Toyota C-HR Advance: la hibridación se pasa a la moda
Toyota, en su apuesta por la hibridación, ha dado un gran paso y ha apostado por convertirla en moda con[…]
Toyota, en su apuesta por la hibridación,
ha dado un gran paso y ha apostado por convertirla en moda con el
C-HR, un croosover de tamaño compacto que cuenta con un diseño un
tanto futurista con el que quiere atraer al mayor público posible a
la marca japonesa.
El CH-R si por algo destaca inmediatamente es por el diseño
exterior, que, como luego se verá, condiciona el interior.
Los diseñadores han conseguido dibujar y desarrollar un compacto
(mide 4,36 metros de largo) que rápidamente atrae miradas a su
carrocería y a las zonas donde va colocado su logo y su denominación
comercial para así poderlo identificar sin ningún tipo de dudas.
Aunque algunos puedan ver en él un Toyota Auris elevado, este
modelo es mucho más que eso.
Mide 3 centímetros más de largo, 3,5 centímetros más de ancho y 8
centímetros más de alto. La batalla también es 4 centímetros
superior, lo que se traduce en una mayor habitabilidad para los
pasajeros y su equipaje (17 litros más).
Por tanto, para el conductor que esté buscando un híbrido en la
gama Toyota, decirle que el C-HR es más el hermano pequeño del
Toyota RAV Hybrid que del Auris híbrido.
Sin embargo, por potencia, se encuentra más cerca del Auris (136
CV) que del RAV 4 (197 CV).
Exteriormente sucede lo mismo, aunque el CH-R muestra más una
línea coupé gracias a un techo descendente que se diluye con el
spoiler trasero.
Otro elemento que se camufla en el diseño es el tirador de las
dos puertas traseras, que se han ubicado en la parte alta de la
carrocería.
La ventaja es clara, la imagen del coche es más deportiva y
próxima a un tres puertas que a un cinco. La desventaja es que, para
los menores que pueden abrir la puerta de un Auris, es misión casi
imposible hacer lo mismo en un C-HR.
Es en este punto donde más se separa de un SUV al uso, que
apuesta más por la modularidad para restar ventas a los
monovolumenes y a las berlinas.
Las familias con menores no son, por lo explicado, el principal
objetivo de este Toyota
En el interior va a suceder un poco lo mismo. Mientras que en el
Auris los pequeños van a poder contemplar desde sus asientos con
toda facilidad el paisaje, en el C-HR no lo van a tener tan fácil.
Esto se debe a la alta línea de hombros del coche y al diseño
coupé, que ha reducido la parte acristalada trasera.
Esos detalles que marcan la silueta del CH-R comparten
protagonismo con los tiradores ocultos, la musculada línea de los
hombros, las llantas de 18 pulgadas y las protecciones en la parte
baja de las puertas como si de un SUV se tratara.
La delantera está más en consonancia con la imagen de familia
Toyota: amplios faros algo achatados que le roban espacio al
logotipo de la marca y a la parrilla frontal; y colocación de las
entradas del aire para refrigerar el motor y los frenos en la zona
baja del vehículo.
Más vistosa es la zaga, donde los faros con diseño de boomerang
se fusionan con la boca del maletero y el spoiler le da un toque
racing y aventurero, al que también contribuye el plástico pintado
en negro de la parte baja.
El interior es de calidad y tecnológico por los materiales
empleados. El centro del salpicadero lo preside una pantalla
flotante TFT de 8 pulgadas desde la que se puede consultar si el
vehículo se propulsa por la parte eléctrica o por combustión,
manejar el navegador, la radio o el teléfono móvil. Desentonan los
botones que hay en el lateral de la derecha para poner en hora el
reloj.
Las plazas delanteras son amplias y la del conductor ergonómica
para que todo le quede al alcance de la mano.
Detrás hay espacio para tres adultos debido a que la plaza
central carece de apoyabrazos y el mullido es más cómodo. Personas
de 1,80 metros de altura no van a tener problemas con la altura,
pero si en anchura por el diseño coupé.
El maletero presenta una boca de carga algo elevada y unas formas
regulares que permiten colocar con facilidad el equipaje. La unidad
analizada no monta de fábrica rueda de repuesto ni apertura
automática del portón.
El acabado Advance probado es el intermedio, por debajo queda el
Active, que lleva de serie el sistema de seguridad de precolisión
con detector de peatones, el control de crucero adaptativo, el
sistema de entrada y arranque sin llave y los sensores de luz y
lluvia.
El Advance añade al Active las llantas de aleación de 18
pulgadas, el sistema avanzado de asistencia al aparcamiento (SIPA),
los cristales traseros oscurecidos y la tapicería de cuero.
También el climatizador bizona, la pantalla táctil multifunción
de 8 pulgadas con cámara de visión trasera, los faros y las luces
diurnas de LED, entre otros.
Asimismo, el equipamiento de seguridad Toyota Safety Sense, que
incluye el avisador de cambio involuntario de carril, el control
inteligente de luces de carretera, el reconocimiento de señales de
tráfico y el sistema de seguridad de precolisión con detector de
peatones.
Los opcionales incorporados a la unidad probada son el Toyota
Touch 2 & Go (sistema de navegación, conectividad Bluetooth avanzada
y acceso a aplicaciones por 600 euros) y pintura metalizada Gris
Grafito por 500 euros.
Donde no es tan amplio el abanico es en motorizaciones. Sólo hay
una, híbrida, y con una única potencia, de 122 CV.
