El Partido Popular busca candidatos para las principales alcaldías

Tras el naufragio electoral en Cataluña y el nerviosismo interno desatado por el avance demoscópico de Ciudadanos en toda España, Génova toca a rebato. Rajoy ha convocado mañana a la Junta Directiva Nacional del PP, que reúne a más de quinientos cargos entre dirigentes nacionales, barones territoriales, alcaldes, diputados, senadores y ministros, para exponerles su estrategia ante las elecciones autonómicas y municipales de 2019. El partido adelanta desde ya la búsqueda de candidatos para intentar recuperar buena parte del poder territorial perdido hace tres años, que les sacó de alcaldías históricas como Madrid, Valencia, Sevilla, Cádiz o Valladolid.

Los populares se han propuesto recuperar la iniciativa frente al grupo de Albert Rivera, que les ha fagocitado en Cataluña y amenaza con seguir mordiéndole en el resto del país en su lucha por el centro-derecha. El PP insiste en que su estructura es mucho más fuerte (22.750 concejales frente a los 1.527 ediles logrados por Cs en 2015, por poner solo un dato). La esperanza íntima de Génova es que, pese al mordisco de Ciudadanos en las urnas, puedan terminar sumando con Rivera y reeditar así las mayorías absolutas que tuvo en 2011. Entonces, el PP jugaba en solitario en el gran espectro del centro-derecha.

La dirección ultima una convención nacional para consolidar el discurso político de sus candidatos y visibilizar su programa. Solo falta el visto bueno del presidente a una cita que ya está agendada en Génova y con la que se quiere marcar perfil político. Para ello, procurará escapar del endiablado bucle catalán sin renunciar al mensaje esencial por la defensa de la unidad nacional. La obsesión de Rajoy es resituar el debate público en la recuperación económica, con el empleo como su gran baza electoral.

Los ministros, arietes

En esa revitalización de la marca del PP deberán jugar un papel importante los ministros. Rajoy ordenará a los miembros de su gabinete bajar a la arena del Congreso y también pisar calle. En la dirección nacional admiten que al Ejecutivo le ha faltado «vigor» y que su soledad parlamentaria le ha obligado a ceder el paso ante la oposición. «El caso de los ministros reprobados es muy claro: han acusado el golpe y se han quedado en una esquina y eso no puede ser», según el análisis de un alto cargo de Génova.

Incapaz de rentabilizar su gestión de Gobierno, el PP ha visto cómo Ciudadanos le ha arrebatado banderas tradicionales como el adoctrinamiento nacionalista en la educación, la equiparación de salarios para la Policía y la Guardia Civil o hasta la defensa de la unidad de España. Ahora el partido inicia la reconquista del espacio conservador con una campaña por la prisión permanente revisable, que conecta con sus bases de siempre. El propio ministro Catalá, avisa Génova, deberá defender la posición del PP ante el rechazo de la Cámara, marcando perfil. Habrá más ejemplos.

Madrid y Valencia

Rajoy no dejará esta vez la elección de sus candidatos para el final. El caso más extremo fue la designación en 2015 de Esperanza Aguirre y de Cristina Cifuentes como ticket electoral en Madrid. Fue a dos meses de las elecciones, sin apenas capacidad de preparar la campaña para desesperación de casi todos. El PP acabó cediendo la alcaldía de la capital ante Manuela Carmena. Génova no quiere imprevistos y trabaja ya en las listas. Rajoy podrá definir mañana el calendario como pistoletazo de salida hacia mayo de 2019.

Los aspirantes a las capitales de provincia y a las autonómicas serán elegidos, como siempre, por el Comité Electoral Nacional previa supervisión de Cospedal y Rajoy. Sin primarias. Los barones regionales no serán necesariamente los candidatos, avisa Génova. Por ejemplo, es una incógnita si la propia Dolores de Cospedal volverá a presentarse en Castilla-La Mancha, para lo que debería sacrificarse y renunciar al Ministerio de Defensa.

El PP tiene vacantes en casi todas las grandes ciudades y ya han empezado los movimientos internos en las dos plazas más cotizadas, Madrid y Valencia. Para la primera cobra cuerpo el portavoz del PP nacional, Pablo Casado, un socio de cartel que gusta a Cifuentes, si bien la presidenta madrileña reconoce que decidirá Rajoy. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, vuelve a estar en las quinielas, a su pesar. Nada hace indicar que Rajoy vaya a desprenderse de su principal colaboradora en La Moncloa.

El PP sabe hace un año que su hombre ideal para Valencia, Esteban González Pons, no quiere volver de Bruselas a «quemarse». La líder regional, Isabel Bonig, quiere un candidato independiente para el hueco dejado por Rita Barberá. El partido encargará encuestas de nombres en las plazas clave.

Andalucía será avanzadilla

Andalucía es prioridad para la remontada electoral del PP. La dirección andaluza calcula que «muy probablemente» Susana Díaz adelantará elecciones en otoño o según los últimos rumores, en primavera. Juan Manuel Moreno quiere estar preparado para ese escenario y por eso ha pedido a Génova anticipar la elección de los candidatos a las capitales antes de Semana Santa. La dirección nacional adelantará esas cartas sobre el resto de provincias. «Hay que poner el partido a pleno rendimiento electoral ya», justifican.

Andalucía será el primer banco de pruebas del PP ante el arreón de Cs fuera de Cataluña. Los populares están convencidos de que Rivera dañará más al PSOE porque allí limitan ideológicamente. «El Inés Arrimadas en Andalucía es Juanma», afirma Sevilla.

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