Del agradecimiento del consejo a Ángel Ron al cabreo de los accionistas
La junta general extraordinaria de accionistas del Popular se ha reunido esta mañana con un objetivo fundamental: el cambio en[…]
La junta general extraordinaria de accionistas del Popular se ha reunido esta mañana con un objetivo fundamental: el cambio en la cúpula del banco. En el encuentro del consejo inmediatamente previa a la junta, Ángel Ron ha cesado en sus funciones como presidente y ha presentado su dimisión como consejero. En la explicación, primero, un poco de historia: el consejo ha destacado cómo la evolución de la cotización de las acciones en Bolsa llevó a analizar los resultados del banco y su situación. Con ello, Ángel Ron puso a disposición del banco su cargo. La necesidad de tomar una decisión por parte de la entidad para evitar un deterioro adicional de la marca provocó que los principales accionistas alinearan sus intereses y apostaran por un cambio de rumbo nombrando un nuevo equipo de mando, primero, con el nombramiento de un nuevo consejero delegado, Pedro Larena, hace medio año y, a continuación, con el relevo en la presidencia, que desde hoy asume Emilio Saracho.
El consejo ha manifestado su agradecimiento a la generosidad, por dejar a disposición del consejo su cargo, y a la honestidad, según las propias palabras de Roberto Higuera, vicepresidente del Popular, de Ángel Ron y ha hecho un repaso de la delicada situación que atraviesa el sector bancario europeo, español y también el del Popular, pasando de lo general a lo particular, como para disculpar los problemas del banco que ahora pasa a presidir Emilio Saracho enmarcándolo en un contexto muy negativo.
Pero los accionistas (27 pidieron turno de palabra en la junta y hablaron una treintena), no se han mostrado muy de acuerdo con esas "gracias", con ese agradecimiento, y han reiterado sus quejas y peticiones de responsabilidades a la administración saliente del banco, en particular a Ángel Ron. Una primera, general, "no ha tenido la decencia de estar aquí y dar la cara", de Jesús Neila. Y otra muy reiterada, también en palabras de Neila: la reclamación de información sobre la indemnización y el plan de pensiones con que abandona el cargo. Y otra aún más general, expresada por Juan Carlos González: "Empiecen por pedir perdón".
"Más una caja de ahorros que un banco bien gestionado"
El primer accionista que intervino, Miguel Ángel Vázquez, destacó que la mejor decisión que ha tomado en estos últimos once años ha sido no acudir a la última ampliación de capital, vendiendo todos los derechos. Si otro accionista apuntaba que estar invertido en Popular es casi estar en una cárcel, porque si se desinvierte, uno se arruina, Vázquez se queja de que ahora las acciones del Popular son las preferidas de los especuladores bajistas y de que "este Popular ha sido más una caja de ahorros que un banco bien gestionado". Este accionista propuso, asimismo, tres actuaciones: renuncia voluntaria de las remuneraciones del consejo en metálico (la cuestión de las remuneraciones en contraste con las pérdidas de la acción fue un lugar común en el que insistieron la mayoría de los intervinientes) y que cobren en acciones, como una manera de ligar la suerte del banco a la de sus gestores; también reclamó una auditoría para ver a quién se dieron los créditos ahora morosos; y también propuso echar a los responsables de los problemas sin indemnización.
El segundo accionista en intervenir, Miguel Ángel Ochoa, se quejó de que el consejo de administración haya estado demasiado complaciente, no haya mirado el interés del accionista, sino los suyos propios y de sus remuneraciones en particular. "Una indecencia", según sus palabras si se tiene en cuenta que muchos accionistas se han arruinado, aseguró. Reivindicó, pues, la vuelta del Popular a la banca tradicional, aunque también atenta a las nuevas tecnologías. Hubo buenas palabras, también de sindicalistas, para los gestores anteriores de la entidad.
Antonio Ramos, por su parte, manifestó que se deberían pedir responsabilidades al consejo de administración saliente "porque estamos al borde del precipicio" y porque "los accionistas han asumido unas pérdidas que no estaban en condiciones de asumir en muchos casos". Dado que las responsabilidades son personales, Ramos se refería, específicamente, al presidente del anterior consejo, Ángel Ron. Precisamente a Ángel Ron le planteó el año pasado en la junta que los que en 2006 eran 100 euros invertidos en el Popular se habían convertido en 2016 en 8 euros. Un año después el valor se ha visto aún más mermado a los 3 euros. "Ahora que hemos perdido toda nuestra inversión... ¿qué futuro tenemos los accionistas del Popular?", planteó. Hubo alusiones y comparaciones con Bankia.
