Cristina Fernández de Kirchner quiere ser senadora

La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner volvió al ruedo mediático y se propuso como candidata a senadora en las próximas elecciones legislativa (parciales) de Octubre. La ex mandataria, acorralada por la justicia, buscaría con su escaño garantizarse impunidad a través de los fueros. El anuncio lo realizó en una condescendiente entrevista colectiva en C5N, un canal de televisión afín al kircherismo.

La viuda de Néstor Kirchner volvió a mostrarse como una mujer con escasa memoria real del pasado inmediato pero enorme capacidad para interpretarlo de acuerdo a sus intereses. Cristina, como la siguen llamando los suyos, también aprovechó su «rentree» para presentarse como la única referente de un peronismo atomizado del que querría volver a tomar las riendas. En este punto trató de ser conciliadora con los que, una vez que abondonó el poder, la ignoraron. Su aparentemente generoso ofrecimiento lo presentó casi como un sacrificio, «si es necesario que sea candidata para darle más votos a esta propuestas y que pueda ganar las elecciones, lo soy», manifestó.

Dicho esto, parecería rechazar la opción, obligada por una ley hecha por ella durante su Gobierno, de someterse a unas primarias y mucho menos con Florencio Randazo, su ex ministro del Interior y Transporte con el que está distanciada desde que le vetará para sucederla en la Casa Rosada. «Con la experiencia que tuvimos de las Paso (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) en la provincia de Buenos Aires, -dijo con gesto de resistencia- introducir una pelea interna frente a esta situación que está viviendo el pueblo...».

La ex presidenta se referiría a las denuncias de pucherazo del ex presidente del Congreso, Julián Domínguez, contra la candidatura de Aníbal Fernández, ex jefe de gabinete y candidato elegido por CFK, siglas por las que también se conoce a la ex mandataria. Más concreta, explicó sus reticencias a las PASO contra Randazzo, «Si es candidato, qué tendríamos que ir a hablar mal de quien fue mi ministro ocho años?». Y con falsa humildad, añadió: «Si hay otro candidato o candidata que pueda garantizar el triunfo y ganar y ponerle límites a este Gobierno, bienvenido sea. Quiero contribuir a eso». La mayoría de las encuestas le atribuyen un respaldo en torno al 35 por ciento.

La ex presidenta eligió para hablar el medio que pertenece a Cristobal López, empresario que surgió y creció de la mano del matrimonio Kirchner y del que hay sospechas de que haya ejercido de testaferro suyo. Durante casi dos horas tuvo tiempo para fustigar al gobierno de Mauricio Macri. Le dio donde más le duele al presidente y a la población, la inflación. Lo hizo sin reconocer que ésta (40 por ciento el pasado año) es el resultado, en buena medida, de la herencia de su gestión de exceso de gasto público y emisión de moneda. También la ex presidenta olvidó mencionar que con su ministro de Economía, Axel Kicillof, la inflación fue del 39 por ciento, se suprimieron los datos oficiales de pobreza y se intervinieron los indicadores oficiales del Indec para crear una fantasía oficialista.

Contra las subidas de tarifas

La ahora probable candidata al Senado, apuntó contra la actualización de las tarifas de servicios públicos, que tuvo congeladas, y que obliga a los argentinos a hacer verdaderos sacrificios para llegar a fin de mes. En este contexto, Cristina Fernández criticó la carestía de los alimentos y los medicamentos, incluído el que ella utiliza «para la rosácea». Por lo tanto, insistía en el día de l fiesta nacional, «No hay nada que festejar en un país donde hay despidos todos los días». Y de nuevo, olvidó que Argentina no creció durante los últimos cuatro años de su gestión.

Las declaraciones de la ex presidenta dispararon la actividad de las redes sociales donde acusaron sus contradicciones. Apuntaron a los asuntos mencionados y le recordaron, en su crítica a la política de derechos humanos actual que ella nombró al «genocida» ex jefe del Ejército procesado César Milani y que también durante su Gobierno estatizó los fondos privados de jubilación y pensiones.

Las elecciones legislativas se celebrarán el 22 de octubre, ese día se renueva casi la mitad del Congreso (127 diputados) y un tercio del senado (24 senadores) que ocuparan sus cargos por los próximos cuatro años. Según la ley, aprobada en la recta final de la dictadura militar por Reynaldo Bignone, ninguna provincia puede tener menos de cinco diputados

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