50 fotografías llevan al juez a imputar delitos sexuales a los padres de Nadia

Cuarenta y una fotografías en las que la menor «presenciaría relaciones íntimas de sus padres» y un segundo grupo de nueve imágenes en las que «se puede apreciar a Nadia, siempre desnuda en diferentes actitudes». Este es el material fotográfico que detalla el juez Ignacio Risueño en su auto, al que ha tenido acceso ABC, como base para imputar a los padres de Nadia los delitos de exhibicionismo, provocación sexual y explotación sexual . El instructor les tomó declaración el viernes como investigados y ordenó abrir nuevas diligencias previas para la averiguación de dichos delitos.

Las fotografías fueron encontradas en memorias extraíbles que Fernando Blanco, en prisión por presunta estafa agravada, guardó en su coche cuando pretendía huir, según los Mossos d'Esquadra. El juez diferencia, como ya hizo en el anterior auto, dos grupos de fotografías. En el primero (41 imágenes) Blanco y Marga Garau, su esposa, mantienen relaciones sexuales explícitas en la misma cama en la que se encuentra Nadia, cuyos pies se aprecian en el margen izquierdo de varias de ellas. «No pueden calificarse como discretas», afirma Risueño tras detallar las posturas y movimientos que se ven.

Los padres adujeron que la pequeña estaba dormida y no se enteró. «Este instructor no puede dar credibilidad a dichas afirmaciones» porque la menor -dice- se encuentra a escasa distancia, en el mismo colchón, con la tele encendida y los pies de la niña aparecen en diferentes posturas. Esto «permite sospechar que no estaba dormida», continúa. «O bien estaba despierta o bien se despertó mientras los padres mantenían relaciones íntimas». Nadia, a pesar de la enfermedad, debía entender necesariamente el significado de lo que estaba viendo. Este grupo de fotografías podría tener encaje en el tipo penal de exhibicionismo y provocación sexual, a juicio del instructor.

En el segundo grupo, de nueve fotos, la niña aparece siempre desnuda en diferentes actitudes, que también detalla el magistrado. Los investigados aseguraron que tenían dos finalidades: una, el control de la evolución médica de la niña (dermatológica) y dos, retratarla en gestos «graciosos». El juez también echa por tierra estos argumentos. Si el objetivo era destacar los problemas cutáneos de la menor debería haber fotos de detalle, por un lado, y por otro, una verdadera colección de fotografías médicas para observar la evolución. No es el caso.

En cuanto a los «recuerdos familiares», Risueño desmonta el argumento diciendo que «no se concibe porque están agrupadas en carpetas en las que únicamente existen fotos de la menor desnuda». Y pese a que Blanco y Garau defendieron el carácter espontáneo y juguetón de su hija, el juez considera que «corresponde a los padres velar por no retratar dichos momentos, especialmente si la menor está desnuda y en posiciones indiscretas». Con todo, el instructor admite por primera vez que «se trata de una apreciación subjetiva» pero describe a continuación las poses de la niña y la necesidad de «investigar en profundidad».

Nadia había dejado hace mucho de ser un bebé, la ubicación, el contexto y la falta de explicaciones razonables basan las sospechas del juez de que se está ante un ilícito penal y no unas inocentes fotos. Ahora por reparto la nueva causa puede volver a él o corresponder al otro Juzgado de La Seu.

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