El balneario de España

España ha trasladado su campamento de Las Rozas, con toda la paz y la armonía de estos tiempos, a Sevilla, una plaza de por sí estupenda y que siempre ha sentado de maravilla a la selección. Tres meses después del fracaso estrepitoso del Mundial de Rusia, al equipo se le ve alegre y todos van de la mano como si nada hubiera pasado. Bueno, en realidad pasó y todos lo saben, pero el grupo prefiere mirar hacia adelante, que el horizonte no tiene nubarrones. España está en paz.

Lo evidenciaron este domingo Sergio Ramos y Luis Enrique, encargados de atender a los medios porque siempre suele ser así antes de una gran cita como la del lunes contra Inglaterra, tercera jornada de la Liga de las Naciones. Habló primero el jefe y luego el capitán, y ambos confirman lo que se ve, la cosa va bien.

«Venimos de datos nada positivos. Al final, el fútbol son resultados. Después del Mundial, la ilusión estaba bastante baja. Con el cambio generacional, con los que lo han dejado y el nuevo entrenador, se recupera el orden y la disciplina. Volvemos a brillar, la selección mantiene esa ilusión que implantamos en su día con un fútbol único y maravilloso. Estamos en el camino idóneo, pero queda mucho y es muy bonito. Queremos seguir en esta dinámica, seguir acumulando victorias para llegar a la final four y lograr un título que sería extraordinario», expuso el capitán.

Luis Enrique, algo más prudente, sabe que algún día asomará alguna tormenta, pero está listo para capear el temporal. «Uno siempre piensa en que todo va a salir bien. Para eso se trabaja, para eso soy entrenador. Tranquilos, que seguro que pronto aparecerán movimientos, pero el entrenador tiene que saber controlar eso», resume. «Tampoco es que lo hecho hasta ahora sea fácil? Estoy preparado para lo positivo y para cualquier otra situación. Me he adaptado perfectamente a los que es ser seleccionador. Las otras tres semanas son intensa, de vídeo, seguimiento? También hay que viajar. Soy un novato en este trabajo como seleccionador, pero estoy contento con lo que tenemos y está siendo todo perfecto».

Coinciden ambos en un españolismo disparado, y Ramos trata de explicar que supone vestir de rojo. «Para mí, hay pocas cosas que se puedan equiparar a representar a tu país. Siempre sueñas con jugar en el equipo de tu ciudad y luego en el de tu país. Cada partido es como el primero y sigo manteniendo esa ilusión. Me emociono cuando suena el himno, disfruto, y hay que mantener esas ganas», comparte el zaguero.

Sucede todo en Sevilla, en el campo del Betis, un escenario que no se pisaba desde 1995. «Es muy bonito visitar Sevilla. Yo estuvo muchas veces con la selección en partidos muy especiales. Ya sentimos el apoyo de la gente, y es básico para nosotros. Cuanto más apoyo y soporte, mucho mejor. Sevilla siempre ha sido una ciudad mítica, muy especial», dice Luis Enrique. «Es la primera vez que me siento aquí y me alegra», bromeaba Ramos en la sala de prensa. «Siempre he notado cariño. Bueno, no en todas partes, pero sí en muchos sitios. Yo, a pesar de ser sevillista, siempre he valorado a las grandes aficiones y la del Betis es una de ellas. Volver a Sevilla es volver a casa pese a hacerlo en el estadio del rival.».

Y así todo con España, afincada en este mundo de color de rosa. Bueno, todo menos el caso de Jordi Alba, que coleará siempre. «Hemos jugado muchos años juntos y siempre h mantenido que es uno de los mejores del mundo. Lo ha venido demostrando. El míster hace una alineación y no depende de ninguno de nosotros. Él selecciona y elige. Tengo una gran amistad con Jordi y no sé si volverá, pero siempre tendrá las puertas abiertas», propone el madridista.

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