El fiscal: «No están locas, ni la madre ni la hija; tan solo acumulaban odio»

«No están locas, ni la madre ni la hija; solo tenían odio». Con esta frase contundente dirigida al jurado el[…]

«No están locas, ni la madre ni la hija; solo tenían odio». Con esta frase contundente dirigida al jurado el fiscal jefe de la Audiencia de León ha enmarcado el asesinato de la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, el 12 de mayo de 2014. «Y Raquel Gago -la policía local acusada- no sufrió ningún shock al conocer la detención de su amiga y de su madre, sino que entregó el arma porque pensaba que la iban a delatar en algún momento», ha añadido.

Tras la tediosa lectura de los escritos de acusación y defensa, las partes están exponiendo su postura al jurado. Primero lo ha hecho el fiscal, luego la acusación particular ejercida por la hija de la víctima y ahora es el turno de la segunda acusación particular, ejercida en nombre del compañero sentimental de Carrasco. El primero ha insistido en que hubo un plan criminal perfectamente diseñado, «perpetrado con una frialdad impresionante».

«Si no hubiersa sido por el policía nacional jubilado que la persiguió el plan habría sido un éxito», ha asegurado, antes de analizar el papel de cada una de las acusadas en el crimen, por el que les pide 23 años de cárcel. «Montserrat ha reconocido los hechos, e incluso ha dicho que no se arrepiente y que se alegra de haberlos perpetrado; Triana hizo seguimientos de la víctima, hizo búsquedas en internet para buscar un arma adecuada y ocultó el revolver, y Raquel estaba igual de implicada: hizo seguimientos igualmente, estuvo con madre e hija en casa de ésta hasta tres cuartos de hora antes del crimen y queda con Triana para que esta deje el arma en su coche. No se la encontró casualmente, la noche anterior una amiga suya subió al coche en la parte trasera y el bolso no estaba».

«La defensa -ha alertado al jurado- tratará de desacreditar a los policías que van a declarar, asegurando que engañaron a sus clientes para que confesaran, y de esta forma buscará la nulidad de las actuaciones. No hay motivo para ello».

Las acusaciones particulares, por su parte, han advertido a los cinco hombres y cuatro mujeres que forman el jurado de que «solo deben dilucidar sobre hechos, nada puede justificar un asesinato», en referencia a la supuesta perseción a la que la víctima habría sometido a Trinidad Martínez; «no se juzga a Isabel Carrasco, sino un asesinato».

A las nueve y veinte de la mañana, media hora después que la policía local Raquel Gago, habían llegado a la Audiencia de León, procedentes de la cárcel de Mansilla de las Mulas, Montserrat González y su hija, Triana Martínez.

Las dos iban vestidas de dorma idéntica: con un anorak azul y un gorro de lana. Hasta ese punto llega su identificación, que las llevó, según el relato del fiscal, a preparar durante años el crimen, tras haber incubado un odio irracional contra la persona más poderosa de la provincia.

A las nueve menos diez lo había hecho Raquel Gago, acompañada de su abogado, aparentemente tranquila. No movió un músculo de su cara y lo más rápido que pudo entró en el Palacio de Justicia sin hacer comentario alguno.

El juicio ha comenzado finalmente a las 9.25, con casi media hora de retraso sobre el horario previsto. La expectación es máxima en la ciudad, y decenas de periodistas llegados de toa España siguen la vista en una atestada sala de prensa.

Está previsto que hoy mismo declare la presunta autora de los disparos, Montserrat González, aunque antes las defensas expondrán sus posiciones al jurado, a partir de las 12:30.


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