UAM demuestra que la siega de heno determina la calidad de nuestros campos
La Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha revelado que la frecuencia y tipo de siega de heno influyen en la[…]
La Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha revelado que la frecuencia y tipo de siega de heno influyen en la variedad y calidad de los herbazales y cultivos mediterráneos, lo que determinará futuras acciones de manejo de los usos del suelo para un mejor rendimiento agrario y promoción de la biodiversidad.
Según el estudio, llevado a cabo por investigadores del centro, las prácticas de siega (las fechas y su frecuencia, el tipo de heno, la maquinaria utilizada o la aplicación de fertilizantes) pueden afectar directa o indirectamente la variabilidad espacial de la diversidad o la productividad de las plantas.
Para determinar esta relación, durante tres años los científicos realizaron inventarios de las especies de flora y recogieron muestras de vegetación en campos agrícolas para determinar su productividad y calidad forrajera en el laboratorio.
Los resultados, publicados en la revista internacional 'Agriculture, Ecosystems and Environment', han evidenciado que los campos agrícolas cultivados con especies forrajeras y con siegas de heno más frecuentes presentan una menor diversidad vegetal, según ha informado la UAM en un comunicado.
También apuntan que los prados seminaturales segados con más frecuencia presentan una menor diversidad, riqueza y proporción de especies de leguminosas de alto interés forrajero.
La calidad nutritiva de la vegetación dependió más del uso del suelo que de la frecuencia de siega, siendo mayor en los pastos que en los cultivos de heno o en los campos en reposo o barbechos, han agregado.
Sin embargo, los efectos de las siegas en la calidad nutritiva de la vegetación fueron "muy dependientes" de las características meteorológicas de cada año, observándose un efecto positivo sobre la calidad nutritiva en los años secos, pero no en los húmedos.
Por último, los investigadores observaron que la intensificación de las siegas de heno tiene un efecto moderado, comparado con el uso del suelo y la meteorología, y que parece ser insuficiente para diferenciar las comunidades de vegetación de los campos agrícolas.
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