Santander: ¿un agujero demasiado grande?

Se repite la historia. Este fin de semana hay que tacharlo como otro de los fatídicos en medio de una[…]

Se repite la historia. Este fin de semana hay que tacharlo como otro de los fatídicos en medio de una crisis que está superando todas las previsiones más negativas. Con el fraude del bróker Bernard L. Madoff, al sector bancario le costará un poco recobrar esa confianza perdida, que en Estados Unidos incluso está llevando a los inversores a apostar por deuda pública aun al cero por ciento de interés. En España, aunque seguimos presumiendo de tener una banca más segura que la de nuestros homólogos europeos y, sobre todo, de los arriesgados americanos, en esta ocasión, como con Lehman, tenemos que agachar las orejas.

 

Santander, nuestro gran banco, ha declarado que los clientes afectados tendrán que asumir unas pérdidas de 2.330 millones de euros. La cifra, espectacular ya por sí sola, resulta más preocupante si se pone en contexto de sus colegas: HSBC, cuya capitalización alcanza los 86.000 millones de euros (frente a los 52.000 de Santander), ha anunciado pérdidas de 650 millones de euros, es decir, tres veces menos que las del banco que preside Botín aun siendo mucho más grande. El gran banco francés BNP Paribas estima que tiene una exposición de 350 millones de euros, casi siete veces menos que el Santander.

En comparación con las entidades españolas, la diferencia resulta también angustiosa. BBVA estima que los clientes con posiciones en el bróker no perderán más de 300 millones de euros, Banesto ha declarado que su exposición es mínima y Caja Madrid cifra las pérdidas, como mucho, en 5 millones de euros. Por su parte, La Caixa, Bankinter, Banco Sabadell y Banco Popular han confirmado que no tienen exposición a Madoff.

Con estas cifras en la cabeza, sólo una pequeña reflexión: ¿Está siendo Botín demasiado arriesgado en su estrategia por convertirse en el número uno? ¿De verdad tenemos que creernos que nuestra banca es más segura y que no tenemos exposición a activos tóxicos? Y, quizás lo más importante, ¿volveremos a ver nuevos "casos Maddoff" que de verdad pongan en peligro nuestro sistema financiero?  Desde luego, lo que está claro es que la banca pide a gritos una regulación más severa y exigente.

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