El Papa,a Colombia: «No se dejen robar la alegría ni la esperanza»

El Papa Francisco ha pedido a los colombianos de forma reiterada que «sigan adelante» a su llegada a Colombia para[…]

El Papa Francisco ha pedido a los colombianos de forma reiterada que «sigan adelante» a su llegada a Colombia para realizar una visita de cuatro días. En sus primeras palabras tras aterrizar en Bogotá, el Pontífice también les ha pedido que «no se dejen robar la alegría ni la esperanza».

El Pontífice ha sido recibido por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y su esposa, y tras saludar a los presentes en el aeródromo se ha trasladado en 'papamóvil' a la Nunciatura apostólica en un trayecto hasta el que se han acercado cientos de colombianos para saludarle.

«Muchas gracias por el esfuerzo que han hecho, por el camino que se han animado a realizar. Eso se llama liderazgo. Hasta los más chicos pueden ser héroes, los más jóvenes, cuando vienen engañados y se equivocan, se levantan, son héroes y van adelante", ha afirmado.

«Sigan adelante, sigan adelante, sigan adelante así. No se dejen vencer, no se dejen engañar, no pierdan la alegría, no pierdan la esperanza, no pierdan la sonrisa, sigan así», ha dicho Francisco en un breve saludo a la llegada a la Nunciatura.

Tras escuchar un rap cantado por un grupo de jóvenes colombianos y recibir varios obsequios, el Papa ha agradecido la «valentía» y el «coraje» y ha instado de nuevo a los presentes a no dejarse robar la alegría ni la esperanza.

Colapso en la ciudad

El papamóvil que traslada al Papa Francisco de la base militar de Catam a la nunciatura apostólica en Bogotá se ha detenido durante unos minutos al acercarse al centro de la ciudad por una multitud que le cerró el paso para aclamarlo.

A los gritos de «Francisco, Francisco», la multitud congregada en la Avenida El Dorado superó pacíficamente el cordón policial para ver de cerca e incluso tocar al Papa, que no perdió la sonrisa y siguió impartiendo bendiciones.

El gentío reunido desde esta mañana en la avenida para ver la caravana papal formó un embudo a la altura de la Universidad Nacional que ni siquiera los motociclistas de la Policía que marchaban adelante del papamóvil lograron abrir.

El papamóvil fue disminuyendo la marcha hasta que tuvo que detenerse completamente unos minutos porque era imposible avanzar.

La multitud empezó a corear entonces el nombre del papa y a cantar himnos religiosos, mientras que los más afortunados alcanzaron a tocarlo, a entregarle flores o a acercarle imágenes para que se las bendijera.

En medio del fervor desatado, muchos agitaban banderas de Colombia, Italia, Argentina, Venezuela y Perú.

Pese al nerviosismo que causó la situación entre el cuerpo de seguridad colombiano y del Vaticano, en ningún momento se puso en riesgo la integridad del Papa y sus acompañantes pues todos los que se le acercaron lo hicieron para expresarle su afecto.

Después de unos minutos de tensión, la caravana pudo reanudar la marcha hacia la nunciatura, donde le espera otra multitud.

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