Ignacio Buqueras , adaptar los horarios «de cualquier país civilizado». Por ello su comisión plantea que las jornadas laborales se inicien entre las 7.30 y 9 de la mañana, y finalicen «no más allá de las cinco o las seis de la tarde». Y con 45/60 minutos para comer.

Según el World Economic Forum, España ocupa el puesto 36 (de 142) del Índice Global de Competitividad. Este índice se compone de varios elementos de análisis como las infraestructuras, el entorno macroeconómico o el desarrollo del mercado financiero, por citar algunos pocos factores. Sin embargo, respecto a la eficiencia del mercado de trabajo, España se sitúa en las posiciones bajas de la tabla, ocupando el lugar 119. En este último ranking se mide la relación entre salarios y productividad.

Estas y otras reflexiones de Buqueras se unen al debate de esta semana sobre la implantación de la jornada laboral que bosqueja el Ministerio de Empleo, y que ha planteado Fátima Báñez en el Congreso, fijando la hora de salida, por sectores y actividades, a las 18.00 horas. Un primer paso que reclama Arhoe desde hace tiempo, y no el único. Puedes leer más acerca del modelo español aquí.

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