El engaño que permitió a europeos acceder a trasplantes de riñón y diálisis en España
La Guardia Civil ha detectado un fraude que permitía a ciudadanos búlgaros formar parte de la lista de espera de[…]
La Guardia Civil ha detectado un fraude que permitía a ciudadanos búlgaros formar parte de la lista de espera de trasplantes española. Quien urdió el engaño no era una organización criminal y no había dinero en juego. Todo empezó con un enfermo renal búlgaro. El primero probó suerte y logró burlar la legislación española y europea, después su éxito empezó a circular entre otros enfermos renales del país comunitario. Funcionaba como un «boca a boca» para ayudar a otros pacientes a acceder al sistema de trasplantes español, el más respetado en todo el mundo.
En el momento en el que las fuerzas de seguridad españolas detectaron el engaño, seis ciudadanos búlgaros ya habían sido sometidos a un trasplante renal y ocho estaban en lista de espera y sometiéndose a diálisis en centros sanitarios públicos de la Comunidad de Madrid. Sus investigaciones forman parte de la operación denominada «Renibus», que comenzó hace más de un año al darse cuenta de que había aumentado la presencia de ciudadanos del este en las listas de espera de trasplante en nuestro país.
Turismo sanitario
El sistema era sencillo. Los enfermos llegaban a España como turistas y se empadronaban al llegar. Una vez en nuestro país, acudían a un centro de salud porque se sentían mal y necesitaban diálisis urgente. Después, con la tarjeta sanitaria se integraban en el sistema de donaciones y trasplante español. Así, pasaban a formar parte de la lista de espera española para acceder a un riñón nuevo que les librara de la diálisis. A estos enfermos se les trató como al resto de ciudadanos españoles, es decir, ninguno tuvo preferencia y fueron atendidos en función de su gravedad.
Aunque los búlgaros son ciudadanos europeos comunitarios, la directiva Frontex, que regula los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza, no prevé la asistencia de cuidados de larga duración como son los trasplantes de órganos. Esta salvaguarda, incluida durante la gestión de la ministra de Sanidad Trinidad Jiménez, evitaba que España se convirtiera en un país de turismo sanitario para trasplantes.
El mejor país para trasplantarse
España hoy es el mejor país para trasplantarse. No solo por los hospitales que realizan estas intervenciones, los de mayor experiencia en el mundo, también lo es porque somos el país con mayores tasas de donación y trasplantes. También somos el único país donde ya hay más enfermos trasplantados de riñón que en diálisis.
En 2015 España volvió a registrar récord en donaciones con un aumento del 10 por ciento del número de donantes que sumaron 1.851, éxito que también se registró en los trasplantes, que alcanzaron la cifra de 4.769, con 13 intervenciones diarias y más de una cada dos horas.
De estos trasplantes, 2.905 fueron renales, lo que supuso un aumento del 8,5 % respecto a un año antes, 1.162 hepáticos (9 % más), 299 cardíacos (13 %), 294 pulmonares (12 %), 97 de páncreas (20 %) y 12 intestinales (100 %), según el balance de actividad en 2015 de la ONT.
España cuenta con 39,7 donantes por millón de habitantes, una proporción muy por encima de la del resto del mundo que supera en más de 20 puntos a la media de Unión Europea y en más de 13 a la de Estados Unidos.
