El padre de Nadia: «Homeópatas nos cobraban entre 3.000 y 8.000 euros»

El caso de la niña Nadia se enturbia con dudas que van más allá de la presunta estafa cometida por sus padres al derrochar 600.000 euros de los donativos recogidos para costear supuestos tratamientos para la menor, aquejada de una una enfermedad rara.

El juez de Seo de Urgel (Lérida) que instruye la causa ordenó ayer nuevas diligencias dirigidas a dilucidar dos extremos de la historia que ahora están en cuestión: si los padres de Nadia son realmente sus padres y si la niña sufre la enfermedad genética para la que se recaudaron fondos: la tricotiodistrofia. «Es mi hija biológica», respondió Fernando Blanco a preguntas del fiscal la semana pasada. También instruyó diligencias para averiguar sobre el patrimonio real de los Blanco-Garau, para lo que solicitó a la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos la localización y gestión de los bienes (incluyendo cuentas bancarias y otros productos financieros) de los padres, de la niña y de la Fundación que crearon y a través de la cual recaudaban las donaciones prestadas por particulares. El magistrado de Lérida también autoriza a la citada Oficina a recabar informes en la base de datos de la Agencia Tributaria, también en la base de datos notariales y en la Tesorería General de la Seguridad Social.

Dónde fue inscrita

El magistrado ha pedido al Registro Civil de Palma de Mallorca, donde nació la niña, el certificado de nacimiento, así como el cuestionario de la declaración de filiación con que fue inscrita y el informe del facultativo que asistió el parto. También ha pedido la relación de alojamientos en Francia de los padres de Nadia en los últimos cinco años, ya que el padre de la menor declaró que fue tratada por varios homeópatas en ese país.

«El primero que contactamos fue el doctor Brown en Madrid y nos recomendó otros lugares. Desde 2011 hasta hace tres meses estuvimos viendo a homeópatas. Cada tres meses al doctor Smith en Toulouse, y al de París cada año», contó al juez, aunque no sabía la dirección. Blanco habló de grandes sumas y de tratamientos con escasa apariencia de realidad. «Le sacaban sangre, le hacían una mutación fuera y le volvían a introducir su sangre. Cada vez nos cobraba 3.000 euros, 8.000 cuando fuimos a Toulouse, luego otros 6.000. Nos cobraba siempre en metálico y no nos daba recibo», consta en la declaración de Fernando Blanco a la que ha tenido acceso ABC.

El padre aseguró que el dinero gastado ?extracciones en ventanilla, cajero o pago con tarjeta por valor de 295.000 euros? fue destinado a homeopatía. «Solo cuatro batidos valen 200 euros», especificó. A preguntas del juez admitió, no obstante, que los teléfonos, los hoteles, los restaurantes, la casa y las compras del supermercado los cargaba a la cuenta de la Asociación Nadia Nerea.

«Siempre en metálico»

Al juez no le convencen ni las finanzas ni la atención a la niña por lo que ha oficiado al médico forense para que que le informe sobre su estado de salud, en virtud de los informes médicos aportados, aunque por el momento no ha ordenado el reconocimiento.

El magistrado, que el pasado viernes envió a prisión a Blanco, y suspendió la patria potestad de la niña a sus progenitores y la cedió en custodia a una tía materna que vive en Palma, acordó citar a declarar a dos profesores de la escuela de Nadia como testigos, y pidió información al centro en que estudiaba sobre las faltas de asistencia a clase de la menor. «Estaba escolarizada desde que llegamos a Figols (el pueblo leridano donde se sitúa el domicilio familiar) hace cinco años», insistió el padre. «El colegio no nos ponía problemas cuando nos íbamos» (a Francia).

Las dudas sobre la paternidad de Nadia, centradas en el padre, surgieron a raíz de una carta que llegó a manos de la Guardia Civil un día antes de que Blanco declarara ante el juez. En la misiva se afirmaba que ni Blanco ni su madre, Marga Garau, eran los padres biológicos. El abogado de los padres, Alberto Martín, afirmó ayer con rotundidad que lo son y aseguró que tienen el libro de familia que lo demuestra. Asimismo, Juan Garau, hermano de la madre de Nadia, desmintió cualquier duda. «Vi a mi hermana embarazada. Vi a Nadia cuando nació en el hospital. Pero si la niña es un calco de su padre», insistió.

El juez expresó sus dudas sobre que la enfermedad de Nadia sea simulada. «Los investigadores entienden, y no sin falta de razón ?señala en su auto el magistrado? que el comportamiento de los padres pretende ocultar dos realidades. O bien la niña no sufre la enfermedad en cuestión, o bien la menor no estaría recibiendo el tratamiento para el que se recaudaba el dinero». El abogado de los padres negó ayer con contundencia tal extremo.

Además de los homeópatas, el padre citó en su declaración ante el juez a varios doctores del Clinic de Barcelona y la clínica de Navarra, donde habrían pagado, según él, de 8.000 a 10.000 euros. La Asociación Nadia Nerea hizo pagos por el alquiler anual de la casa y un coche (24.500 euros).

Varios pediatras de Seo de Urgel declararon a los Mossos que los padres nunca quisieron que Nadia fuera atendida por profesionales, alegando que la llevaban a médicos en Mallorca. Allí les recomendaron «mudarse a un sitio más frío y seco porque la niña pierde la piel dos veces al año».

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