El Ibex-35 cae un 3% pero salva los 8.500

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Las pérdidas han ido de menos a más en el Ibex-35 con el transcurso de las horas, para terminar la jornada con un fuerte descenso del 2,96% y en los 8.528 puntos. Llegó a perder los 8.500 puntos, pero los salvó al final del día. Las caídas se aceleraron sobre todo a partir de las dos de la tarde, cuando comenzó a atisbarse una apertura en negativo de la Bolsa de Nueva York, por las crecientes dudas existentes alrededor de la economía estadounidense. De hecho, al cierre de la sesión europea, los principales índices de Wall Street perdían más de un 1%. Quizás el informe oficial de empleo que se publique el próximo viernes ayude a despejar las incógnitas. 

Las pérdidas en las Bolsas se producían en paralelo a las fuertes caídas del precio del crudo. El barril de Brent, de referencia en Europa, ya se cambia por debajo de los 33 dólares, mientras que el West Texas estaba a punto de perder otra vez el nivel de los 30 dólares. Las Bolsas no recogieron la semana pasada toda la dimensión de la subida del precio del petróleo, pero sí están sufriendo todos los descensos del crudo en los dos últimos días. Por eso, si bien las Bolsas cotizan cerca de un 20 de enero, han desaprovechado las opciones que existían para alejarse mucho más de ese soporte, que ahora puede parecer ya otra vez demasiado cercano. En el caso del Ibex-35, esos mínimos anuales se marcaron en los 8.281 puntos. 

Daniel Pingarrón, de IG, atribuye ese descenso del precio del petróleo que ha acelerado las caídas de las Bolsas a que se haya difuminado la expectativa de que se convoque una reunión entre los países de la OPEP y otros productores externos como Rusia para discutir una posible reducción de la producción. Los desmentidos de finales de la semana pasada, así como la ausencia de ratificaciones de la idea han tardado en calar, pero finalmente lo han hecho. 

Preocupa que ni las palabras de Draghi, ni las nuevas inyecciones de China, ni las medidas del Banco de Japón, ni el rebote del crudo de la semana pasada hayan atraído con contundencia a cazadores de gangas. De todas maneras, no está todo perdido. A juicio de Pingarrón, "la situación se parece bastante a la que vimos en agosto: tras tocar mínimos el día 24 se produjo un rebote con el que se llegó a recuperar un 10% para consolidar luego esos niveles, y volver a caer hasta el suelo. Tras ese movimiento, sí que nació el rebote definitivo, con un impulso alcista que desde finales de septiembre a finales de noviembre se acercó al 20%". ¿Hay que caer otra vez a mínimos para que el rebote sea contundente y "definitivo"? De momento, parece que los rallies ahora mismo son cortos y muy verticales. 

Hablando de valores, en el caso del Ibex-35, sólo un valor esquivó las pérdidas: fue Enagás, que terminó la sesión sin cambios. Los peores fueron Sacyr y OHL, con descensos de un 7,91% y un 7,24%, respectivamente. Después se colocaron CaixaBank y Bankia, que retrocedieron un 6,27% y un 6,10%, respectivamente. A continuación, Popular, Repsol, ArcelorMittal y el Santander, que se dejaron más de un 5%. Más de un 4% perdieron Mapfre, ACS, FCC y Dia. 

Entre los grandes, pérdidas importantes también para BBVA, que retrocedió un 3,52%. Telefónica, por su parte, perdió un 2,68%. Inditex también se dejó más de dos puntos porcentuales. 

En el Índice General de la Bolsa de Madrid, no llegó a una docena el número de valores que terminaron en positivo. Codere encabezó los ascensos, con una revalorización del 2,60%. Después se colocaron Adveo, Axiare, Fersa, Dogi y Biosearch, con ascensos de más de un 1%. En rojo, no hubo peores valores que Sacyr y OHL y después se colocó Pharma Mar, que se dejó un 6,84%. 

El mal comportamiento de la banca provocó que el selectivo español se colocaran entre los peores índices europeos. Sólo le superó en pérdidas el Ftse Mib de Milán, que retrocedió un 3,05%. El Cac 40 francés, mientras, se dejó un 2,47%. El Ftse 100 británico perdió más de dos puntos porcentuales. El PSI-20 de Lisboa retrocedió casi dos puntos porcentuales. El Dax alemán, por su parte, se dejó un 1,81%.

En el mercado de bonos, comportamiento mixto. Vimos una fuerte caída de la rentabilidad de los bonos americanos a diez años desde el 1,95% hasta el 1,88%. La rentabilidad del título alemán a ese mismo plazo retrocedió desde el 0,35% hasta el 0,31%. Pero subió el rendimiento de los bonos de la periferia: la del español, desde el 1,57% hasta el 1,59%. La del italiano, desde el 1,47% hasta el 1,49%. El mercado busca protección de la máxima calidad, al parecer. Aunque el otro activo refugio por excelencia, el oro, bajó ayer un 0,16%, hasta los 1.126 dólares la onza.

Lo que descuenta, posiblemente, el mercado de bonos, es preocupación por el crecimiento mundial. Pero, además, comienzan a pesar las incertidumbres políticas existentes en Estados Unidos. Los caucus republicanos de Iowa dieron el triunfo a Ted Cruz sobre el en principio favorito Donald Trump. Y los demócratas terminaron con el resultado más estrecho entre Bernie Sanders y Hillary Clinton. 

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