José Luis Tejero, en representación de un accionista ya octogenario, recordó cómo Ángel Ron, en una entrevista, se despedía "con orgullo, con sonrisa y con la satisfacción del deber cumplido". Pero, se pregunta Tejero: "cuál era el deber que tenía Ángel Ron en este banco?, ¿llevarlo a la bancarrota". Y añadió: "Esta persona a la que represento se ha quedado sin ahorros en estos últimos cinco años. Cuando le hicieron la jugada, fue entre 2011 y 2017. El valor de la acción, porque le convirtieron todos sus ahorros en acciones, ha perdido un 91,5%. Ustedes comprenderán cómo se encuentra esta persona". Y Rafael Miralles, por su parte, se queja de la misérrima cotización del Popular, que, sin el contra-split, cotizaría a 0,17 euros por acción. "Ni un café te puedes tomar con el valor de una acción", afirmó Rafael Sánchez-Ferragut. Pero Félix Revuelta, empresario de Naturhouse, echa en parte la culpa a los propios accionistas, que no han sabido reunirse para "echar a la gente a la que hay que echar". "Los accionistas hemos estados callados. A ver si los accionistas nos unimos de una vez por todas y ponemos coto a esto que está sucediendo".
"Invertí en Popular en 2004 porque pensé que su gestión iba a ser la misma que la anterior"
Rememora Revuelta también cómo en el año 2004, cuando invirtió en Popular, apostó por él y no por el Sabadell. "Me equivoqué porque pensé que la trayectoria del banco iba a ser la misma que la anterior", aseguró. Antonio Almarza, abundando en la misma idea, cómo antes de la llegada de Ángel Ron ("ángel exterminador", ironizó), era el banco mejor gestionado de Europa. Y José Antonio del Barrio le replica a Ángel Ron ("ángel salvador", ironizó) que heredara un banco saneado y que se haya gastado dos ampliaciones por valor de 5.400 millones de euros cuando ahora capitaliza el banco poco más de 3.500 millones de euros y con una cotización de los seguros contra el impago peor que los de Abengoa.
Carlos Fernández Victoria se quejó de que Ángel Ron no haya hecho ninguna autocrítica, dado que hace trece años el Popular era líder en eficiencia de la banca europea, ejemplo de mesura y de contención de costes... hasta que comenzó el viraje en la gestión, con la compra del Pastor, la entrada en el sector inmobiliario en los últimos años de la burbuja, el crecimiento de la morosidad, la negativa rentabilidad sobre los recursos propios, la calificación crediticia... "No entiendo que se haya ido con el trabajo cumplido cuando se va con las mayores pérdidas de los setenta años de historia del banco", afirmó Fernández Victoria, que añadió: "Larena no puede decir que el Popular es un bancazo". "Debemos hacer una demanda de responsabilidad de Ángel Ron y del resto del consejo por haber dejado al banco hecho una mierda", concluyó. En la misma línea, José Manuel Galeote afirmó que es necesario realizar una auditoría sobre la actuación de Ángel Ron. Aunque hubo accionistas que extendieron la responsabilidad a todo el consejo de administración actual.
A los entrantes en el consejo: "Más que felicitarlos, tendría que darles el pésame"
Con vistas al siguiente consejo, Ramos, afirmó: "Más que felicitarlos, tendría que darles el pésame". A continuación, les conminó a "desprenderse del mal entendido orgullo que impidió en su día depositar en la Sareb los activos inmobiliarios tóxicos pensando que el propio banco lo podría hacer mejor". Esa decisión, en opinión de Ramos, ha terminado desangrando al banco y por reducir su capital. "Es necesario que se tomen medidas que deben ser urgentes y valientes. Urgentes porque el tiempo se agota. Y valientes porque algunas de ella no van a ser especialmente agradables", afirmó, para concluir: "El banco se encamina a su liquidación. Si en lugar de ser un banco fuéramos una empresa, tendríamos que haber echado la persiana hace tiempo". También apelando al siguiente consejo, José Manuel Galeote explicó cómo el nuevo presidente toma al banco con un gran descontento entre los pequeños accionistas. También José Manuel Galeote apuntó que el nuevo presidente ha de decidir si se pone del lado de los pequeños accionistas o de los gestores del banco. "Emilio Saracho es muy valiente porque aceptar este cargo es de valientes", defendió Félix Revuelta.
