El sueño americano: muerte en Navidad

Cansado de tanta miseria, un día Agustín Gómez, de 47 años, se enteró de que si lograba entrar en Estados Unidos con un hijo menor de edad, la «migra» no podría echarle. Cogió de la mano al pequeño Felipe, de ocho años, le compró unos zapatos nuevos y emprendió el largo camino de Yalambojoch, su pequeña aldea de Guatemala, a Texas. Fueron 3.000 kilómetros de penurias y miseria, que acabaron con la cruel muerte, en Nochebuena, de quien ya es un triste símbolo del gran drama migratorio americano del siglo XXI.

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