Un año de mal humor de Paolo Vasile

El dicho de que las personas son dueñas de sus silencios y presas de sus palabras le viene que ni[…]

El dicho de que las personas son dueñas de sus silencios y presas de sus palabras le viene que ni pintado a Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco. El empresario italiano no deja indiferente a nadie y cada vez que abre la boca dispara con bala. Le da igual quien sea el destinatario, ya sean las altas instancias del Gobierno del país, sus competidores más directos -acusó a Cebrián, su homólogo de Prisa, de vender porno en televisión- o los analistas de bolsa.

Vasile, un gestor de gran agilidad y enorme perspicacia, odia a los expertos de las firmas de valores desde que aprendió, tras dos años maravillosos -sus acciones se revalorizaron más de un 120%- que la bolsa también baja. Especialmente este año, ejercicio en el que Telecinco pierde un 55%, en línea con Antena 3, su competidor directo.

Pero el problema del directivo de Mediaset, accionista mayoritario de la cadena más rentable de España, es que su lengua de trapo le juega malas pasadas. Y es que hace tan sólo doce meses Vasile decía que "una televisión generalista como Telecinco no puede estar por debajo del 20% de cuota", un nivel que este año no ha podido mantener en casi ninguno de los doce meses del ejercicio pese al interesante sprint final del Campeonato del Mundo de Fórmula 1.

La parrilla de Telecinco se ha enfriado hasta bajar del 18% y ver como TVE le come terreno día a día. Un profit warning de audencia en toda regla. A tenor de sus palabras, Vasile debe de tener jaqueca de ver como la tele pública, con la subvención de la que siempre se ha quejado, le araña cuota de mercado. Porque ya decía en febrero de 2007 que "nadie sabe lo que me fastidia estar por debajo del 20%. He estado de mal humor un mes". Ahora lleva casi doce seguidos, por lo que debe de necesitar medicina a toneladas.

La misma que está aplicando en la cadena, acomodada en crecimientos de la publicidad de dos dígitos hasta 2006 y márgenes de más del 30%. Eso, como lo de la cuota de mercado del 20%, ya ha pasado a la historia y ahora toca remangarse. Como bien acuñó Vasile, " las cuentas de una empresa no sólo se elaboran con la publicidad, sino también con los costes". Y en eso, como en otras cosas, es el número uno.

A este ferviente seguidor de la AS Roma le queda el consuelo de que Antena 3 lo ha hecho peor. Pero sabe que ha errado en sus previsiones sobre la evolución de Cuatro y de La Sexta, competidores a los que menospreciaba son su sorna habitual. Tendrá que andar más fino en lo que cuenta ahora sobre el dividendo, el último reducto para invertir en Telecinco en 2009. Queda la duda, aplicable al conjunto del sector, sobre si volverá a destinar casi el 100% del beneficio a retribuir a un accionista que lleva dos años en el purgatorio.

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