¿Fusión o ampliación de capital?
También ha habido accionistas preocupados por la posibilidad de una fusión o de una ampliación de capital. "Deseo que el banco se mantenga en solitario, pero si se realiza una fusión o una absorción, debería realizarse en su justo término, puesto que el precio del banco en Bolsa es muy inferior a su valor real", comentó el accionista Damián García. "Si va a ser un ángel liquidador, que extraiga todo el valor para los accionistas", le conminó a Saracho José Antonio del Barrio ante la posibilidad de una fusión, de una integración, de una partición.
De momento, García está tranquilo, puesto que las pérdidas presentadas responden a un ejercicio de saneamiento. Pero añadió que sí hay una cosa que destruiría esa tranquilidad que tiene: que se realice la ampliación de capital con la que se ha estado amenazando desde los medios de comunicación y que destruiría el valor de las acciones. García opina que esa ampliación no es necesaria. Quizás sí lo fuera para 2019, para cumplir con los requerimientos de ese año, pero en su interés, la ampliación debería llevarse a cabo a finales de 2018. E incluso afirmó que podría no ser necesaria la ampliación. Tres cosas en su opinión hacen falta para que remonte la acción: que no se realice la ampliación de capital ni ahora ni a finales de 2018, que se ponga en marcha el proyecto Sunrise, aunque sea de forma retrasada, si es que el proyecto va a consumir capital, que se nos valore correctamente y que no se malvendan las acciones. Aunque Juan Carlos González apuntó que más vale que les compren, porque será la manera más rápida de recuperar los 4 euros por acción.
¿Qué responde el banco?
"Defender al señor Ron requiere coraje", comenzó el vicepresidente Higuera, que reconoció que problemas tiene el banco porque "así lo refleja la acción". "Pero no estoy de acuerdo en que esto sea solo por la culpa de Ángel Ron", añadió. "Estamos sufriendo las consecuencias de una crisis histórica", justificó. "Hemos realizado una gestión enérgica. Si ha sido la correcta, les compete a ustedes valorarlo", añadió.
En cuanto a la indemnización de Ron, comentó que no tiene ninguna como presidente, pero sí como empleado del banco: le corresponden 254.000 euros, pero aún no los ha solicitado. No se ha llevado ninguna indemnización, aunque tiene derecho a una pensión de 1,1 millones de euros, fruto de las aportaciones que ha ido realizando.
Respecto a la auditoría, afirmó que el próximo presidente puede pedirla, pero el banco ya presenta las cuentas auditadas y sin salvedades.
¿Que en qué se ha gastado el dinero? "En provisiones", contestó Higuera. Y, en general, defendió que las inversiones no fueron malas. Tampoco la del Pastor.
"Escuchamos lo que dicen y lo tendrá en cuenta el presidente, con el consejo que quiera construir", concluyó el vicepresidente. Defendió hasta el final que el banco ha venido dando unos resultados apreciables en su banca sana y "si conseguimos aligerarlo de la banca no sana y desembarazarnos de ella, el banco que hoy tenemos subyacente no contaminado conserva los valores del pasado".
¿Qué pasará con el dividendo? Si bien se prometió volver a pagarlo este año, el cambio en las circunstancias implica un cambio en los planes. "La prioridad no es el dividendo, sino el valor en Bolsa", añadió Higuera.
Y para concluir: "Este banco no está a la deriva. Ni ahora, con Emilio Saracho, ni antes, con Ángel Ron". ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? En dos fases, resumió Higuera, en primer lugar, por la concesión de unos créditos que han devenido en malos, y en segundo lugar, porque luego ha habido que gestionarlo. A diferencia de la crisis de principios de los noventa, que terminó en dos años, ésta está durando más, así como sus consecuencias, que se prolongarán durante unos años.
¿Cómo continuará el banco? Ahora la respuesta la tiene Emilio Saracho.