Despiden al supervisor planta de gas de Cartagena que se apoderó de gasóil

Murcia, 24 ago (EFE). La sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJ)[…]

Murcia, 24 ago (EFE). La sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJ) ha desestimado el recurso de un supervisor de la empresa A.L.I.G, de Cartagena, contra su despido que fue acordado al comprobarse que se había apoderado de gasóil de la misma.

La sentencia confirma así la dictada por un Juzgado de lo Social de la ciudad portuaria que en mayo de 2015 declaró probados esos hechos acreditados por la empresa y procedente el despido.

El relato de hechos probados recogidos en la sentencia que ahora se ve respaldada por el TSJ señalaba que ante la sospecha de que se producían la sustracción de carburante adoptó las medidas adecuadas para dar con su autor.

Esas medidas dieron sus frutos, ya que tanto los vigilantes de seguridad de las instalaciones como las cámaras de seguridad instaladas en las mismas captaron el momento en que el despedido aparcaba su vehículo en las inmediaciones de un depósito y cargaba el gasóil.

La sentencia recogía igualmente que este trabajador, despedido por ese comportamiento, "reconoció los hechos por escrito y en el juicio, y pidió perdón, además de solicitar que se tuviera en cuenta su difícil situación familiar".

En el recurso que planteó ante el TSJ contra la sentencia que declaró procedente su despido, solicitó que la misma fuera revocada y que el cese de la situación laboral se declarara improcedente.

Así mismo, cuestionó la validez de las pruebas aportadas al juicio en base a las imágenes captadas por las cámaras, lo que la sala rechaza porque las mismas eran de seguridad por tratarse de una empresa de gases y porque además los empleados tenían conocimiento de su instalación.

Finalmente, el tribunal declara que los hechos quedaron suficientemente probados ya que tanto los testigos como la prueba documental fotográfica aportada por la grabación de las cámaras permiten observar cómo el demandante se acercó al tanque de gasóil, al mismo tiempo que se oía el ruido de la bomba que accionaba el llenado de dos garrafas propiedad de aquél.

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