El complejo de inferioridad que persigue al empresario español

Los españoles necesitan creérselo más en cuestión de emprendimiento. Así lo asegura a ABC Sébastien Chartier, fundador del «Salón Mi Empresa», uno de los eventos de referencia para el sector y que celebrará el próximo 16 de febrero su séptima edición. Al empresario español le falta, dice Chartier, «interiorizar que en este país estamos a la altura del resto». Y si lo estamos es, en opinión del experto, porque la situación de inestabilidad económica vivida durante los últimos años ha impulsado «como nunca» a nuestro ecosistema emprendedor.

«Muchos empresarios, debido a la crisis, decidieron optar en su día por crear compañías fuera de nuestras fronteras compitiendo así en las mejores ligas del mundo». Un gran logro, dice Chartier, que sin embargo no ha calado hondo en el orgullo del nuevo empresario. «Todavía sigue presente cierto complejo de inferioridad en no pocos emprendedores y que supone un freno de cara a arriesgar más con sus proyectos».

Como en todo, las comparaciones también pueden resultar odiosas en materia de emprendimiento. «Es evidente que hay muchas diferencias entre el empresario español y el que vive en EE.UU., Israel, Inglaterra o Alemania. Allí, ciertamente, están más avanzados en esta materia» debido, sobre todo, a la falta «de apoyos concretos por parte de nuestro Gobierno hacia los nuevos empresarios». El fundador del Salón «Mi Empresa» incide, además, en que el Ejecutivo ha «tratado de esquivar la crisis empujando a la gente a emprender pensando que, de este modo, se resolvería el problema del desempleo». El efecto de estas políticas, afirma, ha sido el contrario al que se buscaba. «No se han puesto sobre la mesa las medidas necesarias para fomentar la creación de empresas viables y evitar el cierre de decenas de miles de negocios», explica Chartier.

Poner fin al citado complejo de inferioridad no es fácil. España, apuntala el experto, tiene trabajo por hacer en este sentido. «Este país tiene poco que envidiar a otros aunque la inseguridad política haga que nos cueste superar los temores». Y, precisamente, en la política podría estar la solución a la crisis: «El Gobierno debe dejar de cambiar las reglas del juego cada dos por tres y, en su lugar, tratar de que todos rememos en la misma dirección».

Desmontando falsos mitos

No solo el complejo de inferioridad perjudica al nuevo empresario. Chartier señala, además, cómo los falsos mitos creados en torno al emprendimiento tampoco han ayudado a mejorar la situación. «No hay que ser rico para iniciar un negocio. En España tenemos buenos ejemplos como el de Amancio Ortega quien, partiendo de la nada, ha llegado a ser el hombre más rico del mundo sin financiación ajena y solo a base de trabajo, esfuerzo y una estrategia ejemplar».

Pero la del dinero no es la única falsa creencia. Mienten, en opinión del experto, quienes afirman que «la idea es lo más importante» o que «pase lo que pase» debemos perseguir nuestros sueños. «No siempre se consigue lo que se quiere. Debemos ser ambiciosos y marcarnos objetivos, pero sin dejar de ser realistas. Podemos intentar lograr el 100% de la meta fijada pero, si no es así, al menos habremos logrado un 80%. Lo que no debemos es ser mediocres en un mercado tan dinámico y cambiante como el actual». Chartier, además, proporciona el que considera el decálogo del éxito y del que, dice, el último punto es el más importante:

1. Comprueba que existe una necesidad todavía no cubierta

2. Busca la solución que vas a aportar para remediarla

3. Sal a la calle cuanto antes para validar tu idea o tu producto

4. Rodéate del mejor equipo de profesionales para ejecutarla

5. Asegúrate de que el mercado existe y que hay potencial de crecimiento

6. Establece ventajas competitivas

7. Define la correcta estrategia de desarrollo

8. Piensa global e internacionalízate pero respeta las particularidades de cualquier mercado

9. Busca crear valor a largo plazo para todos (clientes, accionistas, equipo?)

10. Hay 3 palabras que te permitirán alcanzar el éxito: trabajar, trabajar y trabajar










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