Ciudadanos: el gran descoloque

Este es el análisis, partido a partido, de las opciones que se le presentan a las cuatro grandes formaciones políticas ante un escenario inesperado que ha vuelto obsoletas aquellas estrategias. Hoy publicamos la tercera entrega, relativa a Ciudadanos.

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La moción de censura ha podido causar un grave problema al PP, obligado ahora a la fuerza a una regeneración a la que se ha venido resistiendo en los últimos años, pero, a medio plazo y en términos de imagen política, el mayor roto se lo ha hecho a Ciudadanos. Menos de dos años después de haber establecido su estrategia política optando por el liberalismo, en lugar de la socialdemocracia, la victoria de la moción de censura le ha explotado justo en el momento en el que acariciaba el poder con unas encuestas que parecían darle un crecimiento imparable. Ciudadanos robaba votos, día tras día, a un PP indolente con la corrupción de algunos de sus antiguos líderes; pero también a un PSOE sin personalidad y muy confuso en sus mensajes. El partido de Rivera estaba instalado en el mejor de los mundos cuando Pedro Sánchez decidió presentar la moción de censura. Y la verdad es que Ciudadanostenía pocas alternativas para adoptar otra decisión distinta. Debía ser y fue consecuente con la opción ideológica que adoptó en aquel congreso, marcar de cerca al PP, aún a costa de perder los votos que podrían llegarle de antiguos seguidores del PSOE. Sin embargo, las circunstancias le habían permitido tomar votos de ambos caladeros y por un tiempo muchos pensaron que podría mantenerse esta tendencia.
Sin embargo, ahora su problema es que han disminuido mucho las posibilidades de arrebatar votos al PSOE porque su imagen está cada día más pegada al PP en su estrategia de oposición. Tiene, además, el riesgo de mimetizarse con los populares a partir de la necesidad de pactar de forma conjunta para mantener un cierto poder institucional. Y no está nada claro que Ciudadanos saque algún provecho de ese mimetismo en un momento de fuerte crisis interna en el PP y con una desdibujada oferta electoral, donde su posición en el conflicto catalán pesa en exceso, por mucho que sea uno de sus ganchos electorales.

Su única oportunidad a corto plazo vendrá dada porque sepa aprovechar las dificultades con las que se va a encontrar el PP en el proceso de sustitución de Mariano Rajoy. Pero, deberá hacerlo con cuidado y una cierta finura de tal forma que no moleste precisamente a aquellos antiguos votantes del PP a los que pretende atraer. Su capacidad de maniobra para atraer antiguos votos del PSOE se verá muy reducida en la medida que deberá ejercer de oposición crítica y dura a las propuesta del gobierno de Pedro Sánchez, que tampoco forzará mucho las situaciones con la disculpa de su debilidad parlamentaria, para no alejar a los suyos.

Rivera tiene ante sí el mayor reto político de los cuatro grandes partidos si pretender ser un partido fundamental para el gobierno de España, como lo era hasta ayer mismo. El riesgo es convertirse en una fuerza menor y tener que volver a sus cuarteles de invierno de Cataluña para volver a tomar fuerza y presentarse de nuevo como una auténtica alternativa de gobierno.

(Mañana publicaremos la cuarta entrega de esta serie de artículos escritos por el periodista Rafael Rubio: IV  Podemos/IU, una oportunidad y un gran riesgo).

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