El sistema de propulsión está compuesto por un motor de gasolina
de 1.8 litros, cuatro cilindros, inyección indirecta y 98 CV a 5.200
rpm, con un par máximo de 142 Nm a 3.600 rpm.
Le complementa un propulsor eléctrico de 72 CV, un par máximo de
163 Nm y una tensión nominal de 202 V.
En un recorrido por carretera el motor de gasolina es el
encargado de propulsar el vehículo, salvo en decelaraciones en las
que entra en funcionamiento el eléctrico.
Este último donde más uso tiene es en ciudad o en atascos. Si no
se acelera por encima de los 50-60 km/h, depende de la decisión con
la que se pise el pedal, el coche va en modo eléctrico, en el que
puede recorrer unos dos o tres kilómetros, dependiendo de la
orografía de la vía.
Cuando es el motor eléctrico el encargado de transportarnos, el
ruido en el interior es mínimo. La conducción es muy placentera, lo
que lleva al conductor a intentar alargar lo más posible esta
sensación anticipándose a la conducción y buscando recargas más
rápidas de la batería (de acumulador de níquel-hidruro metálico en
vez de polímero, como en la mayoría de las marcas) mediante la
frenada y las deceleraciones.
La caja de cambios es de variador continua (CVT) y, aunque es más
agradable en el uso que las de los Prius de primera generación, es
ruidosa cuando se acelera con decisión.
Para el resto del pasaje parece que se ha optado por una
conducción deportiva, cuando lo único que se está haciendo es
simplemente ganar velocidad.
Este croosover compacto se conduce como un turismo gracias a un
chasis y una amortiguación que le hacen girar casi plano y que le
sujetan bien en curvas reviradas y en frenadas, sin que haya fuertes
trasvases de peso.
Es cómodo, pero quizá algunos caballos de potencia extra le
vendrían mejor para convertirse en un producto más redondo, así como
una caja con un comportamiento similar a las de doble embrague que
montan las marcas alemanas y, desde hace poco, las surcoreanas.
También, para los que no están convencidos del todo de la
combinación híbrido más CVT, una opción interesante podría ser el
motor de gasolina y transmisión manual de 6 marchas.
El de gasolina de 98 CV del híbrido a veces no empuja con la
soltura necesaria para mover con rapidez los 1.455 kilos que pesa en
vacío el vehículo. El paso de 0 a 100 km/h lo hace en 11 segundos.
Pero ya se sabe, Toyota ha apostado fuerte por la hibridación, le
está yendo bien, está sacando productos que cada vez gustan más y
con más asistentes a la conducción que les hacen seguros y fáciles
de utilizar.
En definitiva, el Toyota C-HR es un producto fresco, que atrae
miradas y que como elemento diferenciador claro tiene la
hibridación, lo que hace que no tenga muchos competidores entre las
marcas generalistas.
Por tanto, es un producto claramente orientado a aquellas
personas que se han dejado sucumbir por la moda SUV, aunque el C-HR
es más croosover, ya que adolece de mayores dosis de modularidad;
que buscan un coche diferente y que, además, quieren contar con una
escapatoria para cuando los ayuntamientos prohíban con más asiduidad
la circulación por sus calles por episodios altos de contaminación.
Otra ventaja es que a la hora de aparcarlo en las zonas reguladas
paga hasta un 50 % menos que un rival con motor convencional.
Es claramente un coche en el que los costes de utilización son,
por tanto, menores y las ventajas mayores.
FICHA TÉCNICA
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Longitud 4,360 m.
Anchura 1,795 m.
Altura 1,555 m.
Distancia entre ejes 2,640 m.
Vía delantera 1,540 m.
Vía trasera 1,540 m.
Peso 1.455 kg
Capacidad depósito 43 l.
Capacidad maletero 377 l.
Coeficiente aerodinámico N.D Cx
- Motor de combustión
Posición motor Delantero transversal
Alimentación Inyección indirecta
Cilindros Cuatro cilindros en línea
Cilindrada 1.798 c.c.
Potencia máxima 98 CV a 5.200 rpm
Par máximo 142 Nm a 3.600 rpm
Transmisión Automático
- Motor eléctrico
Potencia máxima 72 CV
Par máximo 163 Nm
Posición motor Delantero transversal
Tensión nominal 202 V
Batería Acumulador de níquel-hidruro
metálico
Capacidad kWh 1,3
Velocidad máxima 170 km/h
Aceleración 0-100 11 seg.
Consumo medio 3,9 l.
Emisiones CO2 87 g/km
Impuesto de Matriculación Exento
Dirección Eléctrica
Diámetro de giro 10,4 m
Frenos delantero Disco ventilado
Frenos traseros Disco
Suspensión delantera Tipo McPherson/Resorte
helicoidal
Suspensión trasera Multibrazo independiente
Tracción Delantera
Neumáticos 225/50 R18
Equipamiento de serie ABS EBD BA HAC VSC
Precio 25.500 euros
RESTO DE GAMA
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MODELO CILINDRADA POTENCIA PVP
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Toyota C-HR Active 1.798 c.c. 122 CV 24.750
Toyota C-HR Dynamic Plus 1.798 c.c. 122 CV 29.000
COMPETENCIA DIRECTA
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MODELO CILINDRADA POTENCIA PVP
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Kia Niro 1.6 HEV Drive 1.580 c.c. 141 CV 26.800
Lexus CT200H Sport Edition 1.798 c.c. 136 CV 29.900
EFE
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