El escenario para Pedro Sánchez
Nunca hasta ahora se había puesto un photocall en el Teatro de la Maestranza en el Día de Andalucía. Hasta[…]
Nunca hasta ahora se había puesto un
photocall
en el Teatro de la Maestranza en el Día de Andalucía. Hasta este miércoles. Pedro Sánchez, el líder federal de los socialistas, había anunciado su visita y el Gobierno andaluz temía que su presencia «robase» protagonismo a los galardonados.
Y dio con la solución, le puso una zona para que las muchas cámaras de televisión y los fotógrafos lo esperasen en un sitio ordenado y en un lateral del vestíbulo del teatro.
Era el
photocall
para Pedro Sánchez puesto que nadie más lo utilizó. De hecho, el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, estaba siendo entrevistado en directo para Canal Sur Televisión con un fondo de personas saludándose y entrando y saliendo. Y la gran mayoría de cámaras, esperando a Pedro Sánchez.
Sonriente, con una corbata verde (aunque más oscura que el de la bandera) y un pin en la solapa con las banderas de Andalucía y España, Pedro Sánchez atendió a los medios para evitar hablar de la tensión que mantiene con Susana Díaz: «Guerra fría la que hay en las derechas españolas, entre PP y Ciudadanos, tanto monta, monta tanto, que tiene detenida a España».
Y dejó claro que no piensa claudicar: «Ya lo dije en mi última visita a Sevilla. Voy a venir mucho a Andalucía, es una obligación para quien quiera gobernar España».
El socialista entró en la sala VIP y allí habló unos minutos a solas con Susana Díaz en un tono cordial, también saludó a los premiados y ocupó religiosamente su sitio en la primera fila, justo al lado del delegado del Gobierno, el popular Antonio Sanz, sin cruzar ni la mirada con los miembros del Gobierno andaluz delante de los que pasó para llegar hasta su asiento, junto al pasillo.
A la salida, dos consejeras, Sonia Gaya y Marina Álvarez, dieron sendos besos a su líder orgánico pero la tensión se podía cortar. Pedro Sánchez sabe lo que es visitar Sevilla y es consciente de la frialdad con la que es recibido. Pero ha optado por demostrar que es quien manda y no pedirá permiso para volver. El PSOE andaluz no dará la batalla... pero tampoco lo acogerá con los brazos abiertos.
