Escocia busca pescar en río revuelto

Sturgeon logra el guiño de muchos líderes en Bruselas pero insisten que por ahora se trata de un asunto interno de Reino Unido

Ya decíamos que el 'Brexit' no será un combate de boxeo sino una compleja partida de ajedrez y ayer, se produjo un movimiento de enorme trascendencia en el tablero. Movió ficha la Europa de los 27. Y no fue un peón, precisamente. La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, hizo ayer las Bruselas para reunirse con los principales rostros de la UE política. No con todos, eso sí, porque el presidente del Consejo, Donald Tusk, rechazó la invitación al considerar que no era el momento oportuno. El protocolo es el protocolo y la educación, también, por mucho enojo que exista con la forma de actuar de David Cameron en el polémico referéndum. Pese a todo, Stugeon regresó a Escocia más que satisfecha por la respuesta recibida. «He visto muchas caras sonrientes. Mi viaje ha sido muy efectivo y estoy deseando de seguir con estas conversaciones en un futuro», dijo.

 No es para menos. Por la mañana, fue recibida por el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y por los jefes de filas de los principales grupos parlamentarios: Manfred Weber (PPE), Gianni Pittella (S&D) y Guy Verhofsdadt (ALDE). Todos ellos le mostraron su estima, le «escucharon», compartieron sus preocupaciones pero ninguno quiso mojarse en una asunto tan espinoso. Lo mismo ocurrió por la tarde, cuando a las 17 horas fue recibido por un «simpático» Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión. La verdad que para el eco mediático y la recepción institucional que recibió sólo puede ser calificada de éxito teniendo en cuenta que es la líder de una región y no de un Estado miembro, algo que se tiene muy cuenta.

 «Su voz debe ser escuchada»

Ayer era el día. Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 se reunían por primera vez de forma informal al margen de Reino Unido para definir cómo será el divorcio y analizar cómo será su futuro. Hay un asiento vacante y Escocia, que votó mayoritariamente en contra del 'Brexit', ha olido sangre y cree que es su momento sabedores del malestar que existe en muchos Estados miembros. Sin embargo, los Tratados son muy claros y el margen de maniobra es nulo. Al término de la cumbre, Juncker dijo que «Escocia se merece que su voz sea escuchada», pero acto seguido también remarcó que no quieren involucrarse en un proceso interno que sólo afecta a Reino Unido».

  El más contundente fue Mariano Rajoy («si se va Reino Unido, Escocia también») pero no fue el único ya que el presidente de Francia, François Hollande, advirtió de que «la negociación tendrá lugar con el Reino Unido y no con una parte del Reino Unido». No obstante, matizó que consumada la salida definitiva, habrá que analizar todos los escenarios.Sturgeon no quiso entrar en polémicas y se limitó a señalar que no le sorprenden ciertas posiciones, sobre todo la española. En este sentido, recalcó que su único objetivo es defender los intereses de una Escocia que quiere quedarse en la UE pero que ha sido empujada a salir de ella por culpa de Londres. «Yo no he elegido esta situación. Lo que viene es desconocido para todos, pero hay que asumir todos los retos», proclamó.

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