«El corazón me vuelve a latir tras quince meses con uno de titanio»

Aunque Juan Carlos sigue siendo fuerte, ya no puede presumir de tener un corazón de titanio. Después de haber vivido con un órgano artificial de este material durante quince meses, acaba de ser trasplantado en el Hospital Universitario de La Coruña (CHUAC), líder en este tipo de intervenciones en España en 2015. En la mayoría de los casos estos corazones con baterías recargables y controlados por ordenador suelen ser definitivos. Sin embargo, Juan Carlos tiene 39 años y los médicos decidieron que la sangre debía volver a ser bombeada de forma natural.

«Al despertarme después de la operación buscaba las baterías que llevaba en el bolso. Eso sí lo extrañé»

Estaba previsto que este corazón artificial, que ahora podrá reutilizar otro paciente, estuviera en el cuerpo de este gallego algún tiempo más, pero una infección y los dolores que le generaban los cables que salían de su abdomen aceleraron el código cero. A toda prisa, el domingo 24 de enero tuvieron que dejar una comida familiar en la localidad coruñesa de Coristanco rumbo al quirófano del CHUAC, donde Juan Carlos fue operado durante siete horas. La intervención duró más que las cuatro horas que costó instalar el artilugio tecnológico que ahora le han retirado. Sin embargo la convalecencia está siendo más rápida en esta ocasión.

Aislado en una habitación mientras mejora, charla «un poquito sin voz todavía» con ABC sobre este nuevo éxito de la sanidad pública.«Estoy muy bien. Apenas notas el cambio, solo que tienes pulsaciones otra vez. Con el artificial no tenía. Me ponía la mano en el pecho y no notaba nada. Para tomarme la tensión tenía que usar un aparato especial ?relata?. Al despertarme después de la operación buscaba las baterías que llevaba en el bolso. No estaban. Esa sensación sí la extrañaba».

Infarto con 33 años

Atrás queda el infarto fulminante que sufrió con 33 años mientras trabajaba en su empresa de excavaciones. «Se salvó gracias a que una vena bombeó la sangre al revés. Desde entonces le iba mal el corazón y no se lo podían trasplantar porque tenía mucha presión en los pulmones», anota su hija Noelia para completar la historia.

Esa fue la razón por la que los especialistas usaron el corazón de titanio como periodo de transición hasta que el organismo de Juan Carlos permitiera el trasplante. Pero todo estaba en el aire. En ese tiempo con su corazón «a pilas» ha llevado «una vida normal», aunque «dormía conectado a la corriente como si fuera el cargador del móvil y había que tener cuidado de que no se fuera la luz», indica Noelia, tan sorprendida como los médicos con su rápida recuperación.










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