El lado oscuro de los préstamos sin intereses

Digan lo que digan, los prestamos sin intereses no son gratis. Llevan asociados gastos y comisiones que los encarecen. Así se esclarece el coste real de un crédito que parece un favor

La empinada cuesta de septiembre que se avecina puede llevar a muchos a solicitar préstamos sin intereses para afrontar sus gastos.

Son productos de financiación que ofrecen bancos y entidades financieras y que permiten a sus clientes devolver a plazos el dinero solicitado sin pagar intereses.

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Pero tienen un lado oscuro, ya que, en su mayoría, van asociados a gastos adicionales y comisiones de apertura, de estudio y de amortización anticipada que encarecen el crédito y suponen un coste adicional para el consumidor.

Poseen un tipo de interés nominal (TIN) del 0 por ciento, pero esto "no significa que se trate de productos que permiten conseguir dinero gratis, ya que, en la mayoría de los casos, estas ofertas tienen costes añadidos", señala Hugo Fernández, experto en finanzas de Kelisto.

Reconoce que en el mercado existen muy pocos préstamos sin intereses, "casi todos cobran algo por ofrecer financiación".

Por ello, antes de contratar uno, los expertos de Helpmycash aconsejan revisar bien la letra pequeña de la oferta y las condiciones para comprobar si realmente se trata de un préstamo sin intereses y saber qué comisiones o gastos conlleva.

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También recomiendan comparar las ofertas que existen en el mercado y elegir la propuesta que mejor se adepte a las necesidades del consumidor.

¿Cómo calcular lo que cuesta un préstamo sin intereses?

Para saber cuánto cuestan estos préstamos hay que mirar siempre la tasa anual equivalente (TAE), que indica el coste real del préstamo. Si esta tasa no es del 0 por ciento significa que ese préstamo no es gratis.

Según fuentes de Helpmycash, "la TAE ofrece una información mucho más realista que el TIN porque, además de reflejar los intereses, incluye los costes extras asociados al crédito”.

Desde Kelisto ponen el ejemplo de un préstamo sin intereses al 0 por ciento TIN, con una comisión de apertura del 3 por ciento. "Si quisieras pedir 1.000 euros, a devolver en 12 meses, la TAE de esta operación –es decir, el coste real- sería del 5,80 por ciento".

Tipos de préstamos

En el mercado español existen dos tipos de préstamos sin intereses: los personales y los microcréditos.

Los primeros son productos de financiación que permiten conseguir un capital que oscila entre los 500 y los 60.000 euros, que hay que devolver en un plazo acordado con el banco o la entidad financiera que los concede.

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La mayoría de ofertas van dirigidas a financiar estudios universitarios o masters y a anticipar el cobro de la nómina.

En este caso funcionan como un préstamo preconcedido. El banco analiza el caso en base al perfil del cliente y pone a su disposición un capital que equivale a la nómina de un mes o de varios.

Con los microcréditos se puede conseguir una cuantía de hasta 1.000 euros, que hay que devolver en un periodo de tiempo máximo de 45 días. Apenas llevan costes asociados y los ofrecen empresas dedicadas exclusivamente a este negocio.

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Retrasos que salen muy caros

Otro aspecto importante a tener en cuenta antes de contratar uno de estos préstamos es que el prestatario pueda devolverlo en el plazo establecido, ya que retrasarse en el pago puede salirle muy caro.

"Si se retrasa en la devolución de la deuda, tendrá que hacer frente a unas comisiones elevadísimas que harán que el coste de la operación se dispare", apunta Hernández.

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