El avance libio contra el Daesh hace aguas antes incluso de llegar a Sirte

Dos facciones militares libias, las Milicias revolucionarias de Misrata (noroeste) y el Ejército Nacional Libio (LNA, este) han anunciado esta semana movimientos de tropas hacia Sirte, ciudad bastión donde se asienta la filial del autoproclamado Estado Islámico en Libia, como paso previo a una «liberación» de la ciudad.

Según ha confirmado a ABC la oficina del portavoz del LNA, su operación militar para la «liberación» de Sirte de la influencia del Daesh ha comenzado en los últimos días, pese a la prohibición expresa del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), auspiciado por las Naciones Unidas pero todavía sin el apoyo de numerosas facciones del conflicto libio. Por su parte, el Consejo Militar de Misrata ha urgido por una operación militar «conjunta» bajo el liderazgo del GNA.

En un discurso televisado, el presidente del GNA, Fayed Al Serraj, salió al paso de la decisión del LNA e informó de la creación de «una sala de operaciones conjuntas» para garantizar que los avances sobre Sirte «no se basen en negociaciones políticas y beneficios inmediatos de unos pocos», haciendo velada referencia al general Heftar, prominente figura militar en la zona este del país y al mando del LNA.

«No queremos que la liberación de Sirte se convierta en una lucha entre facciones militares», señaló Serraj, en una predicción que se ha hecho realidad antes incluso de alcanzar la ciudad. Este martes se han registrado enfrentamientos entre milicianos de Misrata y del LNA en Zillah, zona aledaña al sureste de la «capital» de la filial libia del Daesh.

«Con este avance, Heftar busca legitimar su valía como parte de la lucha contra el Estado Islámico», señala el investigador para Libia del European Council on Foreign Relations (ECFR) Mattia Toaldo, quien añade que el general «es un obstáculo para el Gobierno de Unidad Nacional, ya que con un acuerdo de unidad él tendría que irse». Fuentes de Seguridad en Bengazi inciden por su parte en los avances de las fuerzas de Heftar en Bengazi, donde en el último mes han logrado «limpiar casi por completo» la ciudad de yihadistas. Según señalan a ABC, estas victorias militares en el este han reorganizado la balanza de poder en un país que cuenta, de facto, todavía con al menos tres gobiernos: la Cámara de Representantes (HoR) en Tobruk -reconocida internacionalmente-, el GNA (todavía sin la aprobación de la HoR) y el Daesh en Sirte.

Ante el inminente ataque, decenas de familias están abandonando Sirte, especialmente hacia áreas del sur del país. Según testimonios de las familias, los yihadistas les han permitido salir del área controlada por el Daesh, aunque sin la mayoría de sus pertenencias, que han debido abandonar en sus casas. La oficina de Asuntos Sociales en Zliten, localidad a unos 300 km de Sirte, registró al menos 382 familias que han huido del bastión yihadista en los últimos días.

Según han afirmado fuentes en Sirte a la cadena «Al Wasat», la plana mayor del Daesh ha sido evacuada de la ciudad, así como un número indeterminado de prisioneros, que han sido trasladados a las afueras.

Hasta hace unos meses, la propaganda del Daesh vendía Libia como un «paraíso seguro» para sus milicianos, un país inestable que les servía de «puerta a Europa y a África». Ante el avance del grupo terrorista, que controla cerca de 200 kilómetros cuadrados en la costa noroeste libia y se ha demostrado capaz de importantes atentados con decenas de víctimas civiles, la comunidad internacional ha insistido en la estabilización del país, «paso previo necesario» para hacer frente al Daesh.

Países como Francia e Italia ya han ofrecido al GNA su apoyo militar, ayuda que de momento ha sido rechazada por el presidente del GNA. La OTAN por su parte está dispuesta a «apoyar al gobierno libio» en caso de que sea solicitado, según declaraciones de su secretario general, Jens Stoltenberg a «Le Figaro».

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