Cómo evitar comprar una obra falsa

«El propietario tiene prisa por vender», «La familia quiere discreción y no quiere ir a la casa de subastas» o «Es una gran oportunidad de una obra que nunca se ha expuesto al público» son algunas de las frases que, según quien las pronuncie, pueden ser la puerta de entrada de alguna obra falsa en la casa de un coleccionista privado. Y es que en el mundo del arte, como en tantos otros, nadie da duros a cuatro pesetas.

Si el propietario de una obra no acude a una prestigiosa casa de subastas como Christie?s o Sothebys es porque probablemente quiere evitar los filtros de unos departamentos que estudian y autentifican las obras de arte de los vendedores y, en muchos casos, rechazan gestionar la venta porque tienen dudas sobre la autenticidad de la misma.

El otro filtro importante es el de los expertos que dedican toda una vida a la catalogación y estudio de la obra de un artista. Una ingente labor de investigación que suele fructificar en los catálogos razonados que recogen toda la producción de un artista como es el realizado por David Anfam sobre Mark Rothko o el de Martin Harrison sobre Francis Bacon, por hablar de autores que han sufrido falsificaciones. Y es que si la obra no está incluida en esos catálogos, es muy probable que sea falsa.

Y, por último, está el filtro de los descendientes. En este caso, hay ejemplos de una actuación ejemplar como la que llevan a cabo actualmente Joan Punyet Miró, nieto del artista catalán, o Blanca Pons-Sorolla, biznieta del pintor valenciano, que velan para que todas las obras que salen al mercado de su respectivos antepasados sean auténticas.

Aunque, por el contrario, también hay algunos casos escandalosos como el de la ya fallecida Amelia Siqueiros, hija del muralista mexicano David Siqueiros, quien fue acusada incluso de falsificar numerosos certificados de autenticidad que extendía su madre Angélica Arenal, mujer del artista. De hecho, el investigador Luis Aguirre calcula que hay en el mercado 4.000 obras falsas de Siqueiros. Un daño irreparable para la reputación de un artista.

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