Día libre para los funcionarios en Portugal por la visita del Papa

La polémica está servida en Portugal después de que el Gobierno socialista haya decretado día libre (?tolerância de ponto?, en la lengua de Camoes) en todo el país coincidiendo con la llegada del Papa Francisco el viernes 12 de mayo. La Administración pública estará, por tanto, exenta de trabajar en todos sus departamentos. Y es que la conmemoración del centenario de las apariciones de Fátima no solo rinde culto a unos acontecimientos legendarios en el país vecino, sino que convierte la visita del Pontífice en una verdadera cuestión de Estado, más allá del rito religioso.

Cuatro años después de asumir el liderazgo de la Iglesia católica, el sucesor de Benedicto XVI apenas pisará el territorio luso durante 24 horas, pero la importancia de los actos previstos dará relieve internacional a las actividades programadas en el Santuario ubicado 128 kilómetros al norte de Lisboa. Se incluirán sendas reuniones bilaterales con el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, y con el primer ministro, António Costa.

Pues bien, las escuelas públicas cerrarán sus puertas ese día, los edificios ministeriales también y la red de hospitales permanecerá bajo mínimos. Esta circunstancia se ha erigido, precisamente, como una de las más controvertidas. ¿Los motivos? Solo se mantendrán las consultas médicas prioritarias y las operaciones quirúrgicas se reducirán a las exclusivamente urgentes.

De forma sorprendente, los socios radicales que sustentan el Ejecutivo de signo socialista aceptan la medida de buen grado: tanto el Partido Comunista como el Bloco de Esquerda, de características similares a Unidos Podemos.

«Extrañeza y estupefacción»

Sin embargo, las voces discordantes se alzan dentro de las propias filas socialistas. El diputado Tiago Barbosa fue el primero en pronunciarse: «Me causa extrañeza y estupefacción que el Gobierno de la República portuguesa conceda el día libre a propósito de la visita del Papa a Fátima». Y no solo se quedó ahí, también dijo: «Desconozco las razones de la medida, pero creo que son fácilmente rebatibles». A su juicio, «no puede fundamentarse en el viaje de un Jefe de Estado extranjero, y menos aún tratándose de un líder confesional».

Su razonamiento desemboca en la siguiente conclusión: «Será legítimo invocar el mismo principio para miembros de otras religiones. Y, sobre todo, a quienes no tienen ninguna religión y viven en un Estado laico también les asiste el derecho a la tolerancia para participar en los espectáculos que desee». En consecuencia, deduce: «Necesitamos otra madurez democrática y esta actitud va en sentido inverso, es especialmente disparatada».

Otro diputado del mismo partido, Ascenso Simoes, enfatiza: «No tiene sentido. La tradicional Procesión de las Velas se celebra de noche y las conmemoraciones se concentran el sábado. Bendita tolerancia para un Papa tolerante».

El presidente del PS, Carlos César, se muestra completamente de acuerdo con la decisión gubernamental y en absoluto ve excesiva la concesión, tal como apuntan diversos compañeros suyos, en una clara muestra de la división existente en el seno de los socialistas.

Medida pragmática

Sin ir más lejos, el diputado e integrante del gabinete directivo de António Costa, Porfírio Silva, proclama: «Estamos ante una medida pragmática, que tiene en cuenta la realidad concreta de lo que va a acontecer durante la visita del Papa». Y agrega: «Resulta cansina tanta vigilancia ideológica, como si fuera precisa una rigidez semejante para continuar siendo socialistas, republicanos y laicos».

Nada que ver con la opinión de Isabel Moreira, una independiente que resultó elegida por la misma formación después de inscribirse a sus listas: «Así nos damos cuenta de la inmadurez del régimen [una palabra con una intencionada connotación, en clara referencia a la dictadura de Salazar]. Todavía tenemos que luchar bastante».

Muestra de insensibilidad

El propio António Costa se ha visto obligado a terciar en el cruce de afirmaciones discordantes: «Sería una muestra de insensibilidad no decretar el día libre».

El viaje del Pontífice no se centrará únicamente en presidir el programa conmemorativo desplegado en Fátima ya que, además, canonizará a los pastorcillos Jacinta y Francisco, quienes testimoniaron las apariciones en Cova da Iria allá por 1917.

Como curiosidad, la región Centro de Portugal tuvo el detalle de regalar hace unos días al Papa la primera botella del vino espumoso Bairrada, cuya edición limitada (se lanzarán exactamente 1917 de estos envases) se comercializará con motivo del aluvión de celebraciones a la vista.

La vida cotidiana en Portugal comienza a dar muestras del fervor popular por el desembarco de su Santidad. Como ejemplo, arranca este fin de semana el primer canal católico de televisión en el país vecino, bajo el nombre de Angelus TV. Este proyecto, con sede en el área de Oporto, lleva fraguándose desde hace cuatro años, gracias al empeño de Sandra Dias, quien vivió experiencias religiosas audiovisuales en Brasil y siempre soñó con poner en pie una iniciativa de este tipo en su tierra.

A través de su frecuencia digital, se difundirá en los próximos días un sinfín de reportajes alusivos al impresionante Santuario y a los sucesos que acontecieron en las inmediaciones. Con posterioridad, se dará prioridad a retransmitir los actos en los que intervenga el Papa.

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