El Banco de España ve un ajuste a la baja de pensiones si no crecen los ingresos
El Banco de España considera que si los ingresos del sistema de la Seguridad Social no crecen muy significativamente será[…]
El Banco de España considera que si los ingresos del sistema de la Seguridad Social no crecen muy significativamente será imposible mantener las tasas de sustitución actuales de las pensiones públicas (importe de la pensión respecto al último salario), cuyo descenso podría llegar a 20 puntos en 2060.
En su Informe Anual de 2017, la entidad señala el envejecimiento de la población como el mayor reto para la sostenibilidad de las finanzas públicas, ya que las pensiones, la sanidad y los cuidados de larga duración generarán un incremento del gasto publico en las próximas tres décadas de hasta 3,5 puntos del PIB.
A juicio del Banco de España, la reforma de las pensiones de 2013, que ligó su revalorización a la situación financiera del sistema e introdujo el factor de sostenibilidad para adecuar la pensión inicial a la esperanza de vida, facilitará la reducción del déficit de la Seguridad Social y contrarrestará significativamente el aumento de la tasa de dependencia a largo plazo.
Para la entidad, cualquier nueva reforma de las pensiones debe mantener un "mecanismo de ajuste automático" que garantice las pensiones a futuro, además de aumentar la transparencia del sistema y reforzar su contributividad (relación entre contribuciones y prestaciones).
En su opinión, la clave reside en acordar la tasa de sustitución que se pretende asegurar y adecuar los ingresos para que la sostenibilidad de las pensiones quede garantizada.
Salarios y empleo
El Banco de España constata que el dinamismo en la creación de empleo durante la actual fase expansiva y la consiguiente caída del paro estarían permitiendo corregir en los últimos años en España el empeoramiento previo en los índices de desigualdad.
Así lo señala el organismo supervisor en su informe anual, publicado este martes, en el que señala que un estudio reciente, de próxima aparición, llevado a cabo por el Banco de España, pone de relieve que el fuerte deterioro en el mercado de trabajo durante las primeras fases de la crisis fue el principal catalizador del aumento en la desigualdad en la renta per cápita en aquellos momentos.
No obstante, señala que, de manera simétrica, el dinamismo en la creación de empleo durante la actual fase expansiva, y la consiguiente caída del paro, "estarían permitiendo corregir durante estos últimos años el empeoramiento previo en los índices de desigualdad".
En el informe anual indica que durante la última crisis se produjo un aumento "notable" de la desigualdad en términos de renta bruta per cápita, que se habría comenzado a revertir durante la recuperación, gracias a la reducción de la tasa de paro.
A futuro, señala que las reducciones adicionales de los indicadores de desigualdad de renta dependerán de que continúe disminuyendo el desempleo, lo que requiere mejoras en la empleabilidad del colectivo con menor formación, así como del aumento de horas efectivamente trabajadas por los ocupados con menores salarios.
En todo caso, subraya que las causas que se encuentran detrás de la dinámica de la desigualdad y sus efectos son complejas y su conocimiento exige analizar en profundidad las distintas dimensiones relevantes (salarios, renta del hogar, consumo y riqueza, entre otros), como requisito esencial para el diseño de las políticas públicas que favorezcan un crecimiento socialmente sostenible.