Al menos tres muertos por un atropello masivo en Charlottesville (EE.UU.)

Charlottesville, una pequeña ciudad universitaria en el estado sureño de Virginia, está viviendo una jornada de violencia y tragedia por una marcha convocada por un grupo supremacista y ultranacionalista blanco, que se han enfrentado a contramanifestantes que han acudido a protestar la convocatoria. Los insultos, cánticos cruzados y peleas se han esparcido en las inmediaciones de Emancipation Park, un pequeño parque en el centro de la ciudad.

El incidente más grave se ha producido cuando un coche, al parecer conducido por uno de los participantes en la marcha, ha embestido a toda velocidad contra un grupo de contramanifestantes hasta estamparse con un coche. Posteriormente, ha dado marcha atrás, con el frontal del vehículo destrozado, y se ha dado a la fuga. La arremetida ha lanzado por los aires a varias personas. Por el momento se confirma que hay tres muertos y diecinueve heridos.

Las autoridades de Virginia han confirmado la detención del conductor, que por el momento solo ha sido identificado como un hombre, según ha informado sin dar más detalles el secretario de Seguridad Pública de Virginia, Brian Moran, al USA Today.

Las imágenes del atropello indican que ha sido intencionado, como además han asegurado diversos testigos a medios estadounidenses. En las redes sociales, muchas voces lo calificaron de «terrorismo supremacista».

La marcha, que tenía el nombre de ?Unamos a la derecha?, había sido organizada para protestar la retirada de una estatua del general Robert E. Lee, uno de los líderes del ejército confederado en la Guerra de Secesión. Charlottesville aprobó este año su retirada, que está pendiente de una decisión judicial que debe producirse este mes.

Los manifestantes aparecieron con banderas confederadas -considerado un símbolo racista en EE.UU.-, banderas nazis y carteles a favor de los blancos y en contra de los judíos. Muchos iban armados con palos, escudos y protegidos con cascos de moto. La marcha estaba prevista para el mediodía de ayer, pero la violencia no tardó en surgir en cuanto se toparon con contramanifestantes al grito de ?Black Lives Matter? -?las vidas de los negros importan?- o ?¡No a Trump! ¡No al Ku Klux Klan! ¡No a un EE.UU. fascista!? Manifestantes y contramanifestantes intercambiaron golpes, palazos y se rociaron con sprays irritantes, ante la actitud generalmente pasiva de los cientos de policías presentes en la zona.

La violencia no fue una sorpresa para nadie. La víspera, por la noche, ya hubo otros escarceos en una marcha previa de los grupos racistas, que recorrieron el campus de la Universidad de Virginia -la mayor universidad pública del estado- armados con antorchas -una simbología de inspiración nazi y del Ku Klux Klan- hasta una estatua del padre de la patria Thomas Jefferson.

La virulencia de los enfrentamientos, en especial el atropello a manifestantes, ha sido menos esperado. Antes de las once de la mañana (hora local), el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, declaró el estado de emergencia en el Estado. «Estoy indignado por el odio, el racismo y la violencia que estos manifestantes han traído a nuestra ciudad en las últimas 24 horas», aseguró.

Junto a los manifestantes aparecieron un grupo de las autodenominadas «milicias de protección», civiles con ropa militar o de caza y provistos de armas de alto calibre, cercanos a posiciones ultranacionalistas. Entre quienes marchaban estaba David Duke, ex jefe del Ku Klux Klan, que aseguró que iban «a cumplir las promesas de Donald Trump. Eso es en lo que creímos y por eso votamos a Donald Trump, porque dijo que iba a devolvernos nuestro país y eso es lo que vamos a hacer».

Los incidentes y disturbios -«el mayor incidente de odio de su clase en décadas», según el Southern Poverty Law Center, un centro que investiga la violencia racial- se sucedían en Charlottesville sin que hubiera noticias de la Casa Blanca.

La primera en reaccionar fue Melania Trump, la primera dama, normalmente en un segundo plano. «Nuestro país defiende la libertad de expresión, pero debemos comunicar sin odio en nuestros corazones», escribió. Trump, que tiene el gatillo rápido con Twitter, tardó horas en tocar el asunto: «Todos debemos unirnos y condenar lo que defiende ese odio. No hay sitio para este tipo de violencia en EE.UU», ha asegurado sin hacer referencia a los grupos supremacistas blancos que provocaron los incidentes.

Horas más tarde, el presidente ha condenado en una rueda de prensa «el indignante despliegue de odio» por «todas las partes» implicadas en la violencia en Virginia.

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