España y Portugal tienen «relaciones fluidas» en la extinción de incendios

La ayuda solicitada por las autoridades lusas al Gobierno español para acometer la extinción de la ola de incendios que asola Portugal, lejos de suponer una petición inusual, se enmarca dentro de unas relaciones de cooperación inmejorables entre ambos países en materia de protección civil. Cada verano, la colaboración entre los dos estados ibéricos es absoluta e inmediata a la menor señal de fuego en los territorios fronterizos.

«Existe un protocolo de colaboración desde 1992 entre los dos países»

Desde el pasado lunes, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias ha enviado diversos aviones anfibios ?cedidos por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente? con el objetivo de apagar los numerosos fuegos que se han declarado en el país vecino. En concreto, se destinaron dos aviones el pasado lunes, uno el martes y otro este miércoles, cada uno de los cuales tenía una capacidad de 5.500 litros de agua. Los aviones han partido desde las tres bases con las que cuenta el Ministerio de Agricultura en Galicia.

Fuentes de Protección Civil aseguran a ABC que las relaciones de cooperación en materia de incendios entre España y Portugal son «muy fluídas» y que se actúa «de forma inmediata» en cuanto se declara un incendio en los territorios fronterizos. «Existe un protocolo de colaboración desde 1992 entre los dos países y, además, se puede acoger (Portugal) al Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, que se encarga de incendios y demás catástrofes naturales», explican dichas fuentes.

Protocolo de colaboración

La estrecha coordinación entre los dos países está consolidada desde la firma en Évora en 1992 del Protocolo entre el Reino de España y la República de Portugal sobre Cooperación Técnica y Asistencia Mutua en materia de protección civil. Este protocolo fue complementado y actualizado por el Protocolo adicional sobre ayuda mutua en caso de incendios forestales en zonas fronterizas, rubricado en Figueira da Foz en 2003.

Estos protocolos se basan en la reciprocidad y la ayuda mutua siempre que se dé un incendio a 5Km de la frontera en cualquiera de los dos países o que solicite ayuda cualesquiera de las dos partes.

Entre los objetivos cabe destacar la voluntad de disponer de información territorializada, riesgo de incendios y épocas de peligro; la necesidad de crear y mantener actualizado un catálogo de los medios humanos y recursos disponibles; y el establecimiento de un procedimiento de actuación y coordinación en el caso de que se declare un incendio. Además, los dos países se comprometen al estudio de los territorios fronterizos describiendo su vegetación, combustibilidad y la pendiente del terreno; a prestar una especial atención a las áreas de riesgo según un factor de frecuencia-causalidad; organizar los dispositivos contra incendios y coordinar los de ambos países; aclarar los parámetros en base a los que solicitar y ofrecer medios; y desempeñar labores de mantenimiento.

La ayuda española y la correspondencia lusa

Si bien puede solicitarse personal humano o vehículos terrestres, fuentes de Protección Civil aseguran que la ayuda española suele traducirse en la inmensa mayoría de ocasiones en el envío de aviones anfibios para acabar con los fuegos.

En los últimos quince años, España acumula más de ochocientas horas de ayuda a Portugal en la extinción de incendios, siendo reseñables los años 2003 y 2010 con 260 y 206 horas, respectivamente. Además, en el año 2005 ?en el que Portugal activó el mecanismo comunitario de cooperación reforzada de la UE? España dedicó al sofoco de los incendios portugueses 110 horas de trabajo.

España cuenta con un total de veintidós aviones anfibios y cuatro helicópteros de vigilancia, que han sido puestos a disposición de Portugal en numerosas ocasiones. Por su parte, Portugal también responde de la misma manera acudiendo al socorro de España. Sin ir más lejos, el verano de 2015, Extremadura gozó de la intervención de 104 bomberos y 32 vehículos lusos para la extinción de los numerosos incendios que se propagaron en esta comunidad